La tendencia actual apunta claramente a los SUV, en ocasiones no son los mejores vehículos para comprar. Los hay muy buenos, pero en general suelen ser más pesados, menos eficientes y más caros que sus equivalentes en otras carrocerías. Y en este sentido uno de los segmentos más completos es el de los familiares medios, en el que encontramos modelos tan interesantes como el Mazda 6 Wagon. Lo probamos a fondo para comprobar de qué es capaz.

No es un vehículo que pase desapercibido. Lleva en el mercado desde el año 2002 y llegaba para sustituir al anterior Mazda 626. Adoptaba la nueva nomenclatura simplificada de la marca japonesa y destacaba por ofrecerse en tres carrocerías distintas. Inicialmente hubo un sedán, un cinco puertas (liftback) y un familiar. Llamaba la atención por su destacado comportamiento dinámico e incluso se vio una variante deportiva: el Mazda 6 MPS.

La segunda generación llegó en 2007 con las mismas premisas y con fuerza a nivel de ventas. A este respecto hay que decir que llegó a vender un millón de unidades más rápido que el resto de modelos (hasta ese momento). Y en 2013 vio la luz la tercera generación del Mazda 6, postulándose como un modelo más maduro y completo que los anteriores. Tras haber recibido una actualización recientemente, no podíamos esperar más para ponernos a los mandos del este Mazda 6 Wagon 2.2 Skyactiv-D 150 CV.

Exterior

En el Mazda 6 no se aplica una evolución del diseño Kodo tan marcada como hemos visto recientemente en el Mazda 3. Sin embargo, también se nota ligeramente la influencia del prototipo Mazda Vision Coupé Concept en algunos rasgos. Los faros LED ahora son más afilados y quedan perfectamente integrados con la parrilla delantera mediante una moldura cromada, que es una de las grandes novedades estéticas del modelo.

Lo que ya es un clásico en Mazda son esos paragolpes abultados y de formas marcadas, dando esa personalidad tan dinámica y única. Se puede apreciar solo con ver ese perfil de líneas fluidas y proporcionadas. En nuestra unidad de este familiar destacan las barras del techo y los marcos de las ventanillas cromados que acentúan su carácter. Las llantas de 19 pulgadas con el acabado Bright Silver son propias del acabado Zenith que montaba.

Si llegamos a la zaga podemos ver una caída de techo dramática que comienza desde un pequeño spoiler. Pero el verdadero protagonismo de esta zona recae en los alargados pilotos traseros, que quedan divididos por el portón cuando se abre y unidos por el centro mediante una llamativa moldura cromada. En la parte inferior todo el paragolpes es del color de la carrocería e integra una salida de escape en cada extremo.

Aunque ya con solo ver su exterior lo podemos imaginar, el Mazda 6 Wagon es un familiar medio con unas dimensiones a tener en cuenta. Tiene una longitud de 4.805 milímetros, una anchura de 1.840 milímetros y una altura de 1.480 milímetros. A esto hay que sumarle una distancia entre ejes de 2.750 milímetros. Cabe destacar que con la actualización sus medidas no han cambiado ni un ápice, se mantienen idénticas a las de su antecesor.

Interior

Cuando entramos al habitáculo podríamos notar que estamos en un Mazda casi con los ojos cerramos. La disposición es la típica de la marca, con la pantalla táctil de 8 pulgadas como elemento principal sobresaliendo en el salpicadero. Si bien nos gusta más la integración en el nuevo Mazda 3, hay que decir en su favor que esa posición elevada hace que no se tenga que desviar demasiado la vista de la carretera.

También que sus gráficos son claros, que la respuesta es bastante precisa y que los menús son intuitivos. Además, permite al usuario utilizarla de forma táctil y también analógicamente mediante esa ruleta y algunos botones que están en la consola central, por detrás de la palanca de cambios. También encontramos botones clásicos para los controles de la climatización bizona, que son fáciles de utilizar y tienen un tacto correcto.

Desde el puesto de conducción queda a mano un volante multifunción desde el que se controlan un buen número de parámetros. De hecho, igual le podríamos echar en cara el elevado número de botones que tiene. Tras él se encuentra una instrumentación mixta que está formada por tres grandes esferas. Las laterales (que son para las revoluciones, temperatura y combustible) son analógicas, mientras que la central (para la velocidad) es digital y está formada por una pantalla a color.

Si al principio decíamos que podríamos identificar al Mazda 6 Wagon casi a ciegas es en parte a los materiales empleados y a su calidad. Podríamos decir que está dividido en tres estratos, con un superior que tiene plástico blando dispuesto por todo el salpicadero. El intermedio lo pondría esa moldura de aluminio cepillado que da un toque de distinción. Sirve de divisor respecto al nivel inferior, en el que aparecen algunos plásticos más duros (en consola central y puertas). Mención aparte merece el cuero blanco opcional de nuestra unidad, muy agradable al tacto pero demasiado sensible a mancharse.

Estamos ante un familiar de generosas dimensiones, por lo que su habitabilidad será importante para potenciales compradores. Lo cierto es que no defrauda en las plazas delanteras, que son dos banquetas amplias y cómodas que recogen el cuerpo a la perfección. Aunque cuando pasamos a las plazas traseras no hay tanta satisfacción, pues no hay tanto espacio como podríamos esperar viendo sus dimensiones.

Se sitúa en la media del segmento con unas plazas laterales con buena anchura pero un espacio algo justo para la cabeza (por la caída del techo) y para las piernas (dependerá de la posición del pasajero delantero). La plaza central carece de forma, queda más elevada y tiene un prominente túnel de transmisión surcándola. Una anomalía de este modelo es que el Mazda 6 berlina es más amplio en la parte de atrás debido a una mayor distancia entre ejes (80 mm más).

Maletero

Donde el Mazda 6 Wagon se sigue imponiendo es en el maletero. Declara nada menos que 522 litros de capacidad y cuenta con bastantes bondades. A unas formas regulares y bien aprovechables hay que sumar que la boca de carga queda en una posición bastante baja y accesible para cargar objetos grandes y pesados. Además, a ambos laterales hay dos huecos que son aptos para llevar aquellos objetos más pequeños.

Sorprende que al levantar el piso del maletero encontremos un compartimento para el gato y otras herramientas. También estará el kit antipinchazos, ya que este modelo no lleva rueda de repuesto, ni siquiera la de emergencia. En este lugar también está el acceso al depósito de AdBlue. Cuando sea necesario desplegar todo el potencial de este maletero bastará con abatir los asientos traseros en dos partes, de forma que queda una superficie plana y con 1.664 litros de capacidad.

Equipamiento

Como viene siendo habitual en Mazda, su equipamiento está repartido en varios niveles de equipamiento bastante cerrados. Aunque la parte positiva es que de serie ya viene con una dotación bastante completa. Parte con el Evolution, que ya tiene llantas de 17 pulgadas, faros LED, climatizador bizona, pantalla de 8 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, lector de señales de tráfico, detector de ángulo muerto o Head-Up Display.

Por encima está el acabado Zenith, el que monta nuestra unidad de pruebas. A todo lo anterior suma llantas de 19 pulgadas, faros Full LED adaptativos, pantalla de 7 pulgadas en la instrumentación, acceso inteligente sin llave, parabrisas delantero calefactable o sistema de sonido Bose con 11 altavoces. El tope de gama es el Signature, que añade la tapicería de piel, iluminación ambiental, techo solar, sistema de visión 360º o molduras de madera.

Algunos de los opcionales que se pueden pagar en la marca japonesa son la pintura (la Soul Red Crystal de nuestra unidad cuesta 820 euros) o algunos paquetes. En nuestro caso se incluía el Pack White, que cuesta 1.900 euros y suma la tapicería de cuero blanco y los asientos delanteros ajustables eléctricamente con calefacción y ventilación. Poco más se podrá escoger en este modelo, el resto son los accesorios adicionales que se quieran sumar.

Motor

La gama mecánica del Mazda 6 Wagon es bastante curiosa, ya que no sigue patrones de otras marcas. Aquí el motor más pequeño es el gasolina Skyactiv-G de 2.0 litros, que tiene 145 CV y puede ir tanto con la caja de cambios manual de seis velocidades como con una automática con las mismas relaciones. Por encima queda el 2.5 Skyactiv-G con 194 CV de potencia y solamente disponible con la transmisión automática de seis velocidades.

Por la parte del diésel el protagonismo recae sobre el 2.2 Skyactiv-D, una mecánica puede tener 150 o 184 CV. En ambos casos puede quedar ligada tanto al cambio manual como al automático. Además, se ofrece tracción integral AWD con cambio manual en el de 150 CV y con el automático en el de 184 CV. Como ya hemos mencionado previavente, el nuestro es un Mazda 6 Wagon 2.2 Skyactiv-D con 150 CV y 380 Nm que va ligado a la caja de cambios automática.

Si echamos un vistazo a la ficha técnica de la unidad de pruebas veremos que sus prestaciones son contenidas. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y tiene una velocidad máxima de 202 km/h. Por otro lado, declara un consumo combinado de 6,0 l/100km y unas emisiones de CO2 de 155 g/km (según ciclo WLTP). Lo cierto es que no está nada mal para un familiar de 4,8 metros y 1.563 kg de peso, pero ahora toca comprobar lo que puede hacer en la práctica.

Comportamiento

Nos ponemos al volante de este Mazda 6 Wagon y desde el principio nos llama la atención el refinamiento del motor. Es notable para tratarse de un bloque diésel, pero también huelga decir que tener 2.2 litros de cilindrada es positivo. La marca japonesa es una de las pocas que no se rinde al downsizing y tener ese tamaño de mecánica le da cierta ventaja en este ámbito respecto a otros de 1.5 litros que van a presentar un mayor nivel de ruido y vibraciones.

Si al refinamiento sumamos una buena insonorización, el resultado es que este familiar es un coche realmente confortable para viajes largos. A velocidades de crucero apenas llegan ruidos aerodinámicos y tampoco de la mecánica. En esto también influye los retoques que se han hecho en la suspensión (con esquema McPherson en el eje delantero y multibrazo en el trasero). Ahora es más estable al tiempo que mantiene esa firmeza de la que siempre ha hecho gala.

Que digamos sistemáticamente que los Mazda son de lo mejorcito en el mercado actual a nivel de chasis no es casualidad. La calidad de rodadura de este modelo se hace patente desde el primer momento y también ofrece una polivalencia a la altura de pocos. Como decíamos, el Mazda 6 Wagon es notable en vías rápidas, pero es que tampoco desentona en tramos revirados. Ofrece un paso por curva rápido y menos filtrado que en otros rivales.

En este ámbito ayuda equipar el G-Vectoring Control, un control vectorial del par que ayuda al conductor para que no tenga que girar tanto el volante y aumente la precisión. A la larga, la sensación de confianza y de control es mejor. Aunque a eso también ayuda su dirección, que también mejora ligeramente con esta actualización. Es bastante precisa y comunicativa, lógicamente tiene su grado de asistencia, pero el tacto no es tan artificial como en otras.

Dicho esto, estaría bien comprobar de lo que sería capaz un Mazda 6 MPS con este chasis tan afinado. Sin embargo, nos tenemos que conformar con el 2.2 Skyactiv-D, que no va nada mal. Debido a su configuración se siente más a gusto en la zona baja del cuentarevoluciones, pues los 380 Nm de par están disponibles entre las 1.800 y las 2.600 rpm. En ese tramo las aceleraciones son contundentes y no tendrá problemas a la hora de adelantar o de incorporarse a un carril de aceleración.

Sin embargo, fuera de ese rango de revoluciones su potencia no es tan aprovechable y podría parecer que tiene menos caballos de lo que dice en su ficha técnica. Aunque eso probablemente también esté motivado por la transmisión automática de seis velocidades. Esta caja de convertidor de par hace las transiciones con una suavidad envidiable, pero puede resultar algo lento en algunas ocasiones y sus desarrollos son bastante largos, buscando buenos consumos.

Lo cierto es que, aunque podría venir bien algún modo de conducción para adaptar su comportamiento, no es un problema porque siempre podemos recurrir a las pequeñas levas plásticas detrás del volante. Lo que sí que se consigue con bastante solvencia es el tema de los consumos. Durante la semana de pruebas nos quedamos muy cerca de la cifra homologada con una media de 6,2 litros. Y eso sin buscar una conducción eficiente y frecuentando algunos tramos de carreteras secundarias, por lo que podría bajar en autopista a ritmo tranquilo.

Opinión coches.com

El Mazda 6 Wagon es uno de esos familiares que siempre deberían ser tenidos en cuenta. Tiene ese diseño tan característico de la marca japonesa, que no deja a nadie indiferente. Lo mismo se puede decir del interior, sin alardes tecnológicos innecesarios y con una calidad muy por encima de la media. La habitabilidad en general es buena y el maletero competitivo, aunque podríamos haber esperado algo más de las plazas traseras.

Aunque los SUV sean la carrocería de moda, jamás llegarán al comportamiento dinámico de este modelo. Destaca por un chasis realmente equilibrado, unido a un motor refinado y que presenta consumos bajos. La única pega que podríamos sacarle es que tiene un precio de partida bastante elevado. Nuestra unidad de pruebas superaba ligeramente los 40.000 euros. Lo cierto es que habrá opciones más baratas, pero pocas con su personalidad.

Mazda 6 Wagon 2.2 Skyactiv-D 150 CV AT
7.9 Nota
Lo mejor
  • Calidad de materiales y acabados
  • Equipamiento muy completo de serie
  • Comportamiento dinámico y equilibrado
Lo peor
  • Plazas traseras algo justas para su tamaño
  • Niveles de equipamiento cerrados
  • Precio de partida elevado
Diseño8
Habitabilidad7
Acabados8.5
Maletero7.5
Equipamiento8.5
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7

Galería de fotos:

Ver galeria (44 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta