Cuando un fabricante de coches diseña un motor, una de sus premisas es obtener el máximo de prestaciones con el mínimo consumo posible… Sin embargo, la necesidad de ofrecer la máxima fiabilidad posible permite que  haya cierto margen de mejora, así que se puede aumentar la potencia… o, incluso, también reducir el consumo.

Por ejemplo, con sustituir el filtro de aire por uno deportivo -desde 45 euros-, o poner un sistema de escape rácing -300 euros de media- podemos obtener una ganancia de potencia de entre 5 y 10 CV… a cambio de un mayor ruido mecánico. Pero, además, la posibilidad de modificar las centralitas electrónicas permite obtener mejoras mucho más espectaculares.  Pero ¿qué tipo de modificaciones son realmente efectivas? ¿Qué ocurrirá con la fiabilidad del motor?

Reprogramación
Consiste en modificar la programación electrónica del motor a través de un programa informático (se realiza con un ordenador portátil), cambiando los parámetros que gestionan, por ejemplo, el turbo, la inyección… Hay dos tipos:

1.- Estándar: Está creada por un fabricante especialista en este tipo de modificaciones para un determinado motor. Por ejemplo, todos los propulsores 1.9 TDI de 105 CV que la instalen obtendrán una potencia de unos 125 CV.

2.- Personalizada: Consiste en adaptar la respuesta del motor a nuestra forma de conducir y a nuestros deseos para obtener más potencia, o menos consumo, o mejor respuesta a bajas revoluciones… o una mezcla de todo lo anterior.

¿Qué consigue?

Las estándar suelen aumentar, de media, en torno a un 20% la potencia del motor sin incrementar el consumo o, incluso, bajándolo ligeramente. Una reprogramación personalizada puede aumentar la potencia hasta un 30% sin riesgo para la fiabilidad, reducir el consumo hasta un 5%, en función de lo que quiera exactamente el cliente.

Ambas reprogramaciones son recomendables para motores gasolina y diesel con turbo o compresor. En los propulsores que no emplean alguno de estos elementos (los motores atmosféricos), no es recomendable porque la ganancia es muy pequeña y, en ocasiones, casi inapreciable.

¿Quién lo hace y dónde?

Siempre, en empresas especializadas  en reprogramaciones, pues este tipo de operaciones sólo pueden ser ejecutadas con garantía por expertos en centralitas; de lo contrario, puedes provocar una avería muy grave en el motor.

Si la reprogramación está bien hecha, es indetectable por la ITV. No afecta a la fiabilidad, y tiene un precio razonable.

¿Lo malo? Perderás la reprogramación si, en una revisión en un concesionario oficial, te actualizan el software del motor. También te arriesgas a perder la garantía de tu coche si detectan que has modificado la centralita.

Vía: Autofácil

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