La semana pasada conocíamos el Mercedes-AMG E 63, la versión más deportiva y potente del nuevo Mercedes Clase E 2016. Esta versión firmada por AMG cuenta bajo el capó con el V8 biturbo de 4 litros, un motor que monta por ejemplo, el Mercedes-AMG GT S que probamos. De igual modo que el superdeportivo, puede elegirse con dos niveles de potencia, el “básico” con 563 CV y 750 Nm de par y otro, E 63 S, con 603 CV y 850 Nm.

Este torrente de potencia se entrega a las cuatro ruedas mediante la tracción total 4Matic, pero en la variante más potente los ingenieros de Daimler han pensado en los amantes de cruzar el coche. A diferencia del Mercedes-AMG E43, en esta versión un acoplamiento electromecánico controlado por electrónica conecta el eje trasero al delantero, repartiendo el par de forma variable. ¿Qué quiere esto decir? Así, hasta el 100% de la potencia puede pasar al tren trasero.

Mercedes-AMG E 63 S

No es un Drift Mode al estilo del que equipa el Ford Focus RS 2016, ya que en el compacto hasta el 70% de la potencia pasa al tren trasero, no llega al 100%. Con este sistema 4Matic+, el Mercedes-AMG E 63 S (solamente a la versión más potente) la posibilidad de convertirse en otro coche. De un tracción total que solamente busca la máxima adherencia en todo momento a, cuando se activa el modo Race y desactivar el ESP, es posible poner “de lado” el coche y hacer felices a todos los aficionados a quemar rueda (y con ello a los fabricantes de neumáticos).

Con semejante nuvel de potencia (con el Launch Control es capaz de hacer un 0 a 100 km/h en 3,4 segundos) harán falta buenas manos para domarlo con esa configuración, como puedes ver en este vídeo:

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