Jeep es la marca icono de los coches todoterreno, y dentro de este particulcar, el Wrangler es su máxima expresión. No te digo más: es el descendiente directo del vehículo desarrollado para el ejército americano en la Segunda Guerra Mundial. Y ahora que son tiempos de paz se ha convertido en un objeto de culto. Representa al coche que con más fidelidad ha mantenido los rasgos que identifican un todoterreno, basando sus cualidades fuera de carretera en los elementos mecánicos, mientras que la mayoría de sus competidores lo han hecho confiando el funcionamiento en la eléctrónica.

El problema que antes tenía el Wrangler era su comportamiento en carretera, ya que estaba casi limitado a campo, lo que le relegaba a segundo coche para fines de semana offroad, poco práctico en el día o para viajar por carretera. Pero esto ha cambiado, y el Wrangler ya es tan funcional como cualquier otro todoterreno, manteniendo la estética de siempre y ese carácter inconfundible y aventurero de siempre.

Pues bien: ahora es posible circular sobre asfalto con la seguridad de un turismo, merced a la asistencia del control de estabilidad ESC, que integra asistente a la frenada de emergencia BAS, control de tracción y sistema de mitigación electrónica del balanceo ERM, cuya función es vigilar la actuación del conductor en función del estado del camino. El ESC puede llegar a frenar automáticamente cada una de las ruedas o dosificar la entrega de potencia, anticipándose a un posible sobreviraje o subviraje. Además de esto, calcula el potencial de pérdida de contacto de los neumáticos con el terreno. Si fuera necesario, se reduce y se aplican los frenos de forma adecuada para estabilizar el vehículo.

El ESC incluye tres modos seleccionables: activado (por defecto), parcialmente activado (desconecta el Control de Tracción) y totalmente desactivado, para conducción todoterreno. El asistente de frenada de emergencia BAS, junto con discos de freno ventilados de alta resistencia, ponen la guinda al conjunto de prestaciones, garantizando así una frenada precisa y segura en condiciones adversas. Además, cuenta con ayuda al arranque en cuesta y control de descensos.

Pero toda esta tecnología precisa de un motor que mueva el Artic, ¿verdad? Claro que sí: es un diésel de 4 cilindros DOHC 2.8 litros common-rail desarrolla 200 CV. Esta potencia máxima se alcanza a unas tranquilas 3.600 rpm. Por su parte, el par máximo de 460 N.m está disponible entre 1.600 y 2.600 rpm. para el modelo automático, mientras que el manual se conforma con 410 N.m entre 2.600 y 3.200 rpm.

Prestaciones: no anda nada mal el “grandote”: sólo dos cifras que también nos dan una buena medida del carácter del coche: alcanza los 100 km/h en 10,6s (versión 3p) que se van a los 11,1 en el manual de 5 puertas (el más lento). La velocidad máxima es de unos modestos 172 km/h.

Hablemos un poco de su interior: algunos detalles en blanco, tapicería en piel sintética con costuras en naranja oscuro, a juego con las redes de las puertas y el cosido del cuero en el volante, definen una estética especial en un interior totalmente negro por lo demás. Atentos al detalle de las alfombrillas de goma, cuyo relieve simula la huella de los neumáticos en la nieve. El logo “Arctic” también está presente en asientos y cuadro de instrumentos, para recordarnos que se trata de una edición especial.

Otros detalles son los asientos y retrovisores calefactados, así como el climatizador automático del habitáculo. El techo es totalmente desmontable, al igual que las puertas. El parabrisas, abatible hacia delante, se antoja más difícil de llegar a utilizar.

La gama Wrangler está compuesta por tres versiones: Sport, Sahara y Rubicón. Las dos primeras incorporan tracción Command-Trac y el Rubicón el Rock-Trac en combinación con la reducción de marcha 4:1, que hace posible una marcha muy lenta para sortear las máximas dificultades que se presenten. Y siempre con motor de gasóleo 2.8 CRD de 200 CV.

Las 80 unidades del acabado Artic beben de paisajes glaciales, llevando detalles exclusivos como llantas negras, techo duro pintado en blanco y gris plata, asientos especiales, alfombras con dibujo de huellas de neumático, sistemas multimedia y audio Infinity de 368 vatios, entre otros.

Los precios de esta serie especial parten de 35.103 euros, hasta 39.300, y se ofrece con carrocerías de dos y cuatro con transmisiones manual o automática. En junio saldrá al mercado otra serie especial, denominada Mountain, como el Artic basada en el acabado Sahara, de inspiración más montañera.

La gama Wrangler se mueve entre 28.959 euros (Sport básico) y 41.435 (Rubicón Unlimited).

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