Si te digo que pienses rápidamente en un superdeportivo rojo, es probable que estés pensando en un coche de esta marca. Si por en cambio, te hago la misma pregunta sustituyendo rojo por plateado, ¿nos equivocamos si has pensado en algo parecido a esto?

Y es que ambos son colores muy característicos del país de procedencia de su industria. Del mismo modo que lo es el azul en Francia o el rojo y el blanco en Japón. No hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que muchos de los colores mencionados hacen referencia a la bandera del país.

Y sin embargo, ¿por qué es tan característico el verde en los coches de carreras británicos? Pero no cualquier verde, sino el British racing green, o el verde británico de competición.

Los cinco tonos del British green racing

Un color que cumple con la más fina exquisitez y rigidez propia de sus colegios elitistas que marca como “verde británico” a únicamente una gama de cinco tonos.

Ahora pregúntate, ¿dónde he visto yo esos colores? ¿En Lotus? ¿Jaguar?, ¿Aston Martin? La verdad es que estos son sólo algunos ejemplos de su popularidad como emblema de la industria automovilística británica.

Y en relación a su origen, la historia es curiosa. Porque para empezar, siendo un color tan típicamente “british”, la realidad es que su principal influencia viene de sus vecinos de al lado, los irlandeses.

Para ponernos en contexto nos situamos a principios del siglo pasado. Comienzan las primeras carreras de competición propiamente reguladas y organizadas creando fervor en el país del té de las cinco.

Por aquel entonces, las carreras se establecían como competiciones entre países más que entre pilotos individuales. En 1903, dado que los británicos habían ganado la pasada competición, les tocaba organizar en su país la próxima edición.

Un Jaguar X-type color “British Racing green” a las afueras de un castillo con una punky sobre el capó. ¿Se puede ser más británico?

Pero había un problema, organizar competiciones en Reino Unido en esa época era bastante complicado. Las regulaciones eran muy estrictas en relación al límite de velocidad. Ningún coche podía superar bajo ningún contexto los 19 km/j.

Los irlandeses, que todavía formaban parte del Reino Unido, acogieron la competición y los británicos como señal de respeto y agradecimiento utilizaron en sus automóviles el verde Shamrock. Que es el verde que tiene el Shamrock, el símbolo irlandés del trébol de tres hojas.

Teniendo en cuenta lo vasta que es la industria automovilística británica, rápidamente se adoptó el verde Shamrock ya bajo la etiqueta del “British green racing” como una tradición.

Independientemente de esto último, la realidad es que cada marca acabó adoptando su propia interpretación del verde. Así, podemos observar como Aston Martin, Bentley o Jaguar acabaron utilizando su propio tono de verde.

Y aunque hoy en día se reconozca el British green racing como algo más británico que una dosis de fish and chips envueltas en un periódico sensacionalista. Lo cierto es, que incluso marcas como Mazda lo adoptaron para algunos de sus modelos como en su edición especial del MX-5.

Fuente: Drivetribe

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