Poco a poco el mundo descubre que los datos de los procesos de homologación no se ajustan a la realidad de la conducción. Y una de las tendencias de los motores futuros, toda vez que se vayan implantando las nuevas normativas como la Euro 6c o el estándar de homologación RDE (Real Driving Emission), será la desaparición del downsizing. Una de las pruebas es que en el Toyota Yaris 2017 una de las grandes novedades es que una nueva mecánica de gasolina 1.5 VVT-iE reemplazará al actual de 1.3 litros.

Este bloque de cuatro cilindros de la familia ESTEC (Economy with Superior Thermal Efficient Combustion) de aspiración natural cuenta con 1.496 cc y desarrolla 111 CV de potencia, con un par máximo de 136 Nm a 4.400 rpm, con 118 Nm disponibles a partir de 2.000 rpm. Incorpora los últimos avances diseñados para reducir las pérdidas por fricción.

Toyota presume por un lado de prestaciones, ya que mejora 0,8 segundos la aceleración de 0 a 100 km/h (11,0 segundos frente a 11,8) y tarda menos en pasar de 80 a 120 km/h (17,6 segundos en lugar de 18,8), una cifra más que interesante.

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Pero sobre todo el motor 1.5 VVT-iE destaca por su eficiencia térmica, del 38,5%, una cifra muy buena. Se ha logrado gracias a un sistema de recirculación de gases de escape (EGR), refrigerado y ampliando el reglaje variable de la válvula de admisión, lo que permite pasar del ciclo Otto al ciclo Atkinson.

El mayor valor de la relación de compresión es posible gracias al diseño de la cámara de combustión y al uso de unos nuevos pistones, que permiten una mezcla más homogénea de aire y gasolina y una combustión más rápida. Al reducir la temperatura de combustión, el sistema EGR refrigerado también ayuda a retrasar la aparición de las detonaciones.

Un control eléctrico es que que permite retrasar el cierre de la válvula de admisión más allá del punto muerto de la base del pistón, para reducir la fase de compresión y contribuir así a una mayor reducción de las pérdidas de bombeo (ciclo Atkinson), o bien avanzar la apertura, para volver al ciclo Otto y mejorar el rendimiento con cargas elevadas. El desplazamiento de fase del árbol de levas de escape se controla mediante un sistema hidráulico.

¿Qué se consigue así? En teoría, reducir combustible y emisiones cuando se circula a velocidades constantes en carretera.

Fuente: Toyota

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