Se acerca cada vez más el invierno y éste trae consigo abundantes precipitaciones en forma de agua y nieve. Esto supone en muchas ocasiones un gran problema en las carreteras al vernos sorprendidos por grandes nevadas. Cadenas, fundas de tela y sprays son cada invierno una compra casi obsesiva por parte de los conductores.

Desde finales de los años 60, la marca estadounidense Chevrolet ya proponía soluciones a éstos problemas. Salía al mercado el Chevrolet Caprice (1969), que incluía junto a otras innovadoras prestaciones las cadenas líquidas. Se trataba de un sistema que se accionaba desde el salpicadero y rociaba los neumáticos traseros, haciendo más fácil la vida a sus conductores ante las durezas del invierno.

Esta novedad consistía en un producto que se esparcía sobre las bandas de rodadura creando una película que aumenta la capacidad de tracción en la nieve y el hielo. Más de 2.600 coches fueron equipados con este sistema en 1969. En los años siguientes, esta prestación dejó de ser ofertada.

Las cadenas liquidas son una medida de emergencia, no una alternativa a las cadenas tradicionales o de tela. No son una medida permanente para circular sobre la nieve, por lo que probablemente ésta fue una de las razones de peso por las que la compañía estadounidense dejó de instalar y comercializar estos sistemas en sus vehículos.

Hoy en día con el desarrollo tecnológico en neumáticos, en la asistencia en conducción o fundas y cadenas para las ruedas, este tipo de dispositivos quedan como una simple curiosidad e intento de innovación. Las cadenas líquidas son una solución muy socorrida ante imprevistos, cómo quedarnos bloqueados a la salida de un garaje o aparcamiento por ejemplo.

Respecto a la legalidad, no son una alternativa si hay restricciones de tráfico en una carretera que impliquen el uso de cadenas. No son productos homologados para la sustitución del uso de éstas.

Fuente: Jalopnik

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