El segmento de los compactos es uno de los más activos y competidos del mercado del automóvil, donde las marcas presentan constantes novedades y actualizaciones para mantenerse en los lugares de privilegio de las listas de ventas.

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Pero enmarcados dentro de esta misma clase hay un reducto, como es el de los compactos Premium, que se rige por sus propias reglas. Aquí no importan tanto las cifras de ventas (que también) como el hacerse con el favor de un público con mayor poder adquisitivo y que busque ese algo más en el vehículo con el que se desplazan a diario sin renunciar, por supuesto, a un comportamiento deportivo, al lujo y a los más novedosos avances tecnológicos de las categorías superiores.

Y uno de los modelos más destacados dentro de este segmento C Premium es, sin duda, el Audi A3, que por algo ha recibido la pasada semana el título de Coche Mundial del Año 2014, en el marco del Salón Internacional del Automóvil de Nueva York.

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La competencia aprieta fuerte, con claros ejemplos en el exitoso Mercedes-Benz Clase A o los nuevos Volkswagen Golf y SEAT León (con los que comparte plataforma), por lo tanto había llegado la hora de que este modelo sufriese una esperada remodelación y de esta forma no se quedara rezagado. Por ello la marca de Ingolstadt presentó hace casi 2 años la tercera generación de este compacto, siguiendo los exitosos pasos de la primera entrega, que se dio a conocer allá por el año 1996, y de la segunda, que apareció en 2003.

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En esta ocasión el todopoderoso Grupo Volkswagen con la creación de una sola plataforma, denominada MQB, ha desarrollado cuatro vehículos de marcas distintas, pero con un mismo núcleo común. Son las nuevas generaciones de los Volkswagen Golf, SEAT León (que ya hemos analizado para todos vosotros), Skoda Octavia y el modelo al que hoy sometemos a nuestra prueba a fondo, el Audi A3. Esto les permite una mayor flexibilidad en la gestación de diferentes variantes, gracias a la simplificación de los procesos productivos y a un indudable ahorro en los costes de fabricación, que han intentado imitar otros grupos automovilísticos.

Ahora os dejamos con el análisis en profundidad de este Audi A3, que tan buenas sensaciones nos ha transmitido:

Exterior

A primer golpe de vista nos encontraremos con un modelo que parece no ha cambiado en exceso respecto a la generación anterior, pero nada más lejos de la realidad…

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Si lo analizamos en profundidad veremos que, aunque la longitud (4,24 metros) y la altura (1,42 metros) apenas han cambiado, sí lo ha hecho la batalla, que ha aumentado 23 mm para alcanzar los 2,60 metros. También se ha producido un incremento de la anchura (12 mm), que ahora se va hasta los 1,78 metros. Pero al mismo tiempo los voladizos son más cortos, lo que supone que las ruedas se sitúen justo en los extremos de la carrocería. Esto, como veremos, más adelante, redundará en un ligero aumento de la habitabilidad interior aparte de que, a nivel dinámico, se encontrará más asentado en la carretera.

La estética puede calificarse de continuista, porque no supone un cambio radical en sus líneas maestras, aunque no comparte ni uno de los rasgos de anteriores generaciones y sí se aproxima peligrosamente al resto de modelos de la firma alemana. Se identifica como un Audi, desde el primer vistazo, y podemos asegurar, sin temor a equivocarnos en exceso, que envejecerá bastante bien, sin perder comba en el apartado estético en pocos años. La unidad probada, además de incluir el kit de carrocería S-Line, lucía un precioso color Rojo Misano que le confería una apariencia muy llamativa y deportiva.

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El frontal viene definido por la gran parrilla frontal que, en nuestro caso, al contar con el opcional paquete “Brillo Estilo Negro” nos muestra sus molduras en ese color, lo que le dota de un aspecto singular, desde luego más deportivo (a nuestro parecer) que si fueran en el más habitual cromado, destacando sobre ella los cuatro aros identificativos de la marca alemana y el logo del tipo de tracción empleada. En la parte inferior las tomas de aireación simuladas (no ejercen tal función) incluyen en su interior las luces antiniebla rodeadas de plástico con forma de panal de abeja, también en negro.

Los grupos ópticos adoptan las formas afiladas que ya se han hecho famosas en los Audi de última generación y si, como ocurre en nuestro caso, cuentan con la opción de Faros de Xenón Plus, incluyen las características luces diurnas formadas por LED, además del resto de elementos que garantizan una iluminación uniforme y de gran calidad, muy útil a la hora de rodar rápido cuando cae la noche.

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La vista lateral es uno de sus rasgos distintivos, destacando la presencia de las dos únicas puertas, encargadas de facilitar el acceso al interior tanto a los ocupantes de las plazas delanteras como las traseras. La línea en cuña y los aditamentos aerodinámicos del kit S-Line le dotan de una gran fuerza a la vez que consiguen mantener el coeficiente aerodinámico en una buena cifra (Cx de 0,31), así como tampoco podemos dejar de fijarnos en la altura rebajada gracias a la suspensión deportiva S line o en las bonitas llantas de aleación de 5 radios y 18 pulgadas de diámetro, equipadas con neumáticos Continental Conti SportContact en medidas 225/40 R 18 92Y.

La línea de cintura, que se eleva poco a poco, da imagen de solidez pero a la vez limita la ventana trasera a una pequeña porción de cristal, lo que puede agobiar a los ocupantes de las plazas traseras. Aquí es donde observamos también, como comentábamos anteriormente, la situación de las ruedas casi en los extremos de la carrocería y los cortos voladizos.

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La parte trasera es la que más claramente se diferencia de generaciones anteriores, con los grupos ópticos traseros divididos en dos partes, formados en su totalidad por diodos LED, lo que garantiza una óptima visibilidad en todo tipo de circunstancias, aparte de una estética muy atractiva.

El portón tiene unas dimensiones suficientes, aunque se estrecha en la parte inferior, mientras que el cristal garantiza la suficiente visibilidad posterior. Está rematado en su parte superior por un bonito alerón que integra la tercera luz de freno. En la zona inferior un paragolpes de grandes dimensiones garantiza el atractivo estético, más si cabe, como es nuestro caso, al estar rematado por un símil de difusor, en color negro, donde se incluye la doble salida de escape en el lateral izquierdo del mismo.

Interior

Nada más abrir la puerta del conductor nos damos cuenta que si los cambios en el exterior no parecían tan evidentes en el interior, en contraste, resultan mucho más patentes, con un diseño muy del estilo que ya vimos en el Audi A1 probado por Coches.com hace varios meses.

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Las líneas generales se han simplificado (quizá algunos puedan pensar que en exceso) pero a nosotros la apariencia nos gusta, llevando incluso un paso más allá lo que a ajustes y calidad de materiales se refiere, muy por encima de la competencia en su segmento. Los plásticos blandos son de un tacto exquisito y los duros tampoco le van a la zaga. Sin faltar las inserciones en aluminio cepillado o los tiradores fabricados con este mismo metal.

No hay superpoblación de botones o mandos, controlándose todo de forma sencilla, fácil e intuitiva desde la ruleta del MMI touch, situada en la consola central justo detrás de la palanca del cambio S-tronic, visualizándose las opciones en la gran pantalla central retráctil, encima del salpicadero. Ésta queda escondida cuando se apaga el contacto o bien puede ocultarse en marcha si no la necesitamos.

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Justo por debajo se ubican los dos aireadores centrales, con sus características formas de turbina, que destacan por su fácil regulación y orientación, de lo mejor del mercado, junto con los del Mercedes Clase A.

Si seguimos descendiendo nos toparemos con diversos botones tales como los del Warning, el Drive Select, el desconectador del Stop&Start o del ESP, e inmediatamente más abajo el espacio dedicado a controlar el climatizador bi-zona, también de diseño bastante minimalista, pero de excelente funcionamiento, como casi todo en este coche.

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El cuadro de mandos tiene la disposición a la que estamos acostumbrados dentro de los cánones de Audi. La información se presenta de forma clara y precisa, con dos grandes esferas para el cuentavueltas y el velocímetro, en cuyo interior se añaden los medidores de la temperatura de agua y el nivel de combustible, respectivamente. En el centro una pequeña pantalla multifunción nos ira informando de todos los parámetros que podremos consultar o configurar, pudiéndose cambiar éstos fácilmente desde los mandos ubicados en el volante multifunción.

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La posición al volante es sencillamente perfecta, además de tremendamente sencilla de lograr, gracias a la multitud de ajustes del volante y, sobre todo, de sus sensacionales asientos opcionales. Da igual cual sea nuestra talla o corpulencia, encontraremos acomodo rápidamente, resultando a la vez cómodos para viajes largos y con el suficiente agarre lateral y longitudinal para no tener que ir sujetándonos cada vez que practiquemos una conducción decidida. Cuentan además con memorias por si distintas personas utilizan el mismo vehículo.

Para terminar de completar “la ecuación”, afortunadamente, en la unidad de pruebas contábamos con el volante deportivo multifunción, pero sin el achatamiento inferior que tan de moda está, resultando mucho más fácil y cómodo de manipular cuando las cosas se ponen complicadas en tu carretera de curvas favorita o, sencillamente, a la hora de aparcar.

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Si bien, como acabamos de comentar, las plazas delanteras resultan cómodas y espaciosas, para acceder a las traseras tendremos que ser capaces de realizar ciertas dosis de contorsionismo, a pesar del gran tamaño de las puertas y de que los asientos delanteros basculan hacia adelante para facilitar el acceso. Una vez sentados en ellos se deja notar el ligero incremento en espacio para las piernas gracias al aumento en la batalla del vehículo, que se cifra en 23 mm. No obstante viajarán mucho mejor en las plazas traseras dos personas que las tres para las que está homologado. La alta línea de cintura deja unas ventanillas algo pequeñas que pueden agobiar a sus ocupantes, mientras que la cota en altura resulta también justa y las tallas más grandes tocarán pronto con la cabeza en el techo.

Maletero

El maletero también se ha visto beneficiado del incremento de batalla, aunque sólo ligeramente. El volumen resultante no resulta espectacular, situándose en la media del segmento, con 365 litros de capacidad. Lo que no es óbice para que sus formas regulares puedan ser perfectamente aprovechadas.

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La boca de carga puede resultar algo alta y, encima, al estrecharse en su parte inferior dificulta la tarea de introducir ciertos objetos voluminosos. Si estos exceden la longitud disponible (por ejemplo unos esquíes) existe una trampilla en el respaldo de los asientos traseros que habilita un espacio adicional. Si estos son aún más grandes pueden abatirse parcial o totalmente (en una proporción 60/40) dichos respaldos hasta completar un volumen de 1.100 litros de capacidad.

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Justo debajo del plano del maletero se encuentra un pequeño hueco adicional compartimentado, donde se ubica el sempiterno kit reparapinchazos. Tampoco pueden faltar tomas de corriente de 12 voltios o ganchos para anclar el equipaje.

Equipamiento

Llegamos a uno de esos apartados en los que, tratándose de un vehículo de una marca Premium, podemos volvernos absolutamente locos.

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Vale que algunas marcas intenten distinguirse de la competencia gracias a una calidad de materiales y acabados sin igual entre los de su clase, pero ello conlleva una factura final excesiva (extremadamente excesiva diríamos). Ahora, eso sí, hoy en día muchas marcas generalistas dotan a algunos de sus modelos “superventas” (me estoy acordando dentro del mismo grupo automovilístico del SEAT León, sin ir más lejos…) de un equipamiento de serie mucho más completo que el de este compacto germano y, por añadidura, las opciones disponibles tienen un precio francamente atractivo.

Al final podremos obtener un vehículo con un comportamiento y calidad de rodadura muy similares al modelo que hoy analizamos por una factura final muy inferior. Sólo en el caso de que tu economía pase por una buena racha y quieras diferenciarte del resto de vecinos en la urbanización o en el garaje de tu empresa te decidirás por el compacto de los cuatro aros.

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Y si no nos creéis no tenéis más que leer detenidamente la larga lista de equipamiento opcional que os mostramos a continuación.

Podemos adquirir un Audi A3 desde 22.510 euros (del A3 Attraction 1.2 TFSI 6 velocidades). La versión probada (A3 Ambition 1.8 TFSI quattro S tronic) está disponible desde los 34.940 euros, pero la unidad cedida para esta prueba por Audi España, contaba adicionalmente con las siguientes opciones:

  • Color Rojo Misano efecto perla —– 805,00 €
  • Alarma antirrobo —– 490,00 €
  • Asientos delanteros con tapicería en Alcantara/Cuero —– 1.100,00 €
  • Audi connect —– 610,00 €
  • Audi hold assist —– 100,00 €
  • Audi parking system “APS” plus —– 955,00 €
  • Bang & Olufsen Sound System —– 965,00 €

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  • Control automático de velocidad (Tempomat) —– 330,00 €
  • Cristales oscuros en parte trasera —– 490,00 €
  • Dirección progresiva —– 340,00 €
  • Dispositivo de carga para objetos largos —– 190,00 €
  • Espejos retrovisores exteriores calefactables con antideslumbramiento automático y abatibles eléctricamente —– 470,00 €
  • Faros de xenón plus —– 1.185,00 €
  • Llantas de aleación ligera 7,5 J x 18 en diseño dinámica de 5 radios —– 1.220,00 €
  • MMI navegación plus con MMI touch —– 2.445,00 €
  • Apoyo lumbar —– 300,00 €
  • Paquete brillo estilo negro —– 610,00 €

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  • Paquete de cuero Alcantara/ napa fina Audi exclusive —– 5.495,00 €
  • Paquete de iluminación interior —– 170,00 €
  • Paquete exterior S line —– 1.785,00 €
  • Paquete portaobjetos —– 220,00 €
  • Cierre centralizado “Keyless-Entry”. Llave confort —– 475,00 €
  • Radio digital DAB —– 365,00 €
  • Retrovisor interior con regulación automática de posición antideslumbrante —– 145,00 €
  • Suspensión deportiva S line —– 420,00 €
  • Techo panorámico de cristal —– 1.160,00 €

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Y la enumeración podría seguir durante algunas líneas más si es que nos decidiésemos por montar todas las opciones posibles… Pero es que todo el equipamiento opcional que os hemos descrito está valorado en nada menos que ¡22.840 euros!, es decir, casi lo mismo que, por poner un ejemplo, cuesta un compacto generalista de esos de los que hablábamos al principio de nuestra prueba…

Por lo que el precio final asciende hasta unos totalmente excesivos 57.780 euros.

Su comportamiento absolutamente maravilloso y nivel prestacional puede conseguir que casi (y sólo digo casi…) nos olvidemos del importante desembolso económico a realizar para tenerlo configurado como la unidad de pruebas. Pero de esos aspectos hablaremos un poco más adelante, en los siguientes epígrafes de nuestra prueba a fondo.

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Motorización

Esta versión emplea un motor bien conocido dentro del grupo alemán, pero que no por ello deja de recibir constantes alabanzas. Se trata del 1.8 TFSI, la opción más potente entre las versiones normales movidas por gasolina, si dejamos a un lado el poderosísimo 2.0 TFSI de 300 CV que equipa el S3. El tetracilíndrico en línea, dispuesto transversalmente, de 1.798 centímetros cúbicos, dotado de inyección directa y del Audi Valvelift System (con dos perfiles diferentes de las levas para mejorar el par a bajas revoluciones). Con el empleo de la sobrealimentación, mediante un turbocompresor de geometría variable, es capaz de entregar una potencia máxima de 180 CV entre 4.500 y 6.200 rpm, mientras que su par máximo es de 280 Nm entre 1.350 y 4.500 rpm. Todo ello con unas emisiones de CO2 de 189 g/km.

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Gracias a él las prestaciones que es capaz de lograr alcanzan un excelente nivel, con una velocidad máxima de 228 km/h o una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 6,7 segundos.

Las cifras de consumo pueden calificarse de comedidas para la potencia desarrollada y las prestaciones que es capaz de proporcionar. Si nos referimos a los valores homologados por el fabricante alemán, estaremos hablando entonces de 8,2 l/100 km en el ámbito urbano; 5,6 l/100 km en el interurbano y 6,6 l/100 km como consumo medio. Nuestras mediciones se sitúan ligeramente por encima, pero son mucho más reales, con unas cifras en ciudad en torno a los 9,3 l/100 km, mientras que en carretera, y a ritmo legal, se rebajó hasta los 7,1 l/100 km. Otra cosa es cuando decidimos practicar una conducción deportiva por carretera de montaña, y siempre dentro de los márgenes racionales que exige circular en vías abiertas al tráfico, entonces no es difícil (más bien muy fácil) ver valores de dos cifras de forma constante. Por tanto, y con una capacidad del depósito de combustible de 50 litros, la autonomía de este Audi A3 difícilmente superará los 600 km, eso sí, de auténtica diversión.

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Este propulsor se caracteriza por su excelente y constante entrega de potencia, desde bajos regímenes hasta la línea roja, situada alrededor de las 6.200 rpm. Se muestra lleno y contundente, moviendo con total solvencia a este Audi A3, dotándole de unas capacidades dinámicas excelentes en conducción deportiva, a la vez que resulta suave y agradable en conducción relajada durante el uso diario. Aunque en ello también tiene mucho que ver el excelente cambio automático de doble embrague S tronic de 6 velocidades. No puedo negar que nos ha gustado mucho y que es toda una muestra del buen saber hacer de los ingenieros de la firma de los cuatro aros.

Comportamiento

El buen comportamiento de las generaciones anteriores del Audi A3 también se ha trasladado a la actual, si bien ha mejorado en casi todos los aspectos gracias a la tecnología de construcción Audi Ultra que no solo aligera el conjunto, sino que lo dota de una excelente rigidez torsional. Es cierto que hay otros compactos con un carácter mucho más deportivo (casi extremo en algunos casos), pero la calidad de rodadura, la solidez en la pisada y la seguridad que transmite este modelo resulta muy difícil de igualar por el resto de rivales, rayando a alturas similares de berlinas Premium del segmento superior.

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Si a eso le unimos la suspensión deportiva S line (que rebaja el centro de gravedad y mantiene a los neumáticos firmemente anclados al asfalto), el excelente calzado y sobre todo el alabado sistema quattro de tracción total, dispondremos de un vehículo que hará las delicias de los volantistas más avezados y, sobre todo, de los que no lo son tanto, convirtiendo en fácil lo difícil y permitiéndoles rodar a un ritmo muy elevado nada más sentarse en el coche.

Pero es que, además, existe un “botoncito” en la consola central que nos permitirá cambiar el carácter de este compacto. Hablamos del Audi Drive Select, gracias al cual el conductor puede variar las leyes de gestión del motor, de la servodirección y del cambio S tronic para adaptarlos a las necesidades del momento: desde una conducción eficiente y relajada hasta una más deportiva y radical.

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En autopistas y autovías su rodar es suave y silencioso, a pesar de la dureza implícita de la suspensión deportiva opcional y del deficiente mantenimiento de muchas de estas vías, donde desgraciadamente cada día más proliferan baches e irregularidades en el asfalto.

En ello tiene mucho que ver, también, el excelente trabajo aerodinámico realizado (recordemos que consigue un coeficiente aerodinámico Cx de 0,31) que incluye el carenado de los bajos del vehículo hasta la altura, más o menos, del pilar B, además de la calidad de los materiales aislantes, el parabrisas insonorizado, etc. Todo ello hace que los largos viajes pasen casi sin darnos cuenta, cómodamente sentados, disfrutando del excelente equipo de sonido, firmado por el prestigioso especialista danés Bang & Olufsen.

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Pero es cuando la carretera comienza a retorcerse y empinarse donde verdaderamente disfrutaremos de las numerosas virtudes de este compacto alemán. Y es que lo tiene casi todo para que sea así: un poderoso motor, progresivo desde bajas revoluciones pero que saca las garras cuando nos aproximamos a la zona roja del cuentarrevoluciones, escoltado siempre por el alabado cambio S tronic, de doble embrague y 6 relaciones, con levas tras el volante.

Acompaña también la dirección eléctrica de excelente tacto, aunque como suele suceder en las de este tipo, no informa mucho de lo que ocurre debajo de las ruedas. Por su parte los frenos cumplen sobradamente con su cometido y sólo comienzan a dar síntomas de algún desfallecimiento cuando bajamos un puerto de montaña a un ritmo de esos que harían sonreír al piloto de un helicóptero “Pegasus”

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Si encima las condiciones del piso no son las idóneas, bien por los efectos de una climatología adversa (agua, nieve, etc.) o bien por la presencia de grava o arena, es entonces cuando nos daremos cuenta que hemos acertado plenamente eligiendo la versión equipada con la conocida tracción quattro de Audi, por la rápida acción del embrague de gestión electrónica que pasa parte de la tracción a las ruedas traseras, cuando las delanteras pierden agarre, unido a un no muy intrusivo ESP que cuenta, adicionalmente, con una función específica donde se emula la actuación de un diferencial autoblocante, ayudándonos a inscribir el coche en la curva, cuando hayamos sido excesivamente optimistas en nuestras apreciaciones…

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Después de haber disfrutado de lo lindo en nuestro puerto de montaña favorito podremos regresar a casa, ya más tranquilos, sin importarnos en exceso el tráfico denso o el atasco que nos espera en la entrada de la gran urbe. En este ambiente sus recortadas dimensiones, la gran facilidad de manejo de la dirección, la suavidad del cambio automático y el sistema Stop&Start que detiene y arranca de forma instantánea el motor contribuirán a que no se nos borre la sonrisa que traíamos en la cara.

Veredicto de Coches.com

Con este Audi A3 nos sucede algo parecido a lo que, en su momento, ya nos pasó en la prueba a fondo del Audi A1: tenemos sentimientos encontrados.

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Se trata de un producto de una calidad excepcional, con unos materiales y unos acabados que sencillamente no esperarías en un compacto. Por otro lado su comportamiento dinámico se sitúa a un nivel casi de sobresaliente, pues aunque los 180 CV de su motor sean más que suficientes para una conducción normal (e incluso deportiva) le faltan quizá una treintena de caballos para que el resultado sea óptimo, además el salto respecto al Audi S3 es, quizá, excesivo.

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Aún y con todo, el excelente trabajo conjunto de motor, tracción quattro, cambio S tronic y suspensiones lo dotan de una agilidad y capacidad de tracción superlativas, en todo tipo de circunstancias. Pero, ese precio final le penaliza en exceso para una calificación general que podría ser mucho más alta sin ese oneroso hándicap.

En fin, quizá no pensaría lo mismo si tuviese el dinero suficiente para comprármelo…

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