Ya te contamos la historia de este elemento indispensable. En 1903 a una joven llamada Mary Anderson se le ocurrió que la lluvia en el parabrisas de un vehículo en movimiento era un problema que podría ser eliminado. Entonces era algo aceptado por los pocos conductores que existían, que de vez en cuando quitaban a mano la humedad del parabrisas para poder ver mientras seguían conduciendo.

Anderson descubrió un componente tan importante que, hoy en día, es uno de los elementos a los que se presta más atención en la ITV, puesto que su mal estado puede ser constitutivo de defecto grave. Según datos aportados por la patronal de talleres Conepa, el 66% de los automovilistas no revisan nunca sus escobillas. Un 27% lo hace una vez al año y un 11% justo antes de acudir a la ITV.

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Nos puede dar pereza, pero cuando las escobillas del limpiaparabrisas no limpian o hacen un ruido chirriante es el momento de cambiarlos ya que puede que las gomas estén muy gastadas, lo que conlleva a una disminución del 20% de la visibilidad. Pero que no cunda el pánico que es sencillo, aunque como todo tiene su técnica.

  1. Lee el libro de instrucciones del fabricante. Es necesario conocer las medidas de cada uno ya que el trasero puede ser diferente al del piloto o al del copiloto. Además cada marca y modelo es diferente y puede que se desinstale de una forma distinta a la que había ideado tu cabeza y que los adaptadores sean distintos.
  2. Pon en marcha el limpiaparabrisas para que queden en posición ascendente y minimizar así los riesgos de que rayes la luna. Tras cerrar el contacto, separa el brazo fijo del limpiaparabrisas con cuidado y saca el codillo del brazo móvil (la goma alargada).
  3. Una vez retirados los brazos móviles, deberás colocar los nuevos sobre una especie de gancho. Necesitarás unos adaptadores que vendrán en la caja y que se colocan ejerciendo una ligera presión, sin necesidad de herramientas.
  4. Adapta la goma al brazo fijo y actívalos para comprobar que funcionan correctamente a diferentes velocidades.

¿Problemas?

Si no funcionan al accionarlos es posible que las escobillas estén mal acopladas al brazo fijo, por lo que tendrás que volver a colocarlas. Si lo que ocurre es que hacen ese ruido chirriante es que puede existir una excesiva fricción con la luna delantera o que estén mal colocados. En el primer caso se puede deber al depósito de cera en la luna, y es que aunque no la uses para lavar el coche, en los centros de limpieza suelen aplicarla. Para retirarla sólo tienes que limpiar la luna a mano o usando el líquido del depósito.

En el caso de que estén mal colocados, acciona el contacto del coche y pon los limpiaparabrisas en marcha. Después, páralos cuando estén en posición ascendente, apaga el contacto y desde fuera del coche, vigila que los brazos móviles del limpiaparabrisas están bien fijados y los conectores no están sueltos, ya que esta podría ser la causa del sonido.

¿El barrido deja estrías? Esto se puede deber a que el caucho de la escobilla está dañado, puede que por un cambio brusco de temperatura exterior. ¿Solución? Sustituirlas por unas nuevas.

Mantenimiento

Para maximizar la eficacia del barrido debes asegurarte de que las escobillas estén limpias. Por ello es aconsejable limpiarlas cada dos meses o incluso menos si estamos en una época de lluvias escasas: basta con una gamuza o un paño limpio y humedecido con algo de alcohol o un producto limpiarcristales para retirar el exceso de suciedad.

Procura tener siempre suficiente líquido limpiaparabrisas en el depósito; nunca sabes si tendrás que atravesar una nube de mosquitos, una tormenta de arena o eliminar las deposiciones de un Buitre Leonado. Si no quieres gastarte el dinero en un líquido específico puedes mezclar agua destilada con líquido limpiacristales, pero nunca con agua del grifo: la cal podría obstruir los surtidores por donde se expulsa el líquido o dejar costra en los manguitos y eyectores. Tampoco añadas nigún tipo de anticongelante o detergente lavaplatos.

Asimismo, no dejes que pase mucho tiempo sin usarlos ya que pueden verse dañados (obstrucción de la bomba de agua y formación de óxido). Se recomienda cambiarlos cada dos años.

Y como no podía faltar, he aquí el remedio casero del día: patatas.

Tenemos una mala noticia, y es que la efectividad de los limpiaparabrisas de fábrica es inigualable. Cuando tengas que cambiarlos comprobarás que ya nunca volverá a ser lo mismo.

Fuentes: Utilidad.com, Frenomotor, Motorpasión, MP3 Automoción.
Imagen destacada: Flickr cc Hernán Piñera

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