La creciente tendencia de la sociedad a tener sobrepeso ha hecho que las medidas de seguridad convencionales queden inuntilizables. Es por esto que en Estados Unidos se han comenzado a utilizar maniquíes más corpulentos con el fin de adaptarse a las cualidades reales de los pasajeros y conductores. Además, el perfil de conductor medio también se ha visto afectado por un envejecimiento progresivo, con lo que estos maniquíes también serán diseñados en base a esta cualidad.

La idea surge de la empresa Humanetics, dedicada a la fabricación de estos maniquíes, con la colaboración de Sterwart Wang, traumatólogo del Centro de Medicina para la Automoción de la Universidad de Michigan (ICAM). Ambas partes decidieron crear dos prototipos que simulasen ser un hombre adulto con sobrepeso (124 kilos) y el otro maniquí sería una mujer de 70 años también con sobrepeso.

Wang afirma que “el paciente típico en la actualidad tiene sobrepeso u obesidad, es la regla en lugar de la excepción”. “Los maniquíes actuales no se parecen en nada a mis pacientes” añade Wang. El traumatólogo opina que “la condición, el tamaño, y la forma del individuo tiene vital importancia en cómo se producen las lesiones en un accidente”.

“El paciente típico en la actualidad tiene sobrepeso u obesidad, es la regla en lugar de la excepción”

Por su parte, Chris O’Connor, presidente y CEO de Humanetics opina que “A medida que la población cambia, hay que disponer de un equipamiento de pruebas que se asemeje a los consumidores de hoy en día”. Es por esto que estos maniquíes tienen un Índice de Masa Corporal (IMC) de 29, lo que supone el límite entre el sobrepeso y la obesidad. En el caso del maniquí que imita la mujer mayor el torso es algo más frágil.

Wang expone, entre otros ejemplos, que los conductores obesos “tienden a deslizarse por debajo del cinturón de seguridad debido a que estos tienen muchas más holgura. Como resultado, sufren más lesiones en las extremidades inferiores, y su peso dificulta el tratamiento y la recuperación tanto del tejido como de los huesos”.

Para fabricar estos maniquíes el equipo de la ICAM ha recopilado información sobre exploraciones TAC recogidas de la base de datos nacional de Estados Unidos, y posteriormente fueron impresas en 3D para ser elaborados.

Fuente: El Economista

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