El EN-V, acrónimo de Electric Networked-Vehicle (vehículo eléctrico conectado), es un vehículo eléctrico de dos plazas diseñado para solucionar problemas relacionados con la congestión del tráfico, la disponibilidad de aparcamiento, la calidad del aire y que sea asequible para las ciudades del futuro.

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¿Nos moveremos así en el futuro?

El vehículo de concepto EN-V se inspiró en el P.U.M.A. (Personal Urban Mobility and Accessibility), un prototipo desarrollado conjuntamente por GM y Segway que fue presentado en abril de 2009. Se propulsa mediante motores eléctricos en las dos ruedas que usa en modo de conducción.

Los motores, además de facilitar la potencia para la aceleración, también controlan la frenada y la parada.  El radio de giro también se ha reducido drásticamente en comparación con los vehículos convencionales actuales, lo que permite al EN-V “girar en un adoquín”.

Las baterías de iones de litio permiten que el motor sea de “cero” emisiones. La recarga se puede efectuar mediante conexión directa a una toma eléctrica doméstica convencional, y permite al EN-V recorrer un mínimo de 40 kilómetros.  Además, el EN-V mejora la eficiencia de la infraestructura eléctrica pública, ya que puede comunicarse con la red eléctrica para determinar el mejor momento para recargar en función del consumo general.

Mediante la combinación del GPS y las tecnologías de comunicación entre vehículos y percepción de distancias, el vehículo de concepto EN-V se puede conducir tanto de forma manual como autónoma. Su modo de funcionamiento autónomo promete reducir la congestión del tráfico, ya que permite al EN-V seleccionar automáticamente la ruta más rápida en función de la información del tráfico obtenida en tiempo real.  También aprovecha las comunicaciones inalámbricas para crear una “red social” que conductores y ocupantes pueden emplear para comunicarse con amigos y contactos profesionales mientras se desplazan por la ciudad.

Interior del EN-V de General Motors

La posibilidad de comunicarse con otros vehículos y con la infraestructura podría reducir drásticamente el número de accidentes de tráfico. Mediante sistemas de cámaras y sensores basados en vehículos, el EN-V puede «percibir» el entorno y reaccionar rápidamente ante obstáculos y cambios en las condiciones de conducción. Por ejemplo, si un peatón se cruza en el camino del vehículo, el EN-V podrá frenar y detenerse antes que los vehículos actuales.

El EN-V se ha diseñado pensando en la velocidad y las distancias recorridas por los conductores urbanos de hoy en día. Pesa menos de 500 kilogramos y tiene cerca de metro y medio de longitud.  En comparación, un automóvil típico actual pesa más de 1.500 kilogramos y mide tres veces más. Además, requiere más de 10 metros cuadrados para aparcar, y pasa el 90 por ciento del tiempo estacionado.  Las dimensiones reducidas del EN-V y su mayor maniobrabilidad permiten aparcar cinco vehículos EN-V donde sólo cabe uno actual.

La carrocería y la carlinga del EN-V son de fibra de carbono, Lexan con tintado personalizado y materiales acrílicos, todo ello propio de los coches de carreras, los aviones militares y las naves espaciales debido a su resistencia y bajo peso. La posibilidad de trabajar con estos materiales innovadores supuso una oportunidad de aprendizaje para los equipos de diseño de GM, que pudieron analizar la viabilidad de aplicaciones automovilísticas tradicionales para el futuro.

El tamaño compacto del EN-V lo hace ideal para su uso en ciudades con alta densidad de población gracias al uso de tecnologías avanzadas de seguridad y propulsión.  Pero los buenos perfumes vienen en frascos pequeños, como queda patente en el innovador diseño del interior del EN-V, que ofrece la máxima visibilidad del entorno. Una sencilla interfaz para activar las tecnologías Wi-Fi mantiene a los ocupantes conectados con el exterior.

Fotos del prototipo:

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