Pocas veces llega una motocicleta a ser el vehículo más veloz en la Tierra y está fue la primera en conseguirlo. La historia de la motocicleta más veloz del mundo data del 24 de enero 1907, durante el evento de velocidad del mundo en ese momento, Speed ​​Week en Ormond, Daytona Beach, en Florida. Su protagonista es la Curtiss 4000cc V8, un modelo en el que se instalaron turbinas de avión que dejaron atónitos al resto de competidores.

El creador del invento fue Glen Curtiss. Subido a esta preciosidad histórica logró una velocidad récord de 218,87 km/h , ostentando así el récord de vehículo más rápido de la tierra. Hazaña que no sería superada hasta el año 1930. Los trenes, propulsados por vapor y luego por electricidad, eran quienes tenían el anterior récord de velocidad con 200 km/h.

Superar el récord de velocidad supuso un gran reto para el ingeniero aunque no su principal actividad. Además de conducir motos fugaces, se dedicaba a la fabricación de motores ligeros de alta potencia en su empresa familiar. Más tarde, sería uno de los grandes pioneros de la aviación y considerado como uno de los padres de la aviación naval gracias a su trabajo con aviones marinos.

Entre otros méritos, fue galardonado con la Distinguished Flying Cross y su empresa Curtiss Airplane y Motor Company se convirtió en el mayor fabricante de aviones del mundo durante la Primera Guerra Mundial produciendo un total de 10.000 aviones y empleando hasta 21.000 personas.

La velocidad era emocionante pero no lo suficiente para este ingeniero que también se dedicaba a la aviación. Sus logros eran tan reconocidos que protagonizó la portada de la revista Time de octubre de 1924. Promoción que utilizó para anunciar su principal negocio de fabricación de motores ligeros tal y como se puede observar en la imagen.

Este empresario de la guerra también se dedicaba a fabricar motocicletas de su propia marca y, como bien ha pasado a la historia, montarlas con mucha eficacia. En 1903, registró el primer récord de velocidad de motocicletas en Nueva York montado en su Curtiss Herculles de 1000cc alcanzando los 103 kilómetros por hora. Una década antes de que comenzase la fabricación en serie de la conocida Harley Davidson.

Curtiss fue un adelantado de su época ya que obtuvo el récord de velocidad de la motocicleta décadas antes de que surgiesen otros posibles competidores. No sería hasta 1930 que su récord sería batido por el Templo JAP de Joseph Wright a 220,99 km/h para luego ser superado por BMW con 227,64 km/h unas semanas más tarde.

Fuente: NewAtlas

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