¿Conocéis Relatos Salvajes? Es una película argentina de 2014, dirigida por Damián Szifrón. Su sinopsis reza así: “La película consta de seis episodios que alternan la intriga, la comedia y la violencia. Sus personajes se verán empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa la civilización de la barbarie”.

El filme hace de la violencia su eje central ya desde su breve primer relato. Dos de las historias involucran vehículos, especialmente la tercera, El más fuerte. No entraré en detalles de lo que sucede  por si alguno de vosotros desea ver el largometraje, pero baste decir que empieza con un conductor adelantando a otro e insultándole.

Esta clase de situaciones debería reservarse para el cine. No deberían formar parte de nuestro día a día ni de nuestros viajes de carretera, en los que el más mínimo despiste puede costar muy caro. Es importante vigilar las emociones y, al contrario de lo que muestra Relatos Salvajes, no perder el control ante la rabia. Te recordamos todo lo que debes hacer para ser un caballero al volante y, además, te traemos tres ejemplos de lo que pasa en la vida real cuando esto sucede.

Huye y reposta tres veces

Melbourne, Australia. Un conductor de 15 años va a 150 km/h por las carreteras, con dos menores en los asientos traseros. Llega a parar hasta tres veces a repostar gasolina. Entre medias, casi atropella a varios peatones. Por suerte, las otras dos personas se bajaron del vehículo en la tercera gasolinera y huyeron para llamar a la policía.

Choca y agrede

Manchester, Inglaterra. Un camión choca contra una camioneta por detrás. Los tres involucrados bajan y empiezan a discutir sobre el accidente. El conductor de la camioneta, el que ha recibido el golpe por detrás, comienza a agredir a los otros dos en un ataque de rabia. No contento con usar los puños, coge una pala y rompe el cristal del camión, además de chocar intencionadamente contra ellos yendo marcha atrás. La policía sigue a la espera de identificar al agresor.

Rabia al máximo: lo peor que pudo hacer

Presumiblemente en Estados Unidos, pero la localización está sin confirmar. Es la peor de todas. Una furgoneta adelanta a una moto mientras el copiloto le sacaba el dedo medio. La moto acelera y responde de la misma manera, a lo que la furgoneta lanza una botella de agua. El agredido busca una piedra, acelera para alcanzar a la furgoneta y rompe el cristal de la ventanilla del piloto. Deleznable.

Extra: Robando un cubo de oro a plena luz del día

Nueva York, Estados Unidos. Acabamos con un ladrón y nos alejamos de la rabia al volante. El hombre merodea durante unos minutos cerca de un camión blindado que tenía abierta la parte trasera. En un momento en el que los guardias se despistan, coge un cubo con toda la naturalidad del mundo y se marcha andando con 40 kilos de oro valorados en más de 1.5 millones de euros.

Fuentes: Nine News MelbourneTruck Yeah, Jalopnik, LaneSplitter, Daily Mail

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