Cuando se estrenó la película Un trabajo en Italia (The Italian Job) hace 49 años, sus 95 minutos de metraje ascendieron rápidamente a la categoría de culto. No sólo por el excelente papel de Sir Michael Caine, sino por las diversas escenas de acción con algunos de los coches más míticos de la historia. ¿Recuerdas aquella mítica persecución con los MINI Cooper S?

En caso afirmativo, no tendremos que recordarte la introducción de la película en la que la mafia se encarga de tender una trampa que no sólo acaba con la vida del conductor sino también reduce a pedazos un espectacular Lamborghini Miura P400 naranja. Pero por si acaso te refrescamos la memoria:

Por las imágenes podríamos suponer que efectivamente se esmeraron en gastarse el dinero suficiente como para rodar una escena tan impactante. En otras palabras, en destrozar un Miura por el deleite/sufrimiento del espectador. ¿O no?

En 2015, un empresario inglés dedicado a la venta y restauración de coches clásicos de lujo, adquiere un Miura P400 naranja idéntico al utilizado en la película. Es entonces cuando comienzan sus sospechas, ¿podría ser exactamente el mismo con el que se rodó dicha escena?

Lo sabemos, esta imagen debería estar pixelada

Para mayor intriga, se revelaría que la productora habría utilizado dos Lamborghini de alquiler para la misma escena. Uno en perfecto estado y otro destrozado y sin motor. Lo que significaría que la unidad utilizada para el rodaje de su conducción en las montañas suizo-italianas de San Bernardo podría estar todavía resguardada en algún lugar.

Es entonces cuando su actual dueño, abre una investigación en 2015 con el fin de seguir su trayectoria para averiguar si efectivamente fue el utilizado en la película. Una labor romántica y a la vez lucrativa de ser cierta. Puesto que el valor del coche se revalorizaría enormemente. ¿Cuánto?, perfectamente hasta tres millones de euros más.

Iain Tyrell, ¿el empresario más afortunado del mundo?

Así, con la ayuda de unos investigadores especializados, comienza una interesante aventura que cómo primer destino tiene las fábricas de Lamborghini en Sant´Agata Bolognese. La primera decepción llega ante la falta de registro de la unidad en cuestión en la película. Puesto que Paramount Pictures simplemente se limitó a alquilar el coche sin producirse ninguna venta.

Sin ningún documento que consiga atestiguar de que se trata del coche de la película, ni siquiera la confirmación verbal de los técnicos del rodaje o la del propio piloto de la escena sería servible.

Pero la (afortunada) insistencia de su dueño no se detuvo. Incluso viajó a Paris para acudir a un aparcamiento secreto perteneciente a una organización la cual no puede citar. Todo un relato de espías.

El último recurso fue recurrir al análisis detallado de cada segundo del metraje con el fin de comparar la película con el Miura. Fue cuando varios detalles como pequeñas grietas, o muy ligeras ondulaciones coincidían a la perfección con su coche. Algo que se confirmó mediante instrumentos similares a los utilizados en criminología.

Un trabajo en Italia está considerada como una de las películas con mejores coches de la historia

Las dudas parecían estar despejadas, y sin embargo, sin un documento oficial que confirme su procedencia siempre quedará un resquicio para el escepticismo.

Hasta demostrarse lo contrario y remitiéndonos al beneficio de la duda, podemos confirmar de que efectivamente estamos ante el Miura utilizado en Un trabajo en Italia.

Circunstancia que su dueño utilizará no como reclamo de venta sino para exhibirlo en varios rincones del planeta. La única duda que no hace falta ni resolver, es si se trata de uno de los mejores coches jamás fabricados.

Fuente: DailyMail

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