Actualmente, Uber y Lyft no pueden operar en Austin. Concretamente, se marcharon de la ciudad a inicios de verano. Los defensores de la permanencia de ambas compañías esgrimían el argumento de que perder servicios de esta categoría incrementaría el número de muertes por conducción bajo los efectos del alcohol.

Sin embargo, un artículo publicado en el American Journal of Epidemiology demuestra que no hay correlación entre la presencia de Uber en un territorio y el número de muertes totales en la región. Esto incluye no solo muertes de conductores borrachos, sino muertes durante operaciones salida o en fines de semana.

El estudio se centra en Estados Unidos, desde 2005 hasta 2014. Abarca las 100 áreas metropolitanas más grandes del país. Cada año se producen 121 millones de accidentes por conductores ebrios, lo que resulta en un total de 10.000 muertes. Por su parte, Uber afirma en su web que ayuda a reducir estas cifras.

El artículo, sin embargo, lo niega, basándose en tres supuestos. El primero es el coste de conducir borracho. Si coges tu propio coche, el que te pillen y te multen o el que sufras un accidente son solo posibilidades. Sin embargo, al contratar Uber, el pago al conductor es un hecho.

Esto nos lleva al segundo supuesto, que es el hecho de que quien conduce borracho no toma decisiones racionales. Lo lógico sería contratar a alguien que sí está en condiciones de conducir a pesar del “mayor” coste, que en el fondo no lo es. Sin embargo, el juicio está nublado por el alcohol.

Logo de Uber

Por último, por muy grande que sea el crecimiento de Uber, la cantidad de conductores que lo utilizan no es suficiente en comparación a los 121 millones de accidentes anuales. No pueden abarcar lo suficiente como para modificar realmente esas cifras. Al menos no en la actualidad.

Una de las conclusiones es el tipo de persona que utiliza Uber como pasajero. Se trata de gente que de manera habitual ya se ha valido de autobuses o taxis en el pasado e interpreta el servicio como una alternativa más. Pero los conductores borrachos quieren conducir, no que les lleven.

El estudio finaliza recordando que su estudio se ha limitado a territorios con gran población. Sugiere que quizá en regiones más pequeñas y con menos opciones de transporte Uber marque la diferencia. Pero, de momento, concluyen que no reduce el número de muertes por alcohol.

Fuente: CityLab, American Journal of Epidemiology
Imagen: Campaña de prevención de accidentes del Gobierno del Estado de Oaxaca

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