La línea que separa el arte del vandalismo a veces es muy fina (y si no que se lo digan a los grafiteros). Pero en ocasiones resulta tan cómico y divertido que ha de evitarse cualquier adjetivo peyorativo. Es el caso de Max Siedentopf, un chico que ha empleado los últimos meses en customizar y tunear los coches de los residentes de Amsterdam que consideraba aburridos dejando testimonio gráfico, que se convertiría en el proyecto Slapdash Supercar. Y éste es él:

max siedetopf

Su loca y elaborada página web hace que resulte asombroso que los medios se hayan hecho eco de sus hazañas, pero lo cierto es que merecen un reconocimiento. Los acabados son de cartones y están pegados a los vehículos con cinta adhesiva, pero hay que decir que ha sabido captar la esencia deportiva de cada uno: alerones, faldones, tomas de aire, paragolpes…quien no tiene un deportivo es porque no quiere.

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Cuando conocemos con qué programa televisivo creció Siedentopf lo entendemos todo: Pimp my Ride, que fue el programa de tuneo más popular en los 90 gracias a que MTV ponía en bucle los episodios. Así que pensó que todo el mundo merece tener un coche deportivo personalizado. Eligió un barrio del oeste de Amsterdam y los coches más mediocres que pudo encontrar.

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Los diseños estaban estudiados, nada de improvisación, aunque el nombre del proyecto (slapdash se traduce como despreocupado) indique lo contrario. La pena es que nunca capturó las reacciones de los dueños, sin embargo afirma que prefiere imaginárselo a merodear por el lugar del crimen. Max es sólo un chico que transforma cosas ordinarias en extraordinarias. Como hacía Warhol con las latas de sopa Campbell o las cajas de detergentes.

¿Qué harías si te encontraras tu coche tuneado con cartón?

Vía: BBC

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