El Toyota Yaris 2017 es la última actualización que ha recibido la tercera generación del utilitario japonés. Se trata de un lavado de cara que mantiene las bases que asentaba el anterior modelo de 2014, pero con algunos cambios necesarios. De hecho, la marca presume de haber incluido hasta 900 nuevos componentes en este Yaris. Se nota que es un modelo importante en la gama, ya que detrás de la actualización ha habido una inversión de 90 millones de euros.

Porque ahora el Toyota Yaris se presenta como un producto global, todos los cambios que veremos a continuación también llegarán directamente al Toyota Vitz que se vende en el mercado japonés. Aunque a decir verdad, su diseño e ingeniería siguen los cánones europeos y han sido desarrollados en el ‘viejo continente’. Todo el trabajo ha sido llevado a cabo en el Centro Europeo de Diseño ED2 de la marca, situado en el sur de Francia.

No es de extrañar si tenemos en cuenta que en Europa este modelo ha aumentado su cuota dentro del segmento B más de un 6,5% desde el lanzamiento de la tercera generación y en 2016 se consiguieron vender más de 208.000 unidades. El recién lanzado Yaris 2017 llega al mercado este mismo mes de abril con la intención de seguir creciendo. Sus argumentos son una estética modernizada, un interior más equipado y una gama de motores actualizada.

Exterior



Si el Yaris que se vendía hasta ahora ya contaba con una estética bastante actualizada, en este nuevo ejemplar se ha buscado una mayor distinción. Nos da la sensación de que tiene un diseño más maduro y contundente gracias a una serie de importantes cambios. El primero es el frontal, que sigue un ‘diseño de catamarán’ según la marca. Adopta las formas de un barco de este tipo en el paragolpes y a nosotros nos sigue recordando ligeramente a la ‘X’ que proyecta su hermano pequeño, el Toyota Aygo.

De esta forma nos encontramos unos faros delanteros rediseñados con luces diurnas en forma de ‘Y’ tumbada. Este dibujo es seguido por dos embellecedores cromados que apuntan al centro, donde está situada la insignia de la marca. No tenemos el patrón habitual de utilizar dos parrillas, solamente tenemos una inferior de grandes dimensiones con rejilla de panal de abeja (según acabado). A ambos lados, en la parte baja, encontramos los antiniebla con forma circular y enmarcados en unas molduras de color.

El lateral probablemente sea la zona que menos cambia en el Yaris. En la parte inferior aparece una nueva moldura que puede ir en varios colores según lo que elijamos. Precisamente esa es una clave de este utilitario: las posibilidades de personalización. Las llantas de 15 y 16 pulgadas tienen tres nuevos diseños y pueden ser bitono. También la carrocería puede ir en dos colores, como en el anterior modelo, y tiene una paleta formada por 10 colores con dos novedades (Azul Nébula y Rojo Tokio).

La zaga también recibe cambios notables. Empezando por arriba, cuenta con un pequeño spoiler que integra la tercera luz de freno. El portón se rediseña por completo y divide los pilotos traseros de nueva factura. Éstos son los elementos que más cambian, son más grandes y horizontales, ganando presencia en el portón. El paragolpes también cambia en la parte inferior, teniendo unas líneas más marcadas y los catadriópticos en una abertura triangular.

El Toyota Yaris 2017 tiene unas medidas prácticamente clavadas al de antes del restyling. Tiene una longitud de 3,94 metros, una anchura de 1,69 metros y una altura de 1,51 metros. La distancia entre ejes se queda en 2,51 metros, por lo que tendremos un habitáculo bastante espacioso para lo que encontramos en el segmento B.

Interior

Si en el exterior habíamos visto cambios significativos que saltaban a la vista, en el interior habrá que agudizar los sentidos para darnos cuenta. La actualización se ha centrado principalmente en diferentes molduras y tapicerías según el acabado. Han intentado mejorar la calidad percibida del habitáculo y por ello encontramos algunos materiales agradables al tacto, aunque todavía es fácil encontrar plásticos duros que desdibujan ligeramente el conjunto.

La disposición horizontal del salpicadero es exactamente igual que en su predecesor, teniendo una moldura de un plástico más blando que integra la pantalla de 7 pulgadas del sistema multimedia Toyota Touch 2. Tiene unos botones nuevos que facilitan su uso, además de nuevas funciones como TomTom Traffic, Google Street View o Coyote. La principal desventaja de este sistema es que todavía sigue sin ser compatible con Apple CarPlay o Android Auto, la marca prefiere seguir incorporando su propia interfaz.

Por debajo están los mandos de la climatización, sin novedades, y a ambos extremos dos salidas del aire acondicionado que estrenan diseño. Otra de las novedades principales de este nuevo Toyota Yaris la encontramos tras el volante. La instrumentación se ha renovado siguiendo los pasos del resto de modelos de la gama y ahora cuenta con una pantalla TFT a color de 4,2 pulgadas que sustituye a la anterior LCD. Nos sirve para conocer todo tipo de información del vehículo y se controla desde el volante multifunción.

En cuanto a habitabilidad se mantienen las cotas que ya tenía su antecesor. Para ser un segmento B, el espacio está bastante bien resuelto y tenemos dos plazas delanteras amplias y cómodas. Las traseras son correctas en términos de altura libre al techo y espacio para las piernas, aunque la anchura no es suficiente para que tres adultos viajen cómodos. La plaza central carece de forma, pero podrá ser utilizada por un niño y carece de túnel de transmisión.

Maletero

El maletero también se mantiene inalterado con sus 286 litros de capacidad. Es una cifra correcta, aunque algo por debajo de la media del segmento, y cuenta con unas formas regulares que ayudan a distribuir la carga. Cuenta con la ventaja de mantener las dimensiones incluso en la variante híbrida, mientras que a otros modelos les afecta por el hecho de tener las baterías bajo el piso del maletero.

También encontramos un doble fondo de gran utilidad para dividir la carga. También se pueden abatir los asientos traseros, quedando una superficie completamente plana. Se echa de menos algún gancho para colgar bolsas o algún tipo de enganche para poder sujetar la carga. Bajo el piso se encuentra el kit de reparación de pinchazos.

Equipamiento

El equipamiento del Toyota Yaris 2017 está distribuido en cuatro niveles de acabado. El City es el más básico y cuenta con la novedad de integrar el Toyota Safety Sense. Además de las ayudas a la conducción cuenta con llantas de 15 pulgadas, climatizador manual, faros antiniebla delanteros o sensor de lluvia. Por encima está el acabado Active que suma el sistema multimedia Toyota Touch 2, control de crucero y, por primera vez la pantalla multi-información TFT de 4,2 pulgas y el Toyota Safety Sense con reconocimiento de señales de tráfico.

El acabado Feel! es el que más distinción tiene gracias a las nuevas molduras laterales en negro piano, las llantas bitono de 16 pulgadas, la parrilla frontal tipo colmena, los cristales traseros oscurecidos, spoiler trasero o luces diurnas y ópticas traseras con tecnología LED. El tope de gama es el acabado Advance que añade la parrilla delantera en negro piano, molduras laterales cromadas, tapicería mixta tela/alcántara, sistema de entrada sin llave y techo panorámico Skyview.

Detalle de las molduras laterales en color negro (acabado Feel!)

El equipamiento, como hemos visto, es similar al de su antecesor aunque integra algunas novedades. La principal es la inclusión del Toyota Safety Sense de serie en todos los acabados del Yaris. Incluye varios sistemas que facilitarán la vida del conductor, como es el caso del sistema de seguridad precolisión con frenado de emergencia (para evitar o mitigar posibles impactos frontales en ciudad), el control inteligente de las luces de carretera, el avisador de cambio involuntario de carril o el reconocimiento de señales de tráfico (excepto en acabados City).

Además, para que su seguridad no se vea comprometida, añade de serie los pretensores de los cinturones traseros y se ha rediseñado las sujeciones para la cabeza,los airbags y el sistema de anclaje Isofix.

Motor

Nuevo motor de gasolina 1.5 VVT-iE de cuatro cilindros

La gama de motores del Toyota Yaris 2017 también cuenta con novedades. Por un lado seguirán estando dos mecánicas que ya conocíamos. El gasolina de tres cilindros y 1.0 litros que es atmosférico y tiene 69 CV de potencia y la mecánica híbrida. En ésta se han hecho algunas mejoras para reducir el ruido y mejorar la calidad de rodadura, pero en esencia sigue estando formada por un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.5 litros con otro bloque eléctrico que se combinan para sumar 101 CV.

Por el otro lado está el nuevo motor de gasolina 1.5 VVT-iE, un cuatro cilindros que sustituye al anterior bloque de 1.33 litros. Es una de las grandes apuestas de Toyota y se adelanta al futuro, pues ya cumple con la normativa Euro 6c, que entrará en vigor próximamente. Con una eficiencia térmica del 38,5%, está considerado uno de los mejores en este ámbito. Lo consigue gracias a una elevada relación de compresión, de 13,5:1, a la recirculación del gas de escape o a su facilidad para pasar de ciclo Otto a Atkinson.

Los datos nos dicen que consume un 12% menos de combustible que su antecesor y eso a pesar de haber ganado potencia. Este atmosférico de 1.5 litros tiene 111 CV y 136 Nm de par a 4.400 rpm y lógicamente también es más rápido. Acelera de 0 a 100 km/h en 11 segundos (el 1.33 lo hacía en 11,8 segundos) y su recuperación de 80 a 120 km/h la consigue en 17,6 segundos (antes en 18,8 segundos). El consumo combinado que homologa esta mecánica es de 4,6 l/100km.

Comportamiento

Tras conocer toda la parte teórica tocaba comprobar en primera persona las virtudes del nuevo Toyota Yaris. Las rutas transcurrían entre varias regiones situadas entre Ámsterdam y la Haya (Países Bajos), en un terreno muy llano, con pocas curvas y plagado de canales, campos de tulipanes y algún que otro molino. Aunque tuvimos la oportunidad de probar todas las versiones en esta prueba nos vamos a centrar en el comportamiento del coche con el motor 1.5 VVT-iE, que es la verdadera novedad.

En primer lugar decir que Toyota no ha sucumbido a la moda del downsizing y en vez de reducir la cilindrada del anterior 1.33, la ha aumentado. El nuevo bloque de cuatro cilindros es bastante silencioso y refinado en parado, algo que habría costado algo más con un tres cilindros. Aunque posteriormente comprobamos que no lo es tanto cuando estemos rodando y la aguja apunta a la parte superior del cuentarevoluciones. En ese momento se filtra más ruido al interior, aunque sin llegar a ser muy molesto.

Desde el primer momento notamos que es un motor que entrega la potencia de forma progresiva, pero de una forma bastante discreta. No podemos esperar de él ningún tipo de reacción deportiva (para eso llegará a finales de año el Toyota Yaris GRMN) y su condición de atmosférico hace que sea algo perezoso a bajas revoluciones. Lo mejor será que vayamos jugando con el cambio de seis velocidades para encontrar el régimen ideal.

Al principio nos cuesta acostumbrarnos al tacto del embrague, que tiene un recorrido y un punto situado bastante arriba. El cambio tiene un tacto correcto y un buen escalonamiento entre marchas y cuenta con una sexta más larga para desahogar el motor. Lo cierto es que el nuevo Yaris (al igual que el anterior) apuesta por una configuración que busca la comodidad del usuario en cualquier tipo de trayecto.

Una evidencia para darnos cuenta es el tarado de la suspensión. Es muy cómoda en ciudad y tampoco nos resulta demasiado blanda para una conducción más dinámica (si bien es cierto que esta zona de Países Bajos no destaca por sus carreteras de montaña). En cuanto a la dirección, tiene un alto grado de asistencia, por lo que no tendremos una conexión total con el asfalto. La prueba termina y los consumos han rondado los 7 litros, aunque hay que tener en cuenta que un buen porcentaje del recorrido ha sido por entornos urbanos y que podríamos bajarlo en situaciones normales.

Veredicto coches.com

El Toyota Yaris 2017 es un utilitario de renombre en el segmento B. Tras tres generaciones y casi dos décadas en el mercado nos encontramos con un modelo más maduro y completo que nunca. En el apartado estético destaca por una imagen más dinámica y con mayor presencia. Es menos aburrido gracias a la personalización con la carrocería bitono y las nuevas molduras laterales en color. Este aspecto se traslada también al interior.

El habitáculo además de nuevas tapicerías, acabados y colores; también cuenta con más tecnología como por ejemplo la pantalla multi-información TFT a color de 4,2 pulgadas y con el mismo espacio interior que su antecesor. Bajo el capó encontramos una novedad sustancial: el motor 1.5 VVT-iE de 111 CV. Un motor refinado en un coche que no tiene un comportamiento demasiado dinámico y que será más indicado para aquellos que busquen una conducción tranquila y eficiente.

Lo mejor

  • Comportamiento dinámico.
  • Acabados interiores y capacidad de maletero.
  • Equipamiento tecnoloógico novedoso.

Lo peor

  • Posibilidades de configuración de equipamiento muy limitadas.
  • Anchura de las plazas traseras.
  • Estética del acabado GT Line demasiado deportiva.

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