Bugatti Divo había sido el nombre elegido para la última creación de la marca de Molsheim. Se podían esperar cosas grandes de esa designación tan distinguida (que hace homenaje al piloto Albert Divo, ganador de la Targa Florio en dos ocasiones), pero lo cierto es que ha resultado ser una sorpresa bastante grata. Aunque se toma como base al Bugatti Chiron, el ejemplar presentado en Pebble Beach cuenta con modificaciones bastante importantes que le hacen diferenciarse sustancialmente. Por supuesto, es más exclusivo y más capaz.

Estéticamente presenta un nuevo diseño, uno más radical y estridente. En el frontal se prescinde de los faros alineados para introducir otros más futuristas. El paragolpes se rediseña y las tomas de aire ganan en tamaño para mejorar la refrigeración y optimizar el paso del aire. Hay otras soluciones que parecen heredadas del prototipo Vision Gran Turismo. El techo pretende emular la forma de un conducto NACA. La zaga queda presidida por un enorme alerón fijo (23 % más ancho que el del Chiron), unos peculiares pilotos y un difusor trasero que acoge cuatro salidas de escape.

Todos estos elementos tienen un objetivo muy claro, mejorar la aerodinámica. El Bugatti Divo consigue aumentar el downforce en 90 kg, para alcanzar una carga aerodinámica total de 435 kg. Y al mismo tiempo han conseguido que su peso total se reduzca en 35 kg. No es mucho, pues todavía se trata de un modelo que roza las dos toneladas (concretamente 1.960 kg), pero la marca promete un comportamiento más dinámico que el que tiene el Chiron.

Si el modelo base destacaba por su buen hacer en recta, el Bugatti Divo quiere alcanzar un nuevo nivel de rendimiento en curvas. Se muestra más ágil gracias a una serie de modificaciones en su chasis y suspensiones. No cambia en absoluto su motor W16 con cuatro cilindros y 8.0 litros. Sigue ofreciendo una potencia de 1.500 CV, aunque ahora carece del modo Top Speed y por lo tanto su velocidad máxima queda limitada a 380 km/h. Con estas novedades es capaz de soportar fuerzas laterales de 1,6 G y logra mejorar en 8 segundos el tiempo que había hecho el modelo base en el circuito de Nardo.

Además de esta particular puesta a punto que afecta a todos los niveles, el Bugatti Divo también ofrece un interior muy singular. Los colores Divo Gray Alcantara y Divo Racing Blue se suceden de forma asimétrica, utilizando el patrón opuesto en el asiento del conductor y en el del acompañante. Otros detalles son las molduras de fibra de carbono específicas o un volante con levas de cambio de mayor tamaño.

Como decíamos, el Bugatti Divo será aún más exclusivo que el modelo base. Mientras que del Chiron se harán 500 ejemplares, esta edición especial está limitada a 40 unidades, que además ya tienen dueño. Cada uno de estos compradores han tenido que pagar un precio de 5 millones de euros (impuestos no incluidos) por llevarse al garaje al privativo Divo.

Fuente: Bugatti

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