Los vacíos que presenta la conducción autónoma van desde la legislación vigente, pasando por las aseguradoras, hasta el interrogante más básico e importante: ¿Pondrías tu vida en manos de un coche? Muchos responderéis que ya lo hacéis a diario, y que dependiendo del impacto y de los elementos de seguridad tanto activa como pasiva el daño que puedas sufrir será variable. Pero el tema que nos compete va mucho más allá: coches de carreras autónomos. Es decir, carreras sin el factor humano.

El vehículo que aparece en el vídeo que podéis -debéis- ver más abajo es un prototipo del nuevo Roborace, un coche eléctrico y autónomo de carreras que planea correr en el FIA Formula E Championship. En el vídeo documentan el proceso de crear el primer coche eléctrico autónomo de carreras, todo junto. Como en todos los experimentos, no sale bien a la primera; han de efectuar varios arreglos mecánicos en el modo conductor. Lo cierto es que el coche se mueve y suena igual que una lavadora centrifugando en el epicentro de un terremoto, y da mucho, mucho miedo.

Cuando consiguen solventar los problemas que se les presentan, deciden probar el modo automático del vehículo. Gregory, el ingeniero jefe, es el héroe que se mete dentro para hacer historia: “Voy a pulsar el botón de automático y coche conducirá solo, así que me sentaré aquí con las manos fuera del volante y mi vida estará en manos del coche“. En caso de que algo fuera mal, podía parar el coche en cualquier momento.

Cuando nuestro héroe Greg pulsa el botón y el coche comienza a acelerar sólo puedes pensar “que no vengan curvas” y “que no se desintegre”. Pero mejor que lo veáis por vosotros mismos:

A nosotros nos asaltan varias dudas después de esto: ¿Cuál es la finalidad de competir en F1 sin el factor humano? ¿Es el fin de los pilotos? Y la más importante y metafísica de todas: ¿quién está tan loco para hacer algo así?

Vía: Jalopnik

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