Fred Astaire presenta méritos suficientes como para considerarle el primer “showman” de la historia.
Actuaba, bailaba, dirigía, era presentador… y lo hacía todo con tanto talento que la lista de distinciones se extendería hasta el final del artículo. Incluyendo un premio Óscar a su trayectoria profesional.

Y aunque nos gustaría mencionar aquellos bailes tan hipnóticos que se marcaba con la actriz Ginger Rogers o con Judy Garland en su reputada filmografía, hoy venimos a hablar de su coche. En concreto, de su Rolls-Royce Phantom I.

“Haz lo correcto, hazlo en grande, hazlo con estilo”

Un coche, que gracias al éxito cosechado en los teatros de Londres y Nueva York se permitió comprar por 22.000 dólares en 1932. El equivalente a 363.801 dólares actuales.

Si un Rolls-Royce Phantom, ya es de por sí un coche emblemático en la historia de las cuatro ruedas, el Phantom de Astaire se posiciona como un auténtico diamante. Esto debido a dos aspectos, obviamente por su dueño, y también porque fue personalizado a su gusto con todo lujo de detalles.

Su interior de estilo art decó con acabados en madera tallada, recuerda a la opulencia del Hotel Ritz al cual Fred era muy frecuente. Y qué decir de su carrocería, nada menos que fabricada por Hooper & Co, unos carroceros conocidos por su trabajo en los carruajes de lujo de la familia real británica.

En pocas palabras un coche digno de estar en un museo. Y es que de hecho, lo está. En julio del año pasado se celebró en Londres una exposición que rendía homenaje a “los ocho grandes Phantom” de la historia de la marca. Entre ellos, varios que pertenecían a familias reales como obviamente el que perteneció al rey de Broadway.

Un Rolls, que sin embargo, no fue el primero que tuvo Astaire. A lo largo de su vida también se hizo con otro Phantom Cabriolet, entre otros.

Si te hemos convencido para que te hagas una escapada a Londres, tendrás que cambiar los pasajes de avión en dirección a Los Ángeles. Actualmente lo encontrarás en el Museo del Automóvil de Petersen. Donde además resguarda el maletero creado por Louis Vuitton en exclusiva para el señor Astaire.

Dentro de él, su sombrero de copa, sus zapatos impolutos y el rumor de que en este Phantom, Fred Astaire y Ginger Rogers consumaron su eterna atracción.

Fuente: Digital Trends, Forbes México
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