Hoy en día la publicidad se encuentra saturada, son muchos los anunciantes que compiten por hacerse un hueco en la mente del consumidor. Para que un anuncio cale en un consumidor es necesario más de un impacto.

Sin embargo, hay anuncios televisivos que con verlos una vez es suficiente, ese tipo de anuncios que desde el primer día que salen, son recordados para siempre. Este es el caso de este famoso anuncio de Honda en el año 2003. Probablemente si sólo lees esto no te acordaras, por ello te ponemos primero el vídeo para que puedas hacer memoria, y posteriormente te contamos la historia de cómo se sacó adelante la idea.

Ben Walker y Matt Gooden pusieron el pie en la puerta de las oficinas de Honda en 2002, llegaban con una idea revolucionaria para un anuncio televisivo. Pero claro, esa idea no era precisamente barata, doblaba la duración y el presupuesto de un spot de coches convencional. Sin embargo la idea se empezó a desarrollar y un año más tarde se estrenaba el anuncio publicitario perfecto llamado Cog (engranaje en inglés), que dejaba al espectador mirando fijamente la televisión durante dos minutos.

Era un anuncio capaz de diseccionar las virtudes del producto de una forma muy elegante. Tras la emisión del anuncio en la televisión británica, los principales periódicos británicos le dedicaron un artículo y la empresa comenzó a recibir pedidos de clientes solicitando un DVD con el spot. ¡La gente quería ver de nuevo el anuncio! El sueño de todo publicista.

Honda-The-Cog

Y no todo queda en Inglaterra, cuando aquellos dos minutos fueron mostrados a los mandamases de Honda en Japón todos aplaudieron la ocurrencia y entrechocaron las manos mientras comentaban lo mucho que habían avanzado los efectos especiales. Sin embargo, y por raro que parezca, no había efectos digitales. Detrás del spot había meses de planificación, cientos de bocetos y un pulso milimétrico con el objetivo de evitar utilizar los efectos especiales por ordenador. Lo único que le restaba algo de mérito (por decir algo) era que estaba compuesto por dos tomas distintas.

Un mes más tarde un par de suizos llamados Peter Fischli y David Weiss pusieron un pie en la puerta de Honda y arrojaron sobre el escritorio de sus abogados una demanda. En la misma alegaban que The Cog era un plagio de una película artística titulada Der Lauf der Dinge que ambos habían dirigido en 1987 y donde una serie de reacciones en cadena provocaban que una colección de trastos enfilaran el camino de la autodestrucción creativa.

Vía: Jot Down

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