A día de hoy nadie puede negar que la moda de los todocamino, SUV o Crossover es todo un éxito. Más allá de su efectividad fuera del asfalto lo que se busca es una estética diferenciadora frente al resto de vehículos. Y esto no sólo sucede en el segmento medio o superior, sino que también se traslada al de los vehículos urbanos o microurbanos. Y es en este último ámbito donde se inscribe el modelo del que hoy nos ocupamos en nuestra prueba semanal: el Opel Adam Rocks.

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Dado que estas versiones tienen un indudable tirón comercial, sirviendo de gancho para incrementar las ventas de toda la gama, en Opel no se lo pensaron dos veces. Les bastó con recurrir a la receta tradicional de coger un modelo ya existente dentro de su catálogo, el Opel Adam, y vestirlo con un traje que acentuara esa personalidad campera. No para aquí la cosa pues, recientemente, también se ha lanzado una versión de carácter más deportivo, denominada Opel Adam Rocks S.

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Volviendo al caso que hoy nos ocupa, esa peculiar estética que podríamos calificar como aventurera cuenta cada día con más adeptos, aunque la única tierra que vayan a pisar estos vehículos es la que se hayan olvidado de barrer del parking del supermercado o del colegio al ir a recoger a los niños… Por lo tanto no esperéis encontrar un sistema de tracción integral de activación temporal, ni mucho menos permanente, ni siquiera un ESP más permisivo para su uso en terrenos de poca adherencia. No le hace falta.

Pero entonces este Opel Adam Rocks ¿es sólo pura estética? Esta misma duda era la que teníamos nosotros, así que decidimos solicitar una unidad de pruebas a la marca alemana y analizarlo en profundidad para todos vosotros.

Exterior

Para conseguir esta variante Rocks en el departamento de diseño de Opel han recurrido a la receta habitual en estos casos: partiendo del Opel Adam, un vehículo ya de por sí singular, se ha procedido a elevar ligeramente la carrocería (15 milímetros), mediante un rediseño de la suspensión consistente, entre otras cosas, en la incorporación de nuevos amortiguadores y muelles, aparte de calzar los trenes rodantes con unas vistosas llantas de 18 pulgadas de diámetro y sus correspondientes neumáticos de perfil bajo.

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Claro está, no podían faltar multitud de molduras y aditamentos plásticos que se encargan de resaltar su personalidad y dejarnos bien claro cuáles son sus intenciones. Todo ello se completa con una llamativa decoración bicolor, en nuestro caso con el techo en una tonalidad denominada “La Perla Negra” y el resto de la carrocería en otra que adopta el nombre de “La Lima de la Vida” (un tanto rebuscadas ¿no?).

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Otra de las particularidades estéticas de este modelo se refiere a su techo de lona retráctil de accionamiento eléctrico, que aporta mucha luminosidad al habitáculo, además de un toque singular que resulta tan, digamos, chic. Pero en realidad no se trata de una versión cabrio sino que el concepto se aproxima más al de un targa ya que conserva los montantes longitudinales situados en los laterales del techo y los pilares verticales, con el consecuente beneficio en seguridad y rigidez estructural que nos garantiza este tipo de configuración.

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Entre sus virtudes encontramos la posibilidad de accionarlo en cualquier momento, simplemente pulsando el interruptor correspondiente en la consola del techo, sin ninguna limitación de velocidad (aunque lógicamente es preferible hacerlo prestando la debida atención a la conducción…), incrementándose notablemente su facilidad de uso.

Este techo es de concepción similar al de otro atractivo modelo urbano, que en su momento ya pasó por nuestras manos, aunque su talante era mucho más deportivo, hablamos del Abarth 595C Turismo.

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Las dimensiones generales varían poco respecto a las del Opel Adam, si no tenemos en cuenta la pequeña variación en la altura de la carrocería o los aditamentos plásticos que la rodean. De esta forma se conforma con una longitud total de apenas 3,747 metros; una anchura de 1,807 metros (1,966 metros si contamos los grandes espejos laterales) y una altura de 1,493 metros; con una corta distancia entre ejes de 2,311 metros que será responsable, como veremos más adelante, de su excelente comportamiento en ciudad, pero de un cierto nerviosismo cuando avivamos el ritmo en carreteras de curvas y el asfalto no está en las mejores condiciones.

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El frontal cuenta con los mismos elementos de estilo ya vistos en el Opel Adam con un capot corto y fuertemente inclinado, que esconde en su interior al novedoso motor tricilíndrico que mueve a este modelo, unos generosos grupos ópticos, con doble parábola para luces de cruce y carretera (de tipo halógeno) y unas luces de día de tipo LED, aparte de los obligatorios intermitentes, que esta vez se trasladan a la parte inferior del paragolpes, donde deberían ubicarse las luces antiniebla delanteras.

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Una sobredimensionada parrilla frontal, en color negro mate contrasta con el gran emblema de la marca alemana, en acabado cromado, al igual que la lama que la recorre horizontalmente o la que rodea a los intermitentes.

Lo que sí cambia radicalmente es la parte baja, con la incorporación de un nuevo paragolpes, sobredimensionado y dotado de formas mucho más agresivas, sobre todo por las protecciones plásticas en color negro sin pintar, que le confieren ese engañoso aspecto campero. Incluso en su parte más baja se simula un protector de cárter, que no es otra cosa que otro plástico, esta vez en una terminación de aspecto metálico.

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La vista lateral es, bajo nuestro punto de vista, una de las más atractivas de este modelo, con una clara proliferación de las formas curvas que van desde la parte trasera a la posterior, pasando por un techo decorado en contraste y con un bonito perfil cromado que recorre toda su longitud. En la parte baja del pilar C encontramos el logo ADAM ROCKS que contrasta fuertemente con el color en el que está decorado el techo.

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Las enormes puertas ocupan casi todo el espacio existente entre las ruedas, garantizando una óptima accesibilidad a los pasajeros de las plazas delanteras, pero también a los de las posteriores, aunque estos últimos tendrán que ser un poco más ágiles

Las protecciones plásticas en color negro ya vistas en la parte delantera se prolongan aquí rodeando los pasos de rueda y la parte inferior de la carrocería, llegando hasta el paragolpes trasero. Unas bonitas y excesivas llantas de aleación (modelo Twister) de nada menos que 18 pulgadas de diámetro y calzadas con neumáticos Continental ContiSportContact en medidas 225/35 R18 87W que se encargan de completar este atractivo conjunto.

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En la zona trasera nos encontramos con un portón de marcada caída vertical, con una gran parte de él ocupada por un cristal de formas curvadas, presidido en su parte superior por la tercera luz de freno. Unos grupos ópticos de dinámicas formas y elementos LED, delimitan la boca de apertura del maletero (no muy grande, por cierto) en cuya parte central no podía faltar el conocido logo de la firma alemana que, a la vez, sirve para abrir el maletero, pulsando en la parte inferior del mismo.

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El alto paragolpes posterior, que en su zona superior marca un borde de carga considerablemente alto, se nos presenta con unas buscadas formas casi simétricas a las del delantero, también con protecciones plásticas en color negro, con un hueco central para la placa de matrícula, y las luces de marcha atrás y antiniebla rodeadas de un burlete cromado. Mientras, la zona inferior, cuenta con otra simulada protección metalizada donde, en su lateral izquierdo se encastra la única salida de escape de diseño cuadrangular.

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Hemos de reconocer que el resultado final resulta sumamente atractivo, de hecho mucho más que el modelo que le sirve de base. Y para ello no hay mejor prueba que fijarse en la cara de sorpresa de los viandantes al verlo cuando nos encontramos detenidos en un semáforo o si circulamos a baja velocidad por una avenida plagada de las típicas terrazas veraniegas. No es un modelo que se vea con asiduidad por nuestras calles y muchos eran los que nos preguntaban de qué vehículo se trataba.

Interior

Una vez abrimos las grandes puertas se presenta ante nosotros un interior con un diseño fresco y desenfadado muy en la línea de lo que esperaríamos encontrar al observar el exterior de este simpático modelo.

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El salpicadero destaca por sus formas sencillas y por el buen tacto y ajustes de los plásticos empleados, en este caso de tacto blando y color negro sobre el que destacan de manera singular los 4 aireadores redondos (2 en la parte central y otro a cada lado) con borde cromado. La cubierta frontal del mismo (personalizable) también es de color negro, pero en este caso con ese acabado brillante que últimamente se ha puesto tanto de moda y que tan especial atracción tiene por las motas de polvo…

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Opel también ha pensado en los más fanáticos de la tecnología, ofreciendo en este modelo su sistema multimedia IntelliLink con pantalla táctil de casi 7 pulgadas, situada justo debajo de los aireadores centrales, gracias al cual se replican una serie de Apps de nuestro teléfono móvil, con total integración con dispositivos Android o iOS.

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De esta forma disfrutaremos, por ejemplo, de uno de los sistemas de navegación más baratos del mercado, con un coste de tan sólo ¡0,99€! Y es que a fin de cuentas no existe un dispositivo como tal y sí una App, llamada BringGo, que nos podemos descargar desde la Play Store de Google o la App Store de Apple, con la que en realidad utilizaremos el navegador de nuestro Smartphone y lo manejaremos desde dicha la pantalla, con buenos resultados, y ahorrándonos una buena cantidad de euros que podremos invertir en otro tipo de accesorios. Desde aquí también gobernaremos el equipo de audio, las diferentes fuentes auxiliares de sonido y el móvil mediante conexión Bluetooth.

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Más abajo encontraremos los mandos del sencillo pero eficaz sistema de climatización monozona y finalmente un pequeño hueco donde dejar los objetos de utilización más frecuente, aquí se han ubicado las tomas auxiliares de audio antes mencionadas.

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La consola central está presidida por la palanca de la caja de cambios manual de 6 velocidades, cuyo pomo cae perfectamente a mano del conductor. Y, por último, otra palanca cada vez más en desuso, como es la del freno de mano mecánico.

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El volante presenta un diseño llamativo y desenfadado, de tres radios, siendo doble el inferior, y con parte de él forrado en cuero del mismo color que la carrocería, al igual que ocurre con el pomo de la palanca de cambios y la del freno de mano. De todas formas creemos que sus dimensiones son un tanto excesivas (en el polo opuesto de un Peugeot 2008, por poner un ejemplo) y con una disposición demasiado vertical, aunque no tardaremos en acostumbrarnos a él una vez lo adaptemos a nuestro gusto gracias a la regulación en altura y profundidad de la columna de dirección. Desde sus mandos también podremos manejar el regulador/limitador de velocidad o el sistema de audio.

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El cuadro de relojes, de tipo analógico, da muestras de un diseño llamativo con profusión de acabados de apariencia metalizada, donde predomina el gris para los fondos y el rojo intenso para agujas y parte de las grafías. Dos grandes esferas, para velocímetro y cuentarrevoluciones y otros dos indicadores más pequeños es su interior para nivel de combustible y temperatura del líquido refrigerante. Entre medias un pequeño panel de información muestra los datos en color rojo de kilómetros recorridos, consumos, medias, velocidad digital etc., amén de un sinfín de testigos luminosos de alerta.

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Una de las cosas que más agradablemente nos ha sorprendido de este modelo es el espacio disponible en las plazas delanteras, sobrado incluso para las tallas más grandes, cercano al nivel de un buen compacto, tanto en longitud como en altura.

Los excelentes asientos que equipa esta versión, no sólo ofrecen comodidad en largos desplazamientos sino que son amplios y están impecablemente rematados en cuero negro y, además, cuentan con unos deportivos pétalos laterales que ayudan a sujetar el cuerpo al abordar curvas a fuerte ritmo. Disponen de una amplia variedad de reglajes (mecánicos, eso sí…) con lo que encontrar la postura de conducción más idónea será factible en pocos segundos. Y para colmo están calefactados

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En cambio, como punto claramente negativo, hemos de resaltar el escaso espacio disponible para las plazas traseras. Tan es así que a poco que los ocupantes de las delanteras ronden los 1,80 metros de altura este Opel Adam Rocks se verá convertido, de facto, en un biplaza, sin hueco suficiente para las piernas de los dos pasajeros de dichas plazas posteriores…

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Si no es este el caso, aunque con las piernas bastante encajonadas, podrán sentarse dos personas. Curiosamente, al estar diseñado sólo para dos ocupantes la anchura no es un problema y casi tampoco la cota de altura, por la forma abombada del techo. Eso sí en ambas plazas encontramos anclajes IsoFix y Top Tether para sillas infantiles. En cambio la maniobra de instalarlas o la de entrar o salir mejor dejarla para personas ágiles y en plenitud de forma pese a inclinarse el respaldo de los asientos delanteros y deslizarse las banquetas longitudinalmente.

Maletero

Este es sin duda uno de los aspectos más criticables de este SUV urbano. Y es que sus apenas 170 litros de capacidad se muestran a todas luces insuficientes para dar cabida a poco más que una par de bolsas de compra o 2 mochilas de los niños con toda su remesa de libros de texto… Su capacidad está claramente por debajo de la media pues le superan casi todos sus rivales, por ejemplo, el FIAT 500 dispone de 185 litros, el DS3 de 285 litros o el Peugeot 108 de 190 litros.

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El portón de apertura vertical da acceso a un hueco demasiado justo y con el borde de carga inusualmente alto aunque, al menos, sus formas son regulares y si somos unos expertos en el arte del Tetris podremos aprovecharlo al máximo.

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Por tanto nos veremos obligados más veces de lo habitual a tener que abatir parcial o totalmente (en una proporción 50/50) los respaldos de los asientos traseros, con el engorro que ello supone, hasta contar con una superficie que no es plana, pero por lo menos nos permite alcanzar una capacidad total de 663 litros y de esta forma poder transportar algo más de equipaje o la compra semanal. Eso sí, a costa de renunciar a dichas plazas y a que el contenido quede expuesto a la vista de los viandantes…

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Aunque no haga mucha falta, por lo angosto del espacio, siempre está bien contar con ganchos para bolsas o anillas donde anclar unos pulpos o una red para sujetar la carga.

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Debajo de la moqueta que cubre el fondo del maletero sólo hay sitio para un kit reparapinchazos, compuesto por el líquido sellante y el compresor para inflar las ruedas, aparte de una sucinta dotación de herramientas, y sin apenas hueco para alojar los triángulos de emergencia.

Equipamiento

En cambio el nivel de equipamiento, tanto de serie como opcional, además de las casi infinitas posibilidades de personalización con que Opel ha decidido dotar a este modelo no pueden más que ser elogiados.

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El equipamiento de serie del Opel Adam y sus precios ya os los contamos en un artículo anterior. Adicionalmente, esta serie especial Adam Rocks, incluye:

  • Paragolpes delantero y trasero específicos y protecciones todoterreno
  • Chasis elevado en 15 mm
  • Llantas de aleación 17˝ Swiss Blade Plata
  • Embellecedores ADAM en los umbrales de las puertas
  • Volante de cuero con mandos de audio

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  • IntelliLink: sistema multimedia táctil 6,95˝, con Bluetooth. Uso de las aplicaciones de los SmartPhone, Aux-in audio y vídeo y conexión USB.
  • Sistema de audio con 7 altavoces
  • Botón Modo City
  • Luces de Conducción Diurna LED y pilotos LED

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Entre las opciones que podemos adquirir tenemos:

  • Dos tapicerías exclusivas Morrocana color Brandy o Café
  • Dos modelos de llantas de aleación exclusivos y otras muchas para elegir
  • Dos decoraciones de interior exclusivas
  • Spoiler de techo

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  • Soporte base universal para smartphone FlexDock
  • Sistema de infoentretenimiento IntelliLink
  • Climatizador Digital (ECC)
  • Pack Cromado (marcos de las ventanas y tiradores de puertas)

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Actualmente podemos adquirir un Opel Adam desde 14.080 €, mientras que esta variante Opel Adam Rocks parte desde los 17.000 € justos, aunque la unidad cedida por la marca alemana contaba con el siguiente equipamiento opcional:

  • Color La Lima de la Vida —– 460 €
  • Tapicería Cuero Negro —– 770 €
  • Alfombrillas negras —– 60 €
  • Pedales en aluminio —– 130 €
  • Pack Visión —– 185 €
  • Pack interior en cuero —– 205 €

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  • Sistema de Alarma antirrobo —– 255 €
  • Climatizador electrónico digital —– 310 €
  • Paquete Techo La Perla negra —– 350 €
  • Asistente de aparcamiento avanzado —– 615 €
  • Llantas Aleación 18″ diseño “Twister” —– 925 €

Por lo que el precio final  ascendía hasta los 22.975 €. Una cifra sensiblemente más cara que la de otras opciones, pero al fin y al cabo se trata de un modelo singular, con escasa competencia directa, y eso se acaba pagando…

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En el caso, muy probable, que este Opel Adam Rocks sea el coche que estáis buscando, os recomendamos que os paséis por el buscador de Coches.com, donde encontraréis los mejores precios del mercado para este modelo, así como el seguro que más os convenga.

Motorización

El Opel Adam Rocks que hoy analizamos monta bajo su capot uno de los últimos y más avanzados propulsores de la firma alemana. Se trata del nuevo motor de gasolina 1.0 ECOTEC Turbo, que es una clara muestra del concepto de downsizing con sus 3 cilindros y apenas un litro de cilindrada (999 centímetros cúbicos) estando, además, construido completamente en aluminio, para rebajar el peso final de la planta motriz hasta los 106 kg.

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Este propulsor cuenta con otros notables avances como inyección directa de combustible a alta presión, distribución variable continua, una culata que forma un único conjunto con el colector de escape y el turbocompresor (de tamaño compacto), además de una bomba de agua desconectable bajo demanda.

Se ofrece con dos niveles de potencia: uno con 90 CV y el de nuestra unidad de pruebas que entrega 115 CV a 5.200 rpm, además de un par máximo de 170 Nm entre 1.800 y 4.500 rpm.

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Las prestaciones podemos calificarlas de sobresalientes con una velocidad máxima de 196 km/h, además de una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos. Tampoco está nada mal la capacidad de recuperación en 5ª velocidad (tan importante en adelantamientos…) con sólo 10,9 segundos para pasar de 80 a 120 km/h.

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Todo ello viene acompañado de un gasto de combustible (según las cifras oficiales) de 6,3 l/100 km en el ciclo urbano, que desciende hasta los 4,4 l/100 km en el extraurbano, para obtener un consumo mixto de 5,1 l/100 km. Las emisiones de CO2 se sitúan en 119 g/km.

En nuestras mediciones habituales estas cifras subieron apreciablemente hasta alcanzar los 7,1 l/100 km en ciudad; 5,8 l/100 km en carretera, para establecer un consumo medio de 6,3 l/100 km.

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Tampoco podemos dejar de comentar que hemos notado que los consumos resultan extremadamente sensibles al uso dado al vehículo, es decir, que si lo hacemos suavemente, cambiando a bajos regímenes de giro y siendo cuidadosos con el acelerador, las cifras serán muy contenidas. Si, en cambio, nos decidimos a aprovechar todo el potencial de este pequeño propulsor, las cifras subirán exponencialmente, hasta un nivel más alto de lo esperado, bastante por encima de la decena de litros cada cien kilómetros…

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A ello no ayudan los desarrollos del cambio, tirando a cortos, para ganar en viveza de reacciones aunque, quizá, con unos un poco más largos perdería algo de esa inmediatez pero consumiría menos combustible al circular a regímenes más bajos de motor…

Si, además, tenemos en cuenta que la capacidad del depósito es de apenas 35 litros, nos veremos abocados a visitar las gasolineras más frecuentemente de lo deseado, pues la autonomía real difícilmente superará los 500 kilómetros.

Comportamiento

El mejor comentario que podemos hacer de este Opel Adam Rocks, y más concretamente de su propulsor es que no parece un motor tricilíndrico y mucho menos de apenas un litro de cubicaje…

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Su respuesta es siempre inmediata, incluso desde bajas vueltas, sube de régimen con presteza hasta más allá de las 6.000 rpm, acompañado por el buen funcionamiento de la nueva caja de cambios manual de seis velocidades, que destaca por su suavidad de manejo y las rápidas inserciones de las marchas. Además no nos obsequia con tirones, molestas vibraciones o un retardo en su entrada en acción, pese a tratarse de una mecánica sobrealimentada…

Aunque, claro está, en ello también tiene que ver el contenido peso de este modelo que, en vacío, apenas alcanza una tara de 1.156 kilogramos, por lo que sus 115 CV se muestran más que suficientes para moverlo con alegría.

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Todo ello se pone de manifiesto, sobre todo, en ciudad, su coto de caza privado… donde saca provecho de su superior agilidad y unas recortadas dimensiones. Al volante de este Opel Adam Rocks probablemente estemos ante uno de los vehículos ciudadanos más destacables del mercado y no sólo por su peculiar estética (que también…) sino por su capacidad para desenvolverse entre el siempre caótico tráfico urbano.

Además la altura adicional y su mayor recorrido de suspensión facilitarán enormemente el tránsito sobre guardias tumbados o los baches que pueblan nuestras ciudades, y eso a pesar de la elección del calzado con unas ruedas de medidas exageradas, con neumáticos de escaso perfil y siempre con el miedo a dañar una de las bonitas llantas de aleación, no ayudan precisamente.

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La prueba de que este pequeño modelo alemán está pensado fundamentalmente para un uso urbano reside en dos pequeños botones situados en el salpicadero a la derecha de la columna de dirección. Nos referimos a la función “City” que aligera la resistencia de la dirección, facilitando todo tipo de maniobras a baja velocidad. Y el botón “Eco” que activa el sistema Stop&Start, apagando el motor cuando el vehículo está detenido, ahorrando significativas cantidades de combustible.

La visibilidad hacia los lados y hacia adelante se podría calificar de excelente, solo hacia el 3/4 trasero se ve comprometida por el ancho pilar C, pero no hemos tenido ningún problema con ello.

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Lo que resulta una verdadera maravilla es a la hora de aparcarlo, pues con sus poco más de 3,7 metros de longitud cabe casi en cualquier sitio. Y, sobre todo, es un gusto ver la cara de resignación de los conductores que hacen un sinfín de maniobras con su prestigiosa berlina alemana para finalmente tener que desistir y estacionar nosotros a la primera y con una sola maniobra. Prácticamente se hace innecesario el uso de los sensores de aparcamiento.

Pero aunque es un vehículo pensado fundamentalmente para la ciudad, no podíamos dejar de probarlo en el resto de ámbitos por los que puede desenvolverse este Opel Adam Rocks.

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En carreteras retorcidas su comportamiento es francamente bueno. No es un deportivo pero su pequeño tamaño lo convierte, como en ciudad, en muy ratonero e inmediato de reacciones con un pequeño giro del volante. No inclina en demasía y la buena respuesta del pequeño motor y el excelente guiado del cambio hace que nos dediquemos a jugar con él durante kilómetros y kilómetros.

Si apuramos más el ritmo nos encontraremos con un vehículo que no es precisamente fácil, por las reacciones algo bruscas que provoca su corta distancia entre ejes. Aunque si nos pasamos la electrónica estará siempre ahí para calmar nuestros ímpetus. Pero si el asfalto no está en perfecto estado, acaba volviéndose excesivamente vivo de reacciones y en algunos casos sorprendiéndonos con molestos rebotes de la zaga (sobre todo si vamos descargados) que acaban descolocando el coche y forzándonos a permanecer excesivamente atentos, corrigiendo constantemente estos desmanes con el volante.

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A la hora de detenerlo los frenos van sobrados, al disponer de discos ventilados de 285 milímetros de diámetro delante y macizos de 265 milímetros de diámetro atrás. Además, al contar con una gran superficie de goma en contacto con el suelo obtendremos unas distancias de frenado sorprendentemente reducidas.

En carreteras más abiertas, tipo Redia, o en autovías y autopistas, su comportamiento es intachable. Podremos circular con el techo abierto sin mayores problemas, ya que un pequeño derivabrisas se encargará de que no se formen demasiadas turbulencias en el interior.

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Si decidimos cerrar el techo el ruido disminuirá bastante pero, como es lógico, no cuenta con el mismo aislamiento acústico que si se tratase de uno metálico y, aunque presenta un excelente hermetismo frente a inclemencias meteorológicas (3 capas, la central de neopreno), siempre deberemos contar con la rumorosidad del viento, colándose algún que otro siseo o la siempre omnipresente rumorosidad del excesivo calzado.

Veredicto de Coches.com

El Opel Adam Rocks aporta ese toque de frescura que buscan determinados usuarios para sus desplazamientos diarios, huyendo de otras opciones, igualmente buenas, pero más convencionales. Y es que esta rutina diaria no tiene por qué resultar aburrida…

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Estamos ante un vehículo de capricho (no resulta precisamente barato…), ideal para ese público joven (o que se sienta como tal…) que tenga que lidiar a diario con el caótico tráfico urbano, además de realizar cortos desplazamientos por vías de circunvalación hasta llegar a su lugar de residencia en las afueras de la ciudad. Todo ello envuelto en una imagen muy personal, nada anodina, que llama poderosamente la atención.

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La calificación como SUV es más conceptual que real, pues pocos serán los que se atrevan a meterse por caminos de tierra con este modelo y, mucho menos, con el equipo de ruedas con que ha sido dotado por el fabricante alemán. Pero ya se sabe que la apariencia cuenta y mucho. Por lo tanto sólo nos permitimos darte un consejo: “Si puedes permitírtelo: Adelante. Pero si quieres pasar desapercibido… este NO es tu coche…”

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