El embarazo no tiene por qué influir en la conducción, siempre y cuando un médico no considere que hay riesgo alto de aborto y por tanto la madre deba guardar reposo. En caso de tratarse de un embarazo normal hay dejarse guiar por el sentido común y adaptarse poco a poco a la transformación natural que experimenta el cuerpo. Eso sí, no hay que relajarse en el tema de la seguridad porque es clave para salvar tanto a la madre y al bebé en caso de producirse un accidente. Aquí tienes algunos trucos que tienes que tener en cuenta antes de subirte a un coche en este período.

El cinturón

A pesar de que en los últimos años la conciencia social con las medidas de seguridad en la carretera se ha implantado entre la mentalidad de los conductores españoles, no todos valoran de una manera real los peligros existentes al volante. De hecho, el 21% de los muertos en la carretera durante el pasado año no llevaban puesto el cinturón de seguridad, una cifra en línea descendiente año tras año (en 2004 el porcentaje era del 39%) pero sin duda es un dato que todavía preocupa.

Por este motivo, no tiene ningún sentido aquellas voces que instan a las embarazas a no llevar el cinturón de seguridad. Si se coloca de forma adecuada, el cinturón no solo no daña al bebé sino que en muchos accidentes es fundamental, como en cualquier otra persona, para salvar la vida de la madre y del hijo. En caso de que le resulte incómodo, existen unos adaptadores que se encargan de llevar la presión de las correas desde la barriga a la pelvis de la madre.

Según el médico de familia e investigador Jordi Gol, “las embarazadas se deben colocar correctamente el cinturón, sin oprimir el vientre, por debajo del abdomen, sobre los muslos y ajustado al máximo sobre las caderas ciñendo la pelvis”. La banda frontal debe pasar sobre la clavícula y entre las mamas, rodeando el abdomen y nunca por delante de este.

embarazada

Ante el volante

No solo es importante llevar el cinturón de seguridad bien colocado, sino que hay que prestar atención a la posición que se adopta a la hora de conducir. No olvides que el respaldo tiene que estar recto y el reposacabezas debe tener la parte superior a la altura de la cabeza. En cuanto a la distancia entre la conductora y el volante, lo ideal es mantener al menos 25 centímetros.

Viajar sola

Como es lógico, al tiempo que pasan los meses la madre va perdiendo rapidez y agilidad. Lo ideal es que a partir del sexto o séptimo mes de embarazo sea otra persona la que conduzca. No solo por el tema físico, si hay incomodidad ante el volante la situación derivará en estrés tanto a la madre como al bebé. Evidentemente, si la mujer está cómoda y no quiere prescindir de su coche y no tiene ninguna recomendación médica, puede conducir hasta cuando ella lo decida.

Viajes de largo recorrido

Como en los casos anteriores, si el embarazo sigue un ritmo normal y no cuenta con ninguna restricción médica, no hay ningún motivo para evitar un viaje largo en coche. Es cierto que al pasar muchas horas sentada, una mujer embarazada debería tomar algunas precauciones extra. Debe beber varios litros de agua durante el viaje y parar cada dos horas (como mínimo) para estirar las piernas, ir al lavabo y caminar unos minutos. Es recomendable que respire hondo de vez en cuando también.

El airbag

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En términos generales, el airbag no es peligroso para el bebé. Cuando ocurre un choque, el dispositivo se hincha solo en el entorno de la cabeza y el pecho. Además, el airbag actúa antes que el cinturón de seguridad, por lo que impedirá una presión excesiva en la barriga.

Vía: Ser padres

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