Cuando pensamos en el proceso de producción de un automóvil cualquiera normalmente nos imaginamos una serie de piezas metálicas que son unidas entre sí en una fábrica. El Mercedes-Benz Alpha , un concepto del diseñador alemán Rustam Schogenoff pretende cambiar esta visión de los automóviles e introducir un método de producción basado casi totalmente en la madera.

Con esta técnica se pretende crear un coche en el cual el proceso de manufacturación sea más eficiente, limpio y evitando cualquier técnica de producción contaminante o artificial. Además, el coche sería eléctrico, lo cual reduciría su huella de carbono prácticamente a cero.

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La idea base del proyecto sería sustituir las piezas de ingeniería pesada por las propiedades técnicas que ofrecen los materiales naturales, por ejemplo, la madera. Según Rustam Schogenoff, la madera tiene muchas propiedades que pueden favorecer a la creación de un coche: Fuerza, dureza, ligereza, elasticidad…

Por otra parte, el coche carece de eje que une las ruedas, lo que además disminuirá considerablemente el peso del vehículo.

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Con esto también se pretende reducir el número total de dispositivos técnicos del coche, lo cual reduciría automáticamente el peso total, la energía consumida, los gases expulsados, la energía de producción y por supuesto el coste de fabricación.

La estructura no se deformará gracias al elevado número de componentes fijados que conducirían el proyecto pero además, por que el material principal es bastante elástico. Además, el marco de madera podrá absorber una cantidad importante comparado con la inmobilidad de otras construcciones, ya que la estructura de fibras ligeras mejorará esta absorción.

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La humanidad siempre ha sido capaz de gestionar los productos que ofrece la naturaleza para sacar el máximo partido a las fuentes naturales. Uno de los ejemplos más relevantes, y que se podría aplicar para este proyecto es el de “dar formas a los árboles”, lo que significa que literalmente los árboles pueden tomar la forma que nosotros deseemos.

Para evitar talas indiscriminadas, se podrían plantar bosques especiales en los que los componentes de esta nueva generación pudiesen crecer. De hecho, el lento crecimiento de los árboles siempre ha limitado a los seres humanos a explotar estos recursos de forma efectiva y rápida. Además, los experimentos con la genética de los árboles nos darían una esperanza de crear una manera efectiva y menos perjudicial de aprovechar al máximo estos recursos naturales.

Vía: Behance

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