Desde hace tiempo, varias empresas especializadas, se dedican a dar cursos de conducción en distintos niveles; básicos, normales y avanzados, pero en el fondo todos tienen un fondo común; aprender a reaccionar ante imprevistos.

Lógicamente, cada persona es un mundo, y algunos son más avezados que otros en la conducción de un vehículo, pero aún así, por muchas “manos” que creas que puedas tener al volante, estos cursos no están de más. Nosotros no te vamos a ofrecer un curso, pero si nos vamos a atrever a darte unos consejos que pueden venirte bien.

Es primordial conocer perfectamente el coche que llevas entre manos. Quiero decir con esto, si es tracción delantera o trasera y el motor que lleva, porque de esto dependerán las reacciones que pueda tener.

Puede sonar a broma, pero el uso de simuladores de conducción de algunos videojuegos, ayuda en muchos momentos al volante, porque en ellos, tomarás más riesgos al ser un hecho virtual y puedes observar las reacciones que tiene un coche de tracción delantera o uno de tracción trasera. El problema de este consejo es que luego, mucha gente, se cree que sigue en el videojuego e intentan emular a Fernando Alonso.

En carretera veo habitualmente como la gente entra en una curva y de repente pisa el freno. ¡Nunca frenes en la curva! Hazlo antes de entrar, o entra en ella sin tocar el acelerador. El hecho de frenar dentro de la curva, provoca que el peso del coche se descompense (lo que llamamos vulgarmente cabeceo). Eso hará que la estabilidad del vehículo quede anulada completamente, y tendremos muchas papeletas para perder el control del coche, pudiendo hacer un trompo en cualquier momento. Si por el contrario, aceleramos, provocaremos que el coche busque la salida de la curva con más celeridad, pero para ello, como dijimos al principio, tendremos que saber donde está el límite de nuestro vehículo para evitar que se nos “vaya de morro” al no poder asumir el exceso de potencia que le queremos imprimir.

Sobre lluvia o nieve, no se conduce de la misma forma. Parece que muchas personas no se han dado cuenta todavía, y es muy habitual ver a coches circular por el carril izquierdo a la misma velocidad que cuando el asfalto está completamente seco. Y lo más gracioso, es que coches con tracción trasera, los que en teoría peor se comportan en estas condiciones climatológicas, suelen ser los que os comentaba. Menudos conductores… Cuando hay nieve, debemos evitar pisar las rodadas de otros coches, ya que seguramente, al ser pisado por otros, se habrá convertido en hielo, con la consiguiente pérdida de tracción. En cambio, al pisar nieve virgen, tendrás más control de tu coche.

Entrar a un circuito es bastante fácil. Muchos clubs de marcas los suelen alquilar durante algunas horas, y puedes permitirte conocer tu coche en ellos con menos peligro que en la carretera. Eso sí; si tienes un accidente dentro, tu seguro no te lo cubrirá, así que ándate con ojo con el resto de participantes.

Espero que con estos mini consejos, puedas andar más seguro por las carreteras.

5 COMENTARIOS

  1. Uno de los aspectos más importantes al conducir son los neumáticos, claro, después de la actitud del conductor que es quien los conduce al final. Una presión correcta, cambiarlos en invierno por unos adecuados, llevar los neumáticos traseros siempre más nuevos que los delanteros, son algunos detalles que si dejamos pasar pueden convertirse en un problema. Yo siempre los he llevado a revisiones, que es mejor prevenir que lamentar dicen. Un buen amigo me ha comentado que en Michelín han lanzando una promo de revisión gratuita de neumáticos. Sin neumáticos en buenas condiciones es difícil conducir.

  2. La verdad es que me encantaría apuntarme a un curso de esos de conducción. Pero me falta tiempo, me conformaré con recibir consejos 🙁

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