La seguridad es uno de los puntos clave a la hora de desarrollar un vehículo. Por suerte en los últimos años se han dado pasos de gigante en este aspecto y cada vez se consiguen mitigar mejor los daños en caso de accidente. A nivel mundial hay varias organizaciones que se encargan de regular la seguridad en los automóviles: la EuroNCAP aquí en Europa, la NHTSA en Estados Unidos y otras menos conocidas como Australasian New Car Assessment Program (ANCAP) para la zona de Oceanía.

De allí nos llega un vídeo bastante esclarecedor, pues les preocupa una cuestión y quieren concienciar a la gente. En Nueva Zelanda la edad de su parque móvil es bastante elevada y afirman que la mitad de las muertes en carretera tuvieron lugar en coches fabricados antes del 2000. Para ver los avances en seguridad que ha habido en estos años se ha decidido hacer un crash test entre un Toyota Corolla de 1998 y otro de 2015 (que en nuestro país no es otro que el Toyota Auris).

Mismo modelo pero 17 años de diferencia entre uno y otro. La prueba era simple y efectiva, un choque frontal a una velocidad de 64 km/h. El resultado es devastador, el más antiguo incluso se comercializaba sin airbags en este mercado por aquel entonces, así que os podéis imaginar el resultado. La puntuación lo dice todo: 0,4 puntos sobre 16 (0 estrellas) para el Corolla de 1998 frente a los 12,93 puntos (5 estrellas) del Corolla/Auris del 2015. Pero ya no vamos tanto a la puntuación numérica, sino al resultado físico.

En el choque, todo el frontal del Corolla antiguo prácticamente se desintegra, la rueda y otros elementos llegan incluso al habitáculo. El dummy que va en el asiento del conductor choca contra el volante violentamente y recibe múltiples impactos en el resto del cuerpo. La puerta y el techo quedan tan deformados que es imposible sacarle sin ayudas. Por el contrario, en el ejemplar de 2015 el habitáculo queda intacto, no hay apenas daños e incluso la puerta puede abrirse a la primera.

Fuente – ANCAP

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