A veces -la mayoría de las veces- el sueño americano que nos ha vendido la industria se convierte en la desesperanza norteamericana (no olvidemos que América es un continente, no sólo el país de la Estatua de la Libertad). Y si no que se lo digan a un ingeniero de Google que, incapaz de asumir los precios desorbitados del alquiler en la bahía de San Francisco, se vio obligado a vivir en el parking.

Otro ejemplo bastante representativo es el del aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), que tiene en su aparcamiento a más de 100 empleados viviendo, organizados como comunidad. Como lo oyes. Las autoridades del aeródromo permitieron que los empleados se asentaran con sus familias en un aparcamiento de largo plazo, el B, al declararse sin recursos para pagar los altos alquileres en California o cansados de los largos trayectos del trabajo a casa (aunque sospechamos que la razón se acerca más al primer caso).

Para entrar en contexto, la situación de los parkings de larga estancia en el LAX se sitúan justo en el centro del aeródromo (marcador rojo), rodeados de las terminales. No parece un lugar muy tranquilo para vivir.

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Tripulantes de cabina, pilotos, asistentes de vuelo, copilotos y mecánicos, en total más de 100 personas llevan una década en esta “urbanización” organizada de caravanas. La iniciativa surgió de los propios empleados, afectados por la crisis económica de 2008 y el declive de la aviación comercial. Decidieron instalarse, previa autorización del aeropuerto, para ahorrarse los costes de un alquiler y el transporte diario. Pagan menos de 100 dólares al mes.

lax

BBC Mundo visitó este parking y habló con algunos de sus habitantes: “Este es el precio de ser piloto hoy día”, afirma un hombre de 45 años que trabaja para Alaska Airlines. Su mujer y su hijo viven en Fresno, una ciudad situada a horas en coche de LA. Se describe el paisaje como desolador: “a escasos metros de la pista sur del aeropuerto, el conjunto de caravanas blancas o beige sobre el asfalto no es un ejemplo de belleza urbanística”.

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Los residentes deben postular y presentar su historial de antecedentes, y por supuesto ser empleados de alguna empresa o aerolínea del aeropuerto. También obedecer un estricto código de conducta en cuanto a higiene y -esto puede resultar curioso dado el emplazamiento- emisión de ruidos. Otro de los habitantes de este parking de caravanas señala el alto índice de divorcios que existe en la industria de la aviación; los continuos viajes lejos de casa pueden ser un impedimento para una relación.

El futuro de la comunidad no está garantizado, ya que la entidad que gestiona el aeropuerto, Los Angeles World Airports está planeando desalojarla. Sus habitantes tienen asumido que se trata de una forma temporal de vida y que la aprovecharán mientras dure.

Vía: BBC, Diario del viajero

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