7.Fiorano


Pocas marcas pueden presumir de tener un circuito de pruebas al lado de sus fábricas. En el caso de Ferrari, no sólo es que lo tenga, sino que además tiene un trazado digno de contemplar.

Reservado a las pruebas de la Scuderia y a los propietarios de un Ferrari, para los menos pudientes siempre quedará la opción de dar la vuelta en autobús. Eso sí, ni lo conducirás tú, ni el conductor bajará el tiempo récord de Schumacher (0´55.99).

Antes de irte, no olvides pasarte por la tienda. Relojes, camisetas, gafas y sí, también coches.

8.Gran Premio de Australia


Celebrado en el circuito de Albert Park, Melbourne, está considerado por los fans como el mejor organizado de toda la competición.

Un lugar perfecto para ir con alguien sin interés en la Fórmula 1, puesto que la variedad de planes de alrededor hará que todos estéis contentos (conciertos, restaurantes…). Además, es bastante fácil el contacto con los pilotos, así que no es extraño que los fans vuelvan a casa con más de un autógrafo

¿Qué más?, ah sí, el trazado del circuito es bastante circular, lo que permite una visión panorámica desde cualquier asiento.

9. Sede de la FIA


Tener la oficina en un palacio del siglo XVIII situado en plena Plaza de la Concordia de París, es un lujo que los dirigentes de la FIA conocen.

De hecho, aunque gran parte de la cúpula directiva como el presidente, Jean Todt, sean franceses, se hacen los suecos cuando se habla de un posible cambio de sede.

Pese a la deslocalización de varias de sus funciones a delegaciones en Valleiry (Francia) y Ginebra, sigue siendo París el lugar donde se toman las grandes decisiones.

Una de las más importantes, el Acuerdo de la Concordia. Firmado en el palacio, es en teoría el que recoge el reglamento de la Fórmula 1. Extraoficialmente, es un simbólico tratado de paz entre intereses privados y el contrato que ha hecho de Bernie Ecclestone uno de los hombres más ricos del mundo.

10. La tumba de Senna

Fue un 1 de mayo de 1994, la curva Tamburello recibía la séptima y última vuelta de Ayrton. Un impacto a 218 km/h que privaba al mundo de un piloto extraordinario y de una persona mística. Un ejemplo de ello, es que todavía pocos se atreven a hacer comparaciones con Senna. Pasan los años, y sigue vigente el sentimiento de impotencia de un hombre que todavía le quedaba mucho por ganar.

Enterrado con honores de estado, se calcula que por el velatorio pasaron cerca de 200.000 personas. Uno de los momentos más emotivos fue cuando llegó un visiblemente afectado Alain Prost.
Aunque las relaciones entre los eternos rivales se habían tensado, había un gran respeto y una admiración mutua.

Hoy en día, miles de aficionados de todo el mundo siguen acercándose al cementerio de Morumby en Sao Paulo. Coronas de flores, cartas, banderas… todo tipo de ofrendas recuerdan al mártir que soñaba con ser el mejor de la historia, que soñaba con ser lo que acabó siendo, O Rei.

Fuente: Jot Down

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