Las familias numerosas tienen cada vez menos opciones dentro de los monovolúmenes grandes. Las ventas de este segmento se han reducido y las marcas no pueden afrontar esos enormes costes de desarrollo si luego no se traducen en un número adecuado de matriculaciones. Eso ha provocado que, en los últimos años, haya desaparecido la mayoría de modelos del segmento.

Mas allá de buscar entre los monovolúmenes de segunda mano, la respuesta a la necesidad de movilidad ha sido ofrecer variantes para pasajeros de sus furgonetas, centradas totalmente en la familia. Como este Peugeot Traveller que hoy tenemos entre manos.

El Traveller no deja de ser una adaptación de la Expert. Comparte apartados técnicos, mecánicas con esta furgoneta media… y es muy similar en su enfoque a otros modelos del Grupo PSA, como el Citroën Spacetourer o el Opel Zafira Life, así como el Toyota Proace Verso.

¿Pero cambian lo suficiente estas furgonetas para ser consideradas una buena alternativa para una familia de cinco o más miembros? Si bien hace un tiempo nos pusimos al volante de la Proace Verso (ver prueba) en esta ocasión conducimos la variante más equipada del Peugeot Traveller para ver hasta dónde puede llegar el cambio de planteamiento de un vehículo de uso profesional al mundo lúdico y familiar.

Exterior

Desde luego, es complicado transformar una furgoneta en un monovolumen atractivo… sobre todo si el objetivo es mantener a raya los costes y emplear todo lo que se pueda del primero. Pese a todas estas limitaciones, los diseñadores han conseguido que el Peugeot Traveller sea bastante atractivo.

Se trata de un coche grande. Como en el resto de furgonetas del Grupo, la marca la ofrece en tres dimensiones, que denomina Compact, Standard y Long, desde los 4,6 a los 5,3 metros de longitud. Esta que ves aquí es la intermedia, que mide 4.956 mm de longitud, por 1.920 de ancho y 1.890 de altura. Este último dato es clave: puedes meterla en parkings subterráneos sin problemas, comprobado.

Todas las furgonetas cuentan con un frontal muy corto para poder ofrecer un interior más capaz en términos de carga. Podría parecer que hay poco margen para florituras, pero los diseñadores de Peugeot han logrado que sea muy similar al de otros turismos de la gama. También me parece muy acertada la posición de los faros, que es una de las grandes diferencias con sus hermanos fabricados como él en Valenciennes (Francia). El juego con las luces de circulación diurna aporta gracia a la parte baja.

Cuando tienes entre manos esta versión tan equipada, con todos los detalles pintados en el color de la carrocería (retrovisores, tiradores de puertas y paragolpes) no cabe duda de que la imagen gana… pero también habrá que tener más cuidado al moverse en espacios angostos, pues los toques con un vehículo tan grande son más comunes.

En la vista lateral somos más conscientes de que la distancia entre ejes alcanza 3.275 mm, lo que augura ya un interior muy capaz. Los cristales traseros tintados o las llantas de aleación de 17 pulgadas (con neumáticos Michelin Agilis especiales para vehículos comerciales, de 215/60) son también detalles que lo alejan del mundo del repartidor.

Posiblemente sea la zaga la parte más convencional y con menos diferencias respecto a otros modelos con los que coparte desarrollo. Formas idénticas, el paragolpes con esos pequeños catadióptricos.. apenas cambia el logo de la marca en el centro, bajo el cristal. La denominación del modelo la han ubicado bastante baja, a la izquierda. Y te contamos estos pequeños detalles… porque no hay más.

Interior

Si por fuera algún detalle dejaba entrever que no es una furcho cualquiera, al abrir la puerta te das cuenta de que, efectivamente, es una versión de alcurnia. Empezando por el número de plazas que te encuentras. Si las variantes de acceso pueden tener 7 y 8 plazas, esta Traveller Business VIP cuenta con seis asientos: tres filas con dos asientos individuales cada una. Todas con tapicería de piel.

Al puesto del conductor hay que “subirse” como en un vehículo comercial. La postura es bastante erguida, pero el volante va casi tan vertical como en un turismo, algo que es de agradecer. Los asientos son razonablemente cómodos, tirando a duros. Cuentan con un reposabrazos escamoteable en el lado interior, pero no hacia la puerta (algo que a veces se echa en falta).

Por lo demás, no hay muchos cambios respecto a la Proace Verso que habíamos probado: un cuadro de instrumentos de fácil lectura, con dos relojes (velocímetro a la izquierda y cuentarrevoluciones a la derecha) que flanquean una pantalla del ordenador de a bordo. Sobre el volante se eleva una lámina de cristal donde se proyecta información relevante para la conducción, el Head-Up Display.

El volante es de buen grosor y está rematado en cuero. Muy lejos, en acabado, de lo que esperas en un vehículo comercial. Cuenta con algunos mandos, los justos, para controlar el sistema de infoentretenimiento, el móvil… un mando satélite a la izquierda es el designado para el control de velocidad de crucero y limitador de velocidad, solución muy común en PSA.

En el centro del salpicadero contamos, entre los aireadores, con una pantalla táctil de 7 pulgadas, que incluye Mirror Link y Apple Carplay. Sí, ya las hay más grandes y llamativas hoy en día, pero cumple bien su cometido, se sencilla de usar y conserva algunos botones físicos en los laterales para acceder a las funciones principales.

Bajo ella, unos mandos de la climatización, que prescinden de la clásica rueda para optar por dos mandos. A continuación, algunos botones más, que controlan la apertura y cierre de puertas y un hueco donde dejar objetos, perfecto para el móvil y una toma USB y otra de 12 V. Justo ahí encontramos el dial giratorio del cambio, una solución que libera bastante espacio en esa zona delantera… que va sobrada de él, todo sea dicho.

Entre los dos asientos delanteros no hay más que el freno de estacionamiento, una palanca manual. Esto permite que el conductor pueda pasar a las filas traseras en un momento dado, como por ejemplo al aparcar en un lugar estrecho para salir por las puertas correderas que dan acceso a esa zona. También es cierto que ese espacio podría aprovecharse de mejor manera.

Antes de pasar ahí, una mención a los diferentes espacios para dejar objetos. Contamos con una doble guantera, una superior y otra inferior,  frente al acompañante. Son amplias y útiles, ya que las bolsas de las puertas quedan muy bajas cuando necesitas coger algo de ellas cuando conduces. Sobre el salpicadero tenemos un reposabebidas en el lado del conductor y, justo en medio, una tercera guantera con tapa.

Lo que más llama la atención de esta versión es de esas plazas delanteras hacia atrás. Sobre raíles se montan los cuatro asientos restantes (hay opción de elegir cinco, solicitando una tercera fila con banqueta de tres asientos). El acceso a las mismas no es nada complicado, queda una buena apertura con las puertas correderas.

Una de las pegas de los asientos que hacíamos en la prueba de a Proace con acabado Family es que el pasajero del medio a veces no sabía muy bien donde colocar los brazos. Aquí ese problema no existe gracias a los reposabrazos individuales. Por cierto, en esos asientos puede montarse sin problemas las sillas infantiles, todos tienen anclajes Isofix, además de cinturones de seguridad integrados.

El espacio es soberbio, y puede modularse de manera muy sencilla para ofrecer más o menos espacio en una fila u otra. También es posible retirarlos… y montar los asientos en posición contraria a la marcha. Solamente estos, los delanteros no van montados sobre estos raíles.

Cuando realizas esta operación resulta muy práctica la consola que hay entre los asientos, que se fija también en un raíl y puede desplazarse por él longitudinalmente. Sirve de reposabebidas y lugar de almacenaje y, con un par de movimientos, se convierte en una mesa de trabajo. Es una solución muy similar a la existente en algunas versiones de furgonetas camperizadas (como la Traveller by Tinkervan). Es una pena que no exista algún módulo similar para la parte entre los asientos delanteros. Reubicando el freno de estacionamiento, podría ser interesante.

Las puertas cuentan con apertura eléctrica y desde dentro se abren nada mas presionando un botón en el lateral. No, no hay ventanillas, pero la climatización es buena y esta unidad tenía también el techo solar doble para que entre más luz. Otros detalles buenos para viajar en esta furgoneta son las bandejas tipo avión en los respaldos de los asientos delanteros o la toma de 220V bajo el asiento del copiloto. También hay cortinillas en las zonas acristaladas del lateral.

Maletero

En este tipo de vehículos con tanta libertad para reducir el espacio de los pasajeros para poder ampliar el espacio de carga, la capacidad del maletero es muy variable. Además, siempre podemos retirar algún asiento (estos pesan mucho, créeme, saqué y metí solo los cuatro varias veces para realizar las fotografías), con un sencillo movimiento de una palanca.

La ficha técnica nos cuenta que el volumen mínimo con tres filas de asientos es de 603 litros. ¿Suficiente para seis? Creemos que sí, pero te obligará a colocar las maletas en vertical.

Con dos filas de asientos la cifra crece hasta los 1.000 litros y, de emplear solamente las filas delanteras, tendrás nada menos que 2.700 litros de capacidad y podrás dedicarte a hacer portes sin problema. No es ese el objetivo de esta versión, más pensada para desplazamientos tipo Shuttle, que prioriza el espacio del pasajero por encima del volumen de carga.

Una solución para no tener que retirar asientos y poder cargar objetos voluminosos es abatir hacia delante los respaldos de todos los asientos traseros. Queda un espacio elevado, perfecto para llevar algo grande pero no muy pesado (podrías dañar los asientos).

Para acceder al espacio de carga hay que elevar el portón, de abajo a arriba. Eso complica realizar esta operación cuando tienes un coche o una pared cerca, ya que es muy grande. ¿Ventajas de optar por este sistema en lugar de por una apertura de doble hoja lateral? Pues, el asombroso parasol (o paraguas) que ganas.

Es posible también abrir solamente la zona acristalada para acceder al maletero. Fue entonces cuando descubrí que no contaba con bandeja sobre el maletero. Es opcional, un detalle algo extraño en un vehículo que se supone alto de gama. Para compensarlo, un detalle que sí nos gustó. La luz que ilumina este espacio de carga, es extraíble, lo que la convierte en una linterna. También hay ganchos para sujetar la carga.

 

Equipamiento

Encontrarás prácticamente de todo en el acabado Business VIP que tenemos entre manos. Fuera, todos los detalles que hemos comentado, como las llantas de 17 pulgadas, lunas traseras oscurecidas, faros de xenón… Dentro los seis asientos individuales en piel, los delanteros incluso con regulación eléctrica, masaje y calefactados o la climatización de tres zonas.También las puertas laterales eléctricas, el Head-U Display, el sensor de aparcamiento trasero…

Contábamos con algunos elementos extra, como el techo panorámico acristalado panorámico dividido (973 €), el Control de tracción inteligente (Grip Control, por 475 €), el Navegador, volante de cuero con mandos y varios paquetes:

  • Pack Seguridad: (alerta de riesgo de colisión + Active Safety Brake y regulador de velocidad activo), por 702 €
  • Pack Serenidad: suma el aviso del cambio involuntario de carril, cambio automático de las luces de cruce / carretera, reconocimiento de señales de tráfico y regulador de velocidad activo, por 648 €
  • Pack Visio Park: Añade la interesante cámara de visión trasera, detector de obstáculos delantero y vigilancia de ángulo muerto, por 702 €

Si lo estás pensando… sí. Un monovolumen como este, con tanta dotación y con el motor más potente de la gama es caro. Su precio, sin incluir los extras, parte de 52.278 €, sin descuentos de ningún tipo. Pero tranquilo, que puedes encontrar enormes descuentos que bajan (y mucho) esta cantidad. Tienes solamente que pasar por nuestra sección de coches nuevos, donde encontrarás ofertas del Peugeot Traveller publicadas por concesionarios oficiales de la marca francesa.

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Si este nivel de dotación no casa con tus necesidades (puede que los acabados Business te resulten demasiado centrados en las empresas), puedes configurar tu coche con los acabados Active y Allure, más enfocados a las familias y con precios más contenidos.

Motor

Bajo el reducido capó nos encontramos con la variante más capaz de toda la gama de mecánicas. Todas diésel, ya que en este segmento en que se viaja cargado y las formas poco aerodinámicas no ayudan a los consumos hay que elegir gasóleo para llenar su depósito de 69 litros de capacidad.

Se trata de un bloque de cuatro cilindros en línea y 1.997 cc, sobrealimentado con turbo y que entrega nada menos que 177 CV (130 kW) a 3.750 rpm. El par máximo se queda en 400 Nm a las 2.000 rpm. Cifras muy lógicas en un diésel.

Con este propulsor el Traveller es capaz de acelerar de 0 a 100 en 8,8 segundos que, créeme, es una auténtica barbaridad para un vehículo de este tipo. Y la velocidad punta se queda en 185 km/h, una cifra también excelente. Su consumo medio no es desorbitado, al menos si nos fiamos de lo que nos dice la ficha técnica: 6,3 l/100 km en ciclo medio combinado, lo que equivale a unas emisiones de 166 g/km (sí, paga impuesto de matriculación). Cumple la normativa Euro 6 y mantiene a raya los peligrosos NOx gracias a que cuenta con deposito de Adblue.

Tras leer estas especificaciones, puedes pensar que resultan demasiados para tus necesidades. La variante de acceso es el 1.5 BlueHDI de 120 CV (hasta julio de 2018 un 1.6 con 116 CV), que podría ser suficiente para mover el coche. Eso sí, si sueles viajar cargado, con el 2.0 BlueHDI de 150 CV te garantizas no pasar apuros en ninguna situación.

Este propulsor envía su potencia a las ruedas delanteras mediante una caja de cambios automática de convertidor de par con ocho relaciones. Existe la posibilidad de prepararla para ser un 4×4 (la modificación la realiza el especialista Dangel), pero si no vas a hacer un uso muy intensivo, el sistema de Control de tracción inteligente (Grip Control) es suficiente. Y nuestra unidad contaba con él.

Comportamiento

Desde luego, conducir un vehículo como el Peugeto Traveller necesita algo de adaptación… pero menos de la que puedes imaginar si nunca has conducido algo así o si la última furgoneta que has conducido tiene muchos años. Las marcas han logrado, poco a poco ir dando un tacto más de turismo a estos vehículos auqneu las diferencias, como las meigas, haylas.

Lo primero es acostumbrarse a las dimensiones. Más a la anchura que a la longitud (que no es exagerada). Obviamente supone que tengas que hacer alguna maniobra más al aparcar, pero con la tecnología (cámara, sensores) es mucho más sencillo de lo que imaginas en un principio. En las carreteras estrechas tu posición de conducción elevada a veces te hace pensar que alguien ha puesto los carriles a dieta… pero consigues sin dificultad llevarla por el espacio..

Sí, el centro de gravedad es más elevado que el de un turismo y no puedes esperar reacciones muy ágiles… pero contar con un motor tan capaz te ayuda a salir de las curvas con mucho ánimo. Es muy posible perder puntos del carné (no me ha ocurrido, por suerte), con esta Traveller, ya que gana velocidad de un modo asombroso y casi sin que te des cuenta.

Cuando llega la siguiente curva debes anticipar un poco la frenada (el  peso en vacío es de 1.750 kg, no es moco de pavo) y los cambios de dirección, pero la respuesta es convincente para un vehículo de sus características.

Si el propulsor raya a gran altura, el cambio también. Es suficientemente rápido (no lo compares con transmisiones deportivas, no pretende serlo) pero, sobre todo, cómodo. Se lleva muy bien con el motor (ayuda a ello su potencia) y es posible manejarlo de manera manual desde las levas tras el volante, activando previamente el modo manual para activas la función secuencial y que sus reacciones sean más rápidas.

La dirección es bastante blanda para las capacidades del coche en estos tramos de carretera secundaria donde la metimos. Obviamente, eso ayuda en las maniobras a baja velocidad (el radio de giro es bastante grande), pero de todos modos tampoco es que las ruedas no respondan a los movimientos del volante. La conducción es suficientemente precisa, con una gran sensación de seguridad en todo momento.

La climatología no ayudó para que pudiésemos comprobar a fondo el sistema Grip Control, que ayuda a mejorar la tracción en situaciones de pérdida de adherencia. Mediante una ruleta ubicada a la izquierda del volante uno puede elegir entre diferentes modos que afectan al funcionamiento del control de estabilidad. Desde el Normal, el más adecuado para circular sobre asfalto, al que desconecta el ESP por completo. Luego hay programas específicos para mejorar la tracción sobre nieve, tierra o barro. Lo conectamos en una pista de tierra… pero era tan sencilla que no podemos asegurar que suponga una gran mejora.

 

Lo que está a años luz de una furgoneta industrial es el confort. El motor no hace mucho ruido gracias al uso de materiales aislantes. Solamente percibimos ruidos aerodinámicos al circular por autovía a ritmos elevados, algo que es lógico por las formas del vehículo, con unos retrovisores de tamaño considerable.

Otro punto a favor fueron los consumos. En esta ocasión no pudimos recorrer (cosas de los quehaceres diarios) una abrumadora cantidad de km, pero tras más de 500 km el consumo fue de 7,9 l/100 km. Las condiciones no fueron demasiado favorables, ya que subimos algunos puertos de montaña, nos movimos bastante por zonas urbanas y cargamos bastante el vehículo. La Toyota Proace con este propulsor y transmisión se había quedado en 7,8 l/100, también cargada y circulando entonces a ritmos altos.. así que siendo algo cuidadosos veo factible bajarlos unas décimas en cuanto la orografía de un respiro.

Opinión coches.com

Nos ha dejado muy buen sabor de boca el Peugeot Traveller, un nombre muy acertado, que nos acaba recordando de manera invariable a la Chrysler (y Lancia) Voyager. Un vehículo ideal para viajar que trata (en esta versión, sobremanera) de igual modo a los pasajeros de la primera como de la última fila. El suelo plano deja un espacio excepcional para las piernas, se accede sin problemas y la altura no es un problema.

Una cosa que me ocurre cada vez que me toca probar una furgoneta es que la familia viaja más contenta. No hay limitaciones de espacio (evitas discusiones con la pareja al decidir qué llevar) y los niños van más amplios que nunca y pueden moverse de pie por el habitáculo con el coche parado.

La “muerte” de los monovolúmenes” a mano de los SUV grandes de orientación familiar no han dejado sin opciones en el mercado a aquellos que viajen con cinco (o más personas) con su maletero. Desde luego, el confort a bordo es máximo y tan solo percibimos su origen comercial en algunos plásticos de las zonas bajas o el gran espacio  entre los asientos delanteros.

Por confort de marcha y modularidad interior el Peugeot Traveller está al nivel de los monovolúmenes y supera incluso la capacidad de carga. Los diferentes niveles de dotación ayudan a cubrir un amplio rango de necesidades, desde el más familiar, al más aventurero, sin olvidar las empresas de transporte de viajeros. Una baza ganadora para viajar cómodamente y sin estrecheces.

Peugeot Traveller Standard Business VIP BlueHDi 180 S&S EAT8
7.8 Nota
Lo mejor
  • Motor más que solvente, potente y de bajo consumo
  • Trato excelente a los ocupantes de todas las filas
  • Nivel de equipamiento excepcional
Lo peor
  • Precio sin descuentos de esta versión muy elevado
  • Radio de giro grande
  • Diseño exterior con pocos cambios respecto a la versión comercial
Diseño7
Habitabilidad9
Acabados7.5
Maletero8
Equipamiento8
Motor8
Comportamiento7
Calidad Precio7.5

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