Sí, sí, tal como lo lees. El primer Ford Falcon V8 Interceptor utilizado en la gran pantalla por Max Rockatansky (Mel Gibson), alias “Mad Max” está actualmente a la venta. Concretamente por parte del Museo del Automóvil de Orlando en Florida, Estados Unidos. Si te gustan mucho los recuerdos de películas, esta es quizás una de las piezas más codiciadas de la historia del cine.

La base del famoso “Pursuit Special” es un Ford Falcon XB GT coupé de techo duro de 1974. Estaba impulsado por un bloque V8 de 5.7 litros (351 Cleveland) con una potencia máxima de 300 CV y 515 Nm. Por supuesto, era de tracción trasera, con cambio manual de cuatro marchas. Con ese corazón, los malos no tenían mucho que hacer: de 0 a 100 Km/h en 8,1 segundos y una velocidad punta de 193 Km/h. No es mucho en esta época, pero era destacable en los 70.

Lo cierto es que este icónico coche tiene una historia muy interesante, además de aparecer en la saga postapocalíptica más famosa de la historia del cine. Fue modificado con tubos de escape laterales, un frontal carenado y un enorme compresor volumétrico. Después de terminar la producción de la primera película, terminó vendiéndose porque los costes de producción no podían ser cubiertos y los productores trataron de recuperar cualquier pérdida que pudieran.

A medida que se acercaba el rodaje de la segunda entrega, el Falcon fue rastreado y adquirido nuevamente, modificado con nuevas llantas de aleación y neumáticos, depósitos de gasolina en la zaga y demás retoques, pero, sobre todo, con una nueva oportunidad de vivir. Pero sería arrojado nuevamente como una piel de plátano a la papelera al final de la filmación, pasando muchos años abandonado en un cementerio de coches en Adelaida, Australia.

Cuando alguien finalmente notó su ausencia en este planeta y lo encontró, se sorprendió de que todavía siguiese vivo. Entonces comenzó un extenso proceso de restauración, al final del cual el automóvil se convirtió en un caballo de exhibición. Bob Fursenko se gastó unos 25.000 dólares australianos (unos 15.500 euros) en dejar el coche como nuevo. El primer lugar donde se vio públicamente tras salvarlo fue en el Launceston Show, cobrando un dólar por persona, y fue un tremendo éxito.

El Interceptor cambió de manos por última vez en 2011, aunque no públicamente, cuando el gerente inmobiliario Michael Dezer compró el inventario completo del museo Cars Of The Stars, con sede en el Reino Unido. La colección fue enviada a través del Atlántico a Florida, donde Dezer abrió el Museo del Automóvil de Miami en 2012. El coupé australiano ha sido desde entonces una atracción popular junto a otros iconos de la cultura pop del automóvil, como el DeLorean DMC-12 de «Regreso al futuro».

El museo está en proceso de desplazarse hacia el norte a Orlando, y por cualquier razón, el Falcon tiene que irse. Sin embargo, es fácil especular con la reciente venta del Ford Mustang de Steve McQueen en “Bullitt” de 1968. Desde una perspectiva australiana, este oscuro muscle car, seguramente, mantendrá su caché alto, especialmente si tenemos en cuenta sus apariciones en las dos películas de Kennedy-Miller: “Mad Max” (1979) y “Mad Max 2: El guerrero de la carretera” (1981).

Fuente: Motorius

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