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Pilar Bebea

¿La época dorada del publicista? 26 nostálgicos anuncios de coches de los años 50

Hay quien dice que los mejores años de la historia del diseño y de la publicidad son aquellos en los que aún no se habían inventado las reglas que hoy rigen ese mundo. En el inicio, las guías de estilo y de creación estaban lejos de ser publicadas aún y por eso, con más entusiasmo se veía el proceso creativo que no conocía los límites porque estaba todo por hacer. Bien es verdad que los medios eran más reducidos que ahora y el mundo analógico era lo que imperaba por aquel entonces dando como resultado una estética muy manual.

Con la llegada de los tiempos modernos, ha regresado la añoranza de aquellos años donde la novedad y la ruptura de la norma estaba al orden del día. Los siguientes anuncios forman parte de ese bagaje de la historia de los publicistas que se las ingeniaban para llamar la atención del lector de la revista Sport Cars Illustrated con los recursos que contaba en aquel entonces: papel y tinta.

Porsche. Julio de 1955

Porsche siempre ha sido una marca destacada en la historia de la automoción y así lo hacia destacar en sus anuncios de los años 55. El anuncio muestra dos modelos de la marca, el Porsche Speedster y el continental. El texto principal cita: «Las marcas de un pura sangre se ven a primera vista, el atractivo de Porsche satisface el ojo critico inmediatamente, haciendo una promesa de cumplir todos tus sueños».

Además, la marca destacaba el desarrollo del anillo de transmisión, la barra de torsióny frenos de tamaño doble al normal para un coche de su talla. Estos son algunos de los aspectos que la compaía señalaba como claves que hicieron de Prosche ganador en la mayoría de las carreras internacionales. Como colofón y sin atisbo de modestia, la marca se consideraba a sí mista tan avanzada que afirmabaencontrarse a kilómetros por delante de todo el mundo en cuanto a emociones en carretera y seguridad se trataba.

Chrysler 300. Agosto de 1955

Como veremos en los siguientes anuncios, la modestia estaba guardada en el cajón para los publicistas a la hora de diseñar y el texto contaba con especial importancia para persuadir a sus clientes potenciales. La suya era la mejor marca y, por mucho que el resto afirmaran las mismas capacidades que ellos, estaba claro que, en este caso Chrysler, era el coche que más quitaba el aliento nada más verlo  y que jamás conocerá el lector.

El «grandioso», el más seguro, el «más» de cualquier coche que se podía encontrar en el mercado en el año 1955 lo tenía la marca Chrysler y no había más que hablar. Para finalizar su monólogo el anuncio hacía una llamada a la acción: «Concreta una cita para probarlo hoy… tu proveedor de Chrysler es el hombre que tienes que ver». 

Austin-Healey 100. Septiembre 1955

De 0 a 96 kilómetros por hora en 10.5 segundos y para demostrarlo Austin Healey contaba con una gráfica explicativa y mucha información detallada en la que el lector se puede hacer muy bien a la idea de lo que compraría si se decanta por la marca un septiembre de 1955.

Con 4000 revoluciones por minuto y 2990 cc, el vehículo en cuestión costaba tan solo 2.985 de los dólares de aquel entonces. Con un recortable en la parte baja derecha de la página, la marca se aseguraba que la información de la empresa no quedaba en el olvido junto con el resto de páginas publicitarias de la revista.

Sunbeam Rapier. Junio de 1956

Los contrastes fue la llamada de atención que quiso utilizar Rootes Mortos para alcanzar a su público. Mezclaron los conceptos de «clásico» y «moderno» en un eslogan que bien se asemeja a un oxímoron: «El coche clásico del futuro». Con capacidad para alcanzar velocidades de hasta 144 km/h el Rapier afirmaba moverse con «elegancia» y «agilidad», respirando «tradición» en cada movimiento.

Citroën DS19. Julio de 1956

¡Aquí! Aquí está el nuevo Citröen CS19 del año 1955. Este modelo era considerado por la marca como un híbrido de un coche de carreras con una limusina. Además, se caracterizaba también como el resto de sus competidores en ser el coche más seguro del mercado mundial. Parece que el público aún se mostraba algo reticente a la compra de vehículos al considerarlos poco fiables y por eso los anuncios se centraban más en remarcar la seguridad ofrecida por el vehículo que las prestaciones de potencia o  diseño innovador.

Porsche 1600 coupé. Octubre de 1956

Dicen que las mejor forma de llamar la atención de alguien es interpelarle directamente y así lo hizo el publicista de Porsche con este anuncio de octubre de 1856. TÚ, se puede leer en grande en una tipografía distinta al resto. Posteriormente pasa a relatar como la persona interpelada, sentada en un Porsche 1600 coupé se convierte en el perfecto centro de gravedad. La tranquila armonía es la principal característica que destaca en este vehículo de 3.700 dólares de precio.

MGA. Septiembre 1957

MG, la marca con las iniciales de Morris Garages, es una empresa británica que comenzó su andadura por el mercado de la automoción en los años 20. El anunciante quería mostrar que era único en su clase y para eso se centró en las competiciones vencidas por los modelos de la marca. Como dicta el texto de la publicidad, recorrer unos cuantos kilómetros al volante de un MGA bastaban para demostrar en poco tiempo porqué ganó las 12 horas del Grand Prix. ¿A qué estaba esperando el lector? No había tiempo que perder, siempre hay urgencia por tener el mejor coche y para eso debía preguntar a su vendedor para que le hablara de los 12 meses de garantía a plazos y el «modesto» coste de su modelo.

Jaguar XK150. Octubre de 1957

En ocasiones la imagen expresa más de lo que se pueda decir con palabras, en el caso de este anuncio se relaciona la posesión de un modelo de la marcar con un estilo determinado de vida. El propietario de un Jaguar XK150 se las gasta bastante bien que puede permitirse un crucero en un transatlántico.

Además, el coche aseguraba la máxima seguridad con frenos de discos en las cuatro ruedas que le convertía en el primer coche en producción en línea con estas características. Estaba disponible tanto con cambio de marcha manual como automático. 

Mercedes-Benz 300SL. Enero de 1958

Mercedes utilizaba gran cantidad de texto para explicar las prestaciones con las que contaba su 300 SL Roadster. Un modelo que tomaba como diseño el del ganador de competición de 2.5 litros que compitió en el Grand Prix. Este modelo aportaba, además de la potencia de un coche de competición, la comodidad y lujo en sus asientos con un techo retráctil que subía en cuestión de segundos.

Chevrolet Corvette. Marzo de 1958

Este sería sin duda un coche para el actual presidente de los Estados Unidos, por el eslogan utilizado. «Corvette hace América orgullosa», similar al lema utilizado por Trump en su campaña electoral prometiendo «hacer a América sentir orgullo de nuevo». Este coche suplía toda necesidad siendo un auténtico coche deportivo lo que le convertía «realmente» en uno de los grandes coches jamás antes producidos en América lo cual hacía sentir a la marca un especial orgullo el compartirlo con el lector. Finalmente, «sugerían» amablemente que el cliente acudiera al vendedor Chevrolet y así compartir el orgullo juntos.

Panhard Dyna. Marzo de 1958

Tanto en la carretera como en los rallies de carreras, el modelo de Citroen prometía ir más lejos por menos. Entre las cualidades del coche se encontraba la capacidad para seis pasajeros, cuatro puertas, 64 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de hasta 136 km/h combinada con una nueva suspensión llamada «Isodina» y unos frenos hidráulicos.

Volvo PV444. Mayo de 1958

Como se puede apreciar en los anteriores anuncios, el año 58 fue el de mezclar dicotomías y unir dos conceptos que por lo general se consideraban opuestos. Este es el que muestra de forma más explícita ese balance entre coche familiar y deportivo que se buscaba en los modelos de todas las marcas. En una sola frase, Volvo resuelve el problema de los dos personajes que discuten sobre si el nuevo modelo es familiar o deportivo afirmando que «Volvo es un familiar coche deportivo».

Triumph 4-door Sedan (TR10). Julio de 1958

¿Qué tendrá que ver un violinista en un maletero de un coche Triumph? Un punto de elegancia y un juego de palabras en inglés que pretende regalar el oído del lector sin contar con ningún altavoz. Un modelo que presentaba la elegancia británica en persona, o más bien en coche, y que pretendía acoger a toda la familia con capacidad de 64 km a 125 km/h.

Fiat. Agosto de 1958

Hay que quererlos, muchos de los coches se comprar por la afinidad que generan en el cliente pero también más aún por la emoción que provoca el precio en el bolsillo del cliente. Fiat lo sabía y por eso comentaba más abajo después de «Ama ese Fiat!», la exclamación «Ama ese precio!». Adquirir el vehículo abría al comprador un mundo de placeres y orgullo.

Škoda 440. Noviembre de 1958

En su 50 aniversario, el Skoda sacaba este modelo con el que prometía el modelo del siglo. Tan moderno como los coches del mañana pero con el placer de poder conducirlo hoy. Aunque el modelo distaba bastante de los diseños actuales del vehículo, la marca lanzaba un mensaje muy atractivo a los compradores de su tiempo que querían sentirse más futuristas conduciendo, a veces en más cuestión de actitud.

Lancia. Abril de 1959

El siguiente anuncio parece que esté llamando la atención a gritos con un color tan llamativo en amarillo, el Lancia era la «inversión sabia» con un prestigio que se había ganado a lo largo de los 50 años de historia y liderazgo en diseño y ejecución. Con una «belleza» sin fecha de caducidad, los precios podrían considerarse aceptables y merecedores de la inversión del cliente.

Triumph TR3. Mayo 1959

Este Triumph era el mejor coche de carreras para comprar en aquel momento, diversión y seguridad unidas a la elegancia de conducir en un terreno de tierra junto saludando a viandantes con un burro al lado. La marca daba seis razones por las que el TR3 era el mejor coche para el comprador: los frenos de disco, el motor de 100 caballos de potencia con una velocidad máxima de 177 km/h, sistema

Mercedes-Benz. Mayo de 1959

En ocasiones no hace falta promocionar un producto sino potenciar la marca que hace los coches. Es lo que decidió en la primavera del 59 explicando la historia de su logo, de su «estrella». ¿De dónde viene? se autopregunta el anuncio para pasar a explicarlo más tarde. Según el texto, Gottlieb Daimler dijo una vez, refiriéndose a la estrella de la casa que «una estrella debe elevarse desde aquí y espero que nos traiga bendiciones a nosotros y a nuestros hijos». Desafortunadamente, esas «bendiciones» de las que hablaba el fundador de la marca no llegaron a sus hijos sino que se distribuyeron entre los compradores de la marca.

Toyota Toyopet. Junio de 1959

Toyota relacionaba su coche con las joyas. El Toyopet era el vehículo coronado para ser el sedán del año 59. Espacioso y cómodo que, a pesar de su gran tamaño, mantenía una estructura manejable e igual de costosa que otros vehículos más pequeños.

NSU Prinz. Junio de 1959

Antes de todo los problemas causados por el Diéselgate, cualquier motor alemán era considerado una buena apuesta y así lo promocionaba la marca Prinz que se movía con un motor NSU. La visión de los cuatro hombres dentro del Prinz es sobre todo lo que más llama la atención, los coches de antes eran más pequeños por supuesto, pero a nadie se le ocurriría pensar en comodidad observando como las cabezas de los ocupantes de los asientos de atrás parecen tocar el techo. 

DKW 3-6. Julio de 1959

Otro coche alemán que se considera como el «coche maravilla», los expertos lo recomendaban y si el cliente no estaba del todo seguro, tenía la posibilidad de probarlo completamente gratis. Espacioso para toda la familia contaba con acabados únicos en cualquier otro modelo y por si no se quedaba uno con el nombre, se repite continuamente en las bandas que cruzan por detrás del dibujo.

Lotus Elite. Septiembre 1959

Para conducir en la autopista este elegante speedster se movía con docilidad por la carretera según afirmaba el anuncio. Un nuevo modelo para redescubrir el placer de conducir, solo disponible para aquellos que apreciasen el verdadero lujo de un motor de carreras.

Jaguar 3.4 Sedan. Septiembre de 1959

Primer anuncio con el que nos topamos que no cuenta con una solo línea de texto extra a parte del pie de foto y el título que ofrece el nombre del vehículo: «Jaguar». Las nuevas formas de publicidad se iban orientando a describir experiencias ligadas al producto más que características del modelo y es por eso que podemos ver a dos mujeres en el campo junto al coche que les ha llevado hasta ahí. Nada de prestaciones ni de «el mejor coche del año», esto es lo que hay y si lo quieres, lo puedes comprar.

Peugeot 403. Octubre de 1959

Tal vez Peugeot se habría ahorrado bastante siguiendo la estética del anterior anuncio y tan solo describir el producto por medio de una foto en lugar de colocar dos columnas de texto para asentar la idea de que era la mejor marca que comprar. Dejando de lato todas las prestaciones que seguro tendría el Peugeot 403, la idea a resaltar se observaba en el titular del reportaje: «Entre carreras, no puedes vencer a un Peugeot 403».

Chevrolet Corvair. Diciembre de 1959

El único coche del mercado con un motor al estilo de los aeroplanos que cuenta con suspensión independiente en las cuatro ruedas y un motor refrigerador de aluminio. Desde luego Chrevrolet tenía claro que su modelo era único en su especie con un suelo prácticamente liso. No había nada mejor en el mercado en aquel diciembre de 1959, no lo había hasta que saliera el siguiente modelo.

Simca Elysee. Diciembre de 1959

Este es el que seguramente se recuerde en la península con más ternura, el SIMCA 1000 llegó a ser el coche de una famosa canción. En este anuncio poco se añade más que un título y un pequeño texto en el que se explica que la marca Chrysler importaba el modelo desde París. Desde el primer anuncio de la lista hasta este último se han podido observar los cambios que han llevado a cabo los publicistas hasta llegar a un minimalismo en torno al texto y un esfuerzo por remarcar todo lo posible la imagen en forma de foto donde se recoge, más que las prestaciones del vehículo, la experiencia y el disfrute que transmiten una emoción que apela directamente al posible comprador. Desde entonces, parece que los anuncios de hoy no han variado mucho en sus pretensiones ¿verdad?

Vía: Car and driver

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