Hay quien dice que los mejores años de la historia del diseño y de la publicidad son aquellos en los que aún no se habían inventado las reglas que hoy rigen ese mundo. En el inicio, las guías de estilo y de creación estaban lejos de ser publicadas aún y por eso, con más entusiasmo se veía el proceso creativo que no conocía los límites porque estaba todo por hacer. Bien es verdad que los medios eran más reducidos que ahora y el mundo analógico era lo que imperaba por aquel entonces dando como resultado una estética muy manual.

Con la llegada de los tiempos modernos, ha regresado la añoranza de aquellos años donde la novedad y la ruptura de la norma estaba al orden del día. Los siguientes anuncios forman parte de ese bagaje de la historia de los publicistas que se las ingeniaban para llamar la atención del lector de la revista Sport Cars Illustrated con los recursos que contaba en aquel entonces: papel y tinta.

Porsche. Julio de 1955

Porsche siempre ha sido una marca destacada en la historia de la automoción y así lo hacia destacar en sus anuncios de los años 55. El anuncio muestra dos modelos de la marca, el Porsche Speedster y el continental. El texto principal cita: “Las marcas de un pura sangre se ven a primera vista, el atractivo de Porsche satisface el ojo critico inmediatamente, haciendo una promesa de cumplir todos tus sueños”.

Además, la marca destacaba el desarrollo del anillo de transmisión, la barra de torsióny frenos de tamaño doble al normal para un coche de su talla. Estos son algunos de los aspectos que la compaía señalaba como claves que hicieron de Prosche ganador en la mayoría de las carreras internacionales. Como colofón y sin atisbo de modestia, la marca se consideraba a sí mista tan avanzada que afirmaba encontrarse a kilómetros por delante de todo el mundo en cuanto a emociones en carretera y seguridad se trataba.

Chrysler 300. Agosto de 1955

Como veremos en los siguientes anuncios, la modestia estaba guardada en el cajón para los publicistas a la hora de diseñar y el texto contaba con especial importancia para persuadir a sus clientes potenciales. La suya era la mejor marca y, por mucho que el resto afirmaran las mismas capacidades que ellos, estaba claro que, en este caso Chrysler, era el coche que más quitaba el aliento nada más verlo  y que jamás conocerá el lector.

El “grandioso”, el más seguro, el “más” de cualquier coche que se podía encontrar en el mercado en el año 1955 lo tenía la marca Chrysler y no había más que hablar. Para finalizar su monólogo el anuncio hacía una llamada a la acción: “Concreta una cita para probarlo hoy… tu proveedor de Chrysler es el hombre que tienes que ver”. 

Austin-Healey 100. Septiembre 1955

De 0 a 96 kilómetros por hora en 10.5 segundos y para demostrarlo Austin Healey contaba con una gráfica explicativa y mucha información detallada en la que el lector se puede hacer muy bien a la idea de lo que compraría si se decanta por la marca un septiembre de 1955.

Con 4000 revoluciones por minuto y 2990 cc, el vehículo en cuestión costaba tan solo 2.985 de los dólares de aquel entonces. Con un recortable en la parte baja derecha de la página, la marca se aseguraba que la información de la empresa no quedaba en el olvido junto con el resto de páginas publicitarias de la revista.

Sunbeam Rapier. Junio de 1956

Los contrastes fue la llamada de atención que quiso utilizar Rootes Mortos para alcanzar a su público. Mezclaron los conceptos de “clásico” y “moderno” en un eslogan que bien se asemeja a un oxímoron: “El coche clásico del futuro”. Con capacidad para alcanzar velocidades de hasta 144 km/h el Rapier afirmaba moverse con “elegancia” y “agilidad”, respirando “tradición” en cada movimiento.

Citroën DS19. Julio de 1956

¡Aquí! Aquí está el nuevo Citröen CS19 del año 1955. Este modelo era considerado por la marca como un híbrido de un coche de carreras con una limusina. Además, se caracterizaba también como el resto de sus competidores en ser el coche más seguro del mercado mundial. Parece que el público aún se mostraba algo reticente a la compra de vehículos al considerarlos poco fiables y por eso los anuncios se centraban más en remarcar la seguridad ofrecida por el vehículo que las prestaciones de potencia o  diseño innovador.

Porsche 1600 coupé. Octubre de 1956

Dicen que las mejor forma de llamar la atención de alguien es interpelarle directamente y así lo hizo el publicista de Porsche con este anuncio de octubre de 1856. TÚ, se puede leer en grande en una tipografía distinta al resto. Posteriormente pasa a relatar como la persona interpelada, sentada en un Porsche 1600 coupé se convierte en el perfecto centro de gravedad. La tranquila armonía es la principal característica que destaca en este vehículo de 3.700 dólares de precio.

MGA. Septiembre 1957

MG, la marca con las iniciales de Morris Garages, es una empresa británica que comenzó su andadura por el mercado de la automoción en los años 20. El anunciante quería mostrar que era único en su clase y para eso se centró en las competiciones vencidas por los modelos de la marca. Como dicta el texto de la publicidad, recorrer unos cuantos kilómetros al volante de un MGA bastaban para demostrar en poco tiempo porqué ganó las 12 horas del Grand Prix. ¿A qué estaba esperando el lector? No había tiempo que perder, siempre hay urgencia por tener el mejor coche y para eso debía preguntar a su vendedor para que le hablara de los 12 meses de garantía a plazos y el “modesto” coste de su modelo.

Jaguar XK150. Octubre de 1957

En ocasiones la imagen expresa más de lo que se pueda decir con palabras, en el caso de este anuncio se relaciona la posesión de un modelo de la marcar con un estilo determinado de vida. El propietario de un Jaguar XK150 se las gasta bastante bien que puede permitirse un crucero en un transatlántico.

Además, el coche aseguraba la máxima seguridad con frenos de discos en las cuatro ruedas que le convertía en el primer coche en producción en línea con estas características. Estaba disponible tanto con cambio de marcha manual como automático. 

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