¿Quién no ha estado tentado nunca a “engordar” el parte al seguro tras un accidente? Las aseguradoras son conscientes de que muchos conductores intentan defraudar alegando un mayor número de lesiones tanto físicas como materiales. Precisamente para intentar evitar estos timos invierten bastantes recursos en equipos de investigación que se dedican de forma exclusiva a reducirlos. Axa, por ejemplo, invirtió el año pasado 5 millones de euros en este ámbito y tiene un equipo de lucha contra el fraude de 28 personas.

Y es que las aseguradoras no son tontas ni el tema es baladí. Estos fraudes están recogidos en el Código Penal y pueden llevar a penas de cárcel de entre 6 meses y 4 años de duración, en función de la envergadura del engaño. Ya que el 75% de los fraudes que se realizan son a las aseguradoras del coche o de la moto, es precisamente en ahí donde las empresas centran sus esfuerzos para combatir.

Con la crisis, los fraudes no han dejado de aumentar pero también el respaldo de la sociedad a estos timos. Muchos conductores consideran que las aseguradoras ganan bastante dinero o que inflar un poco el parte de lesiones es justo porque después de tantos años pagando sin ningún accidente “están en su derecho”. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que cuantos más partes reciban las aseguradoras más sube la prima para los clientes y, en definitiva, acaban pagando todos.

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A estas personas se las conoce como el defraudador ocasional, es decir, aquel que quiere aprovecharse de un siniestro pequeño intenta que parezca más grande y así reparar daños anteriores, o bien un conductor que simula un siniestro que nunca ha ocurrido. Pero también están los defraudadores habituales que aprovechan sus amplios conocimientos sobre el sector para conseguir beneficios económicos de una forma habitual.

No obstante, según Línea Directa, el perfil del defraudador del seguro del coche es la de un joven menor de 26 años.  En el 38,5% de los fraudes interceptados el año pasado cumplían este dato y es que son el sector de la población que más ha golpeado la crisis económica en los últimos siete años y donde se concentra una mayor tasa de desempleo. Sólo a las aseguradoras de coches les ha costado unos 780 millones de euros el incremento de más del 30% en fraudes.

Con todo, les sigue siendo muy difícil detectar los fraudes debido al gran número de factores que incurren en un accidente y la falta de sanciones importantes a los defraudadores de los seguros de coche. No obstante, las redes sociales están sirviendo de gran ayuda a las compañías ya que muchas personas delatan sus mentiras cuando publican fotografías de fiesta o en el gimnasio cuando en su parte de accidente alegan inmovilidad.

Foto: cc Flickr Ron

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