A Kia le va muy bien. Junto a Hyundai, el Grupo coreano ya fabrica 8 millones de coches al año, lo que lo convierte en el quinto grupo de automoción mundial. Se trata de un éxito apoyado por los buenos resultados en Asia, América y, también en Europa. El año pasado Kia matriculó en nuestro continente 385.000 unidades, un 8,5% más que en el año anterior y que la convierte en única marca que crece durante los últimos ocho años consecutivos.

Su cuota de mercado, del 2,7% puede parecer todavía baja, pero en el mercado particular sube hasta el 3,5%, lo que demuestra que hay todavía mucho margen de crecimiento. Para lograr estos números hemos hablado en numerosas ocasiones de lo importante que es tener una gama totalmente actualizada… y de tener productos estrella, como el Kia Sportage.

Este SUV compacto llega ahora a su cuarta generación. La primera llegó al mercado en 1993 (ver fotos) y desde entonces ha ido suavizando sus líneas y adaptándose cada vez mejor a lo que demanda el mercado: mejor diseño y un enfoque más asfáltico.

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España es uno de los mercados más exitosos de Kia en Europa. Es ya la 10ª marca más importante (un objetivo que se habían marcado cuando cumplieron 10 años en nuestro país) y octava en el canal de particulares. El año pasado abrieron 25 concesionarios (desde la marca presumen de que son tan o más rentables que los de una marca premium) y este año esperan abrir 36 más. Para ellos, el producto más importante es el Sportage. Supone prácticamente el 33% de las ventas (14.000 unidades de 43.000 del pasado año), de ahí que su renovación sea clave a la hora de mantener o mejorar incluso resultados.

El fabricante asegura que han querido hacer un producto más atractivo, más inteligente (con una buena de ayudas a la conducción), más práctico y más dinámico. Comprobemos ahora si todo ello es cierto con esta primera prueba contacto del Kia Sportage 2016. La versión elegida es el diésel más potente, un 2.0 CRDi de 184 CV asociado invariablemente a la tracción total y acabado GT Line. Sí, el más alto de gama que no estará, ni por asomo, entre las más vendidas, pero en la que hemos podido probar todo lo que ha desarrollado Kia para este coche.

Exterior

La tercera generación, el Kia Sportage 2010, ya era uno de los SUV de su segmento con más aceptación por su indiscutible atractivo. Tuvo un par de actualizaciones en su vida comercial (la última en 2014, ver prueba) y siguió vendiéndose espectacularmente bien hasta que dejó de venderse.

La pretensión de la marca fue la de seguir con el exitoso diseño de la generación anterior, incidiendo en el dinamismo de las líneas. Pero hay cambios, muchos. Reconozco que cuando lo vi en fotos por primera vez pensé ahora podría no gustar a muchos. Pero no: sigue pretendiendo ser un SUV de líneas dinámicas, si bien ahora se ha actualizado mucho y aparenta se más moderno.

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El frontal cambia mucho, sobre todo en esta versión GT Line que tenemos entre manos. Las ópticas son más prominentes y los antibiebla, con forma de cubitos de hielo, son similares a los que monta el cee´d GT y los acabados GT Line de este compacto. Puede que en principio te resulte algo extraño ver esas ópticas en una posición tan elevada, pero gana en vivo gracias a las tres dimensiones del mundo real. El diseño se basa en el prototipo KIA Provo Concept de 2013.

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En la vista lateral, la silueta incide en el dinamismo de la tercera generación, obra ya del diseñador estrella de la casa, Peter Schreyer, si bien ahora se han remarcado las líneas horizontales. Las ventanillas tienen un borde cromado y las llantas de 19 pulgadas que ves en las imágenes son también una de las señas de identidad del acabado GT Line. Mide 4.480 mm de longitud, lo que significa que es 40 mm más largo que la anterior generación, aunque con esos voladizos tan cortos la sensación visual es justo la contraria.

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La zaga es quizá lo menos osado, pero hay matices, como las tres líneas horizontales muy marcadas para ganar anchura, o la línea de LED que une visualmente las dos ópticas. También en esa zona nos encontramos con otra de las características de esta versión, con las salidas de los tubos de escape la vista, cromadas.

Interior

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El interior del Kia Sportage 2016 incide en aumentar la practicidad de la que siempre había hecho gala, al tiempo que mejora (y mucho) la calidad que se percibe al entrar. Tras subirme a una unidad básica y a esta, me atrevo a decir que los acabados y ajustes están por encima del auténtico referente del segmento, que no es otro que el Nissan Qashqai (ver prueba). La gran mayoría de los plásticos son mullidos y muy agradables al tacto, así como los mandos.

Su distancia entre ejes de 2.670 mm (gana 30 respecto a la anterior generación) hace que haya también mucha amplitud. La marca nos ofrece el dato exacto: 2 cm más para las piernas delante y nada menos que 6 detrás, con mayor altura libre para las cabezas. Los asientos delanteros son cómodos y se ha aprovechado el cambio de generación para cambiarlos. son más finos, 2,5 kg más ligeros y tienen un mullido que los hace más confortables ya que transmite menos vibraciones, al tiempo que, según dicen en Kia, durarán más.

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Gracias a los ajustes eléctricos de los asientos (no en todos los niveles de equipamiento) y a que el volante multifunción cuenta con regulación en altura y profundidad, no resulta en absoluto complicado encontrar una posición idónea. Además, ya no es necesario ir muy alto como antes, lo que favorece a la conducción. La visibilidad hacia delante es buena y la disposición de los mandos, bastante lógica.

La consola central se ha orientado ligeramente hacia el conductor para que sea él quien lo puedas dominar. La preside una pantalla táctil de 7 u 8 pulgadas (la mayor en nuestra unidad de pruebas, de manejo muy intuitivo) y bajo ella hay bastantes botones para controlar diversas funciones, como la climatización bizona (o los asientos climatizados de este acabado). En la parte inferior, frente al cambio de marchas, se ubican varias conexiones y un práctico espacio para dejar el móvil. Por cierto, nuestra unidad tenía cambio manual, pero los automáticos tienen un freno de estacionamiento eléctrico que libera espacio entre los asientos.

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Son de destacar también los numerosos huecos portaobjetos en el habitáculo. Nos aseguran que ganan 15 litros de capacidad total respecto a los que tenía la anterior generación. Destacable el que hay entre los asientos delanteros, muy profundo y que deja las cosas

En la parte trasera también se han renovado los asientos. Se accede a ellos cómodamente, pues no están demasiado lejos de la puerta, que además se abre bastante y deja mucho hueco para entrar y salir del habitáculo. Hay un par de detalles que nos gustaron, además del espacio, que es de los mejores de los vehículos de su tamaño tanto para las piernas como en altura (las de un Toyota RAV4 2016, por ejemplo sí me parecieron más grandes durante la prueba, pero se trata de un coche más grande.

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Esta amplitud lo hace perfecto como coche familiar. Sobre todo cuando descubres que los respaldos son reclinables (la banqueta no se desplaza, como sí lo hace en algunos rivales) cuentan con conexiones USB y una toma de corriente bajo las salidas de aire… Trata bien a sus ocupantes, el coche se ha pensado para ellos. Incluso, en el acabado más alto, tienen calefacción. El colofón lo ponen las tapas de los anclajes de las sillas Isofix. Se agradece que se facilite así la localización de los enganches, pues en ocasiones no se dispone de luz suficiente (como en un garaje) y así se puede instalar una silla para niños más rápidamente.

Maletero

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Además de poder llevar cuatro adultos talluditos (tres detrás, como es habitual en el segmento, no irán muy cómodos), puede con su equipaje, ya que el Kia Sportage dispone de uno de los maleteros más grandes de los SUV compactos. Cuenta nada menos que con 503 litros de capacidad, 38 más que el modelo anterior, pero ligeramente por debajo del Hyundai Tucson 2015. Puede crecer un poco más, siempre que se coloquen los respaldos de los asientos traseros más verticales (en perjuicio de la comodidad de los ocupantes, claro).

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El piso del maletero puede colocarse a dos alturas. Debajo hay un hueco, de 12 litros, que ocupa una bandeja dividida en compartimentos, en los que se guarda el sistema de reparación de pinchazos. Puede elegirse también que el coche cuente con rueda de repuesto de emergencia, si bien eso obliga a que la tapa del maletero vaya obligatoriamente en la posición más alta, con lo que se pierden 86 mm de altura adicional y el maletero se queda en 492 litros de capacidad.

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Como ya es habitual en la mayoría de vehículos, los respaldos de las plazas posteriores pueden abatirse en dos partes (en una proporción 60:40). Cuando se realiza esta operación se obtienen unos muy buenos 1.480 litros de capacidad (más los 12 bajo el piso) y además se crea un espacio de formas muy regulares. Un detalle que me gustó (también en otros modelos de la marca) es que Kia aprovecha los extremos a ambos lados para crear dos pequeños compartimentos con tapa, una zona casi inaprovechable de otro modo.

Equipamiento

Ya te habíamos hablado en profundidad de los cinco niveles de equipamiento del nuevo Kia Sportage, denominados Basic, Concept, Drive, Emotion y GT-Line.

Desde el más sencillo es bastante completo, pero sin dida serán los Concept y Drive los más demandados, al ser los más equilibrados. Conduje unos kilómetros el primero de estos acabados y el conductor medio no echará nada en falta. El Drive ya dispone de asistentes a la conducción interesantes como el de mantenimiento de carril, reconocimiento de señales de tráfico, asistente dinámico de luces de carretera.

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En esta ocasión nos decidimos por probar el GT Line, sobre todo para conocer un poco mejor el funcionamiento de todo lo que incluye, propio del acabado Emotion: faros bixenon y lavafaros, sensores de aparcamiento delanteros, control automático de luces de carretera direccionales techo solar panorámico o el navegador con pantalla de ocho pulgadas y los servicios de conectividad Tom Tom (con siete años de actualizaciones). También cuenta con un excelente sistema de sonido JBL, tapicería de piel, botón de arranque y llave inteligente.

Además contaba con el Pack Luxury, que suma el sistema de asistencia a la frenada de emergencia, sistema de detección de ángulo muerto alerta de tráfico trasero y el portón “manos libres” que ayuda a cargar el coche cuando vas con las manos ocupadas.

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¿Que si eché algo de menos? Pues sí, el control de crucero adaptativo. Dispone de un buen control de crucero con limitador de velocidad (disponible ya desde el acabado Drive), pero no acabé de entender por qué montar un sistema de mantenimiento en el carril (funciona de lujo, al menos a velocidades de hasta 80 km/h que lo probé) y no sea capaz de acompasar su velocidad con el vehículo delantero. Sobre todo porque dispone de la tecnología necesaria y hay modelos (como el Kia Sorento de nuestra prueba) que sí cuentan con él y realizan su cometido a la perfección. Habrá que esperar al restyling.

A todo esto, la nueva terminación GT Line añade un toque deportivo nada despreciable. Además de los detalles exteriores ya mencionados (llantas de 19 pulgadas, faros antiniebla delanteros LED, moldura lateral cromada, faldones delantero y trasero, doble salida de escape…) se unen otros interiores como los pedales de aluminio volante con parte inferior achatadas, nuevas molduras decorativas y logos… Eso sí, por ahora solamente está disponible con los motores más potentes.

Motor

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Habrá dos motores de gasolina, el 1.6 GDI de 135 CV, asociado a la tracción delantera y al cambio manual de seis velocidades y el nuevo 1.6 TGDI con 177 CV de potencia y tracción total, asociado al cambio manual o bien al nuevo cambio automático de doble embrague con seis relaciones.

Pero, seamos sinceros. El Kia Sportage se venderá mayoritariamente diésel. Y el de acceso, el 1.7 CRDi de 115 CV, que ahora gana 20 Nm de par (hasta los 280 Nm entre 1.250 y 2.850 rpm) respecto al anterior y baja un 12% sus emisiones (se queda en 119 g/km, por lo que está exento del pago de Impuesto de Matriculación) supondrá un 60% de las ventas. Pude conducirlo brevemente en la presentación y, para conductores tranquilos, ofrece un resultado satisfactorio.

Por encima se sitúan dos variantes del motor 2.0 CRDi. En primer lugar el 136 CV, ligado invariablemente a la tracción delantera. Respecto a la anterior generación (ver prueba), gana nada menos que 53 Nm de par motor, hasta los 373 Nm de 1.500 a 2.500 rpm. Sin haberlo probado todavía, sólo con esa cifra de par, ya auguramos que restará muchas ventas al 2.0 CRDI de 184 CV, que se puede seleccionar con tracción delantera o total, y ligado al cambio manual o al automático de seis relaciones (de convertidor de par, no el nuevo de doble embrague desarrollado por la marca). Cuenta con un par máximo de 400 Nm (como ves, no hay demasiada diferencia con el de menor potencia).

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Kia nos cuenta que ha instalado en esta mecánica un nuevo sistema de refrigeración de los gases de escape, una turbina cuyo rotor produce menor inercia y que tiene un actuador eléctrico para la válvula de descarga, muelles de válvulas más firmes y bomba de combustible de mayor presión. Ha mejorado su sonoridad con diferentes elementos en bloque motor, cadena de distribución, filtro antipartículas… e incluso los pistones están recubiertos (con nano diamantes) para disminuir la fricción.

Anuncia unas prestaciones algo escasas para una mecánica de ese nivel de potencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos y alcanza 201 km/h, con un consumo medio homologado de 5,9 l/100 km, siempre aparejado a la tracción total. La alternativa de 136 CV con este tipo de tracción gasta algo menos, 5,2 l/100 km y las prestaciones son algo peores (184 km/h de punta y 10,5 segundos en el 0 a 100 km/h). Eso cuesta, con el acabaod GT Line, 2.500 euros de diferencia. ¿Pero cómo se comporta? Veámoslo en detalle.

Comportamiento

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El Kia Sportage 2016 sigue siendo un coche muy cómodo y fácil de conducir. En ciudad, vías periféricas y autopista a velocidades legales se lleva realmente bien, ya que su suspensión está pensada para garantizar la mayor comodidad a los ocupantes. El de la anterior generación, tras el último restyling, ya era también un coche muy poco ruidoso y este lo continúa siendo. El fabricante dice que menos ya que ha aumentado la cantidad de material y la calidad del aislante. Sin conducir los dos uno tras otro, no puedo asegurarlo. Los dos son muy buenos en este sentido.

También me ha dado la sensación de que es un coche muy bien construido. Cuando pasas por carreteras algo  rotas no oyes ruidos extraños ni nada parecido. Pero seamos serios ¿Alguien se compraría un coche de 184 CV con tracción total y un acabado deportivo para eso? No. Por eso decidimos sacarlo de su zona de confort y dirigirnos a una zona de curvas lentas. Ahí ya se nota más que estamos ante un SUV y que su aspecto deportivo no va acompañado de una puesta a punto específica. Se nota el centro de gravedad más elevado y la masa adicional que deben controlar las suspensiones. No se siente a gusto, si bien tampoco tiene reacciones extrañas que puedan darte un susto.

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El motor tiene un rendimiento correcto, con una entrega de par generosa en la zona baja del cuentavueltas. Por eso, a poco que vayas jugando con el cambio, de recorridos no demasiado largos (tampoco cortos) y un buen embrague, responde… pero no tuve la sensación de contar con tanta potencia como indica la ficha técnica de este modelo bajo mis pies.

La dirección es mejor que la del anterior, que garantiza más aplomo en línea recta y facilita una conducción relajada. Aporta algo más de información, pero sigue siendo muy ligera si uno pretende dar curvas cerradas muy rápido. Es subvirador, por su propia naturaleza y una vez que cuentas con ello ya vas tomando curvas cada vez mejor.

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Pero, al fin y al cabo, dudamos de que este motor (y los 2.500 euros de diferencia con su gemelo de 136 CV y par similar) sea una opción de compra inteligente, porque no aporta muchas más prestaciones y los consumos son más altos. Puede que el motor de gasolina más potente, el 1.6 Turbo con 177 CV y 265 Nm (asociado también a racción 4×4 y mismo acabao) responda mejor para quien busque este tipo de sensaciones al volante. Anuncia una mejor velocidad punta, de 202 km/h, y aceleración (10,5 segundos) y consumos (7,6 l/100 km) peores… pero es que cuesta 3.600 euros menos. Salvo para quienes vayan a utilizar el coche con mucha carga y conduzcan a ritmos tranquilos, sus dos alternativas, sobre el papel, parecen mejores… y más baratas.

Veredicto coches.com

Quizá me haya dejado llevar por la emoción en esta prueba. Tenía a mi disposición un coche con una estética deportiva (en la foto inferior a algunos le recuerda a un Porsche), el mejor acabado y el motor más potente. Por eso inetnté que fuese lo que no es. Porque este Kia Sportage 2016 es un coche con una marcada orientación familiar, tranquilo y estable, con una pisada firme que transmite seguridad… pero no un deportivo.

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Su interior tiene mejores materiales y está mucho rematado que la media y es también uno de los más amplios de su segmento. Además, los precios son comedidos. Dejando aparte versiones como la que hemos conducido y fijándonos en las que de verdad comprará la gente es además, muy económico. Su precio de partida es de 22.850 euros, 33.400 con este acabado el motor diésel de 136 CV, quizá la opción ideal para quien recorra muchos kilómetros, ya que las cifras de par y consumos lo convierten en el más equilibrado y razonable. Hablamos de precios oficiales, hay descuentos y ofertas de Kia Sportage en concesionario oficial mucho más jugosas.

Venderá mucho. La marca se ha marcado un objetivo de 15.000 unidades (en 2015 vendió 14.000) y nos parece factible lograrlo. En marzo, con todavía algunas unidades del viejo modelo en liquidación, ya ha logrado ser el SUV compacto más vendido a particulares. Sí, en su arranque ha ganado al Qashqai. Es mejor que él en habitabilidad y calidad de interiores, y además y ofrece 7 años de garantía sin límite de kilómetros (de la estética no opinamos). Los motores diésel del Qashqai son algo más refinados y serán su mejor defensa. Y ambos tendrán que hacer frente a la nueva hornada de rivales que se avecina, sobre todo el Seat Ateca. Sí, el liderato en los SUV se presenta apasionante…

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