Un camión que te aplasta y sobrevives sin un rasguño. A pesar de no ser la verdadera finalidad del artilugio, era una gran idea de marketing y aún sigue sorprendiendo a quienes desconocen la existencia del vehículo Rolligon. Con más de 60 años de historia, este camión continúa circulando por todo tipo de terrenos, desde empinados baches o con muchas rocas, a zonas escurridizas y cubiertas de agua o nieve.

En el vídeo se puede observar como el Rolligon circula por vías de trenes, colinas intransitables por vehículos convencionales, y hasta se atreve a trepar por una pared. No es de extrañar por tanto que el ejército fuera de los primeros interesados en comprar tal maravilla de la ingeniería. Lamentablemente, su uso iría destinado a la guerra que en aquel momento se desarrollaba en Corea.

Orígenes en un pueblo de Alaska

Corría el año 1951 cuando William Hamilton Albee decidió poner en marcha un proyecto a partir de la observación del transporte utilizado por los locales de Alaska para transportar grandes troncos a lo largo de la carretera. Albee se percató  de que lo que en un principio parecía arrastre de la materia prima, eran en realidad bolsas de piel de foca rellenas de aire a baja presión.

Utilizando en lugar de piel de foca, ruedas de goma impregnadas de nylon, Albee creó un material muy flexible con el que circular sin miedo a pinchazos ni deformaciones. A estas ruedas las llamó “Rolligons” y colocó sobre ellas una sólida estructura de metal. Esta composición unida a la baja presión del aire que contienen las ruedas, facilita que el vehículo del que forman parte pueda circular sobre cualquier tipo de superficie, incluso un humano, sin dañar su soporte ni por donde transita.

prototipo del Rolligon

La idea de Albee tuvo una buena acogida por parte de la Armada y también se utilizó durante el invierno para transportar grandes estructuras arquitectónicas necesarias para el mantenimiento de las estaciones petrolífereas. Desafortunadamente, tras acabar la guerra ese número de clientes descendió considerablemente.

Todo esto sumado al alto coste de la producción, obligaron al inventor a vender su empresa en el año 1960, lo cual no significó el fin de la producción de estos camiones tan extravagantes. Desde entonces se han producido gran variedad de Rolligons, sobre todo destinados al traslado de materiales sobre superficies adversas como puede ser la nieve helada de Alaska.

Fuentes: Jalopnik, History Things
Imágenes: Unusual Locomotion

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta