Desde las primeras pruebas de choque ha llovido mucho. Antes de que aparecieran los dummies en 1949 -esos muñecos que se parecen a nosotros pero están hechos de cosas que nosotros no tenemos- las pruebas de choque se realizaban con huevos y hasta con cadáveres.

Los vehículos más antiguos no tenían elementos de seguridad pasiva que minimizaran los daños de los ocupantes en caso de accidente. Ni el diseño de las estructuras de deformación del vehículo para que absorban la energía, ni los cinturones de seguridad ni los airbags son tan efectivos como los de ahora. Tampoco contaban con elementos de seguridad activa: antibloqueo de frenos, tracción total o controles de estabilidad y tracción. Ni elementos de seguridad preventiva: desde diseños que faciliten la ergonomía y la visibilidad hasta unos asientos cómodos y que sujeten correctamente el cuerpo.

Este vídeo del organismo responsable de los ensayos de seguridad en Estados Unidos, el IIHS (Insurance Institute for Highway Security) resume los avances que se han producido al chocar un Nissan Tsuru de 2015 contra un Nissan Versa de 2016. El Tsuru es uno de los vehículos más vistos por las calles de México, sobre todo en el gremio de los taxistas; sin embargo no cumple los estándares de seguridad ya que por su estructura no dispone de airbags ni de ABS. Es un coche con cero estrellas LatinNCAP.

2015-nissan-tsuru-vs-2016-nissan

Resulta curioso ver cómo difiere el resultado con un mismo fabricante pero en diferentes mercados: el Tsuru es el sedán más barato del mercado mexicano mientras que el Versa es su homólogo en el mercado estadounidense. A 64 km/h con un solapamiento del 50%, las consecuencias para el conductor del Tsuru son tan desastrosas que, viendo el resultado del choque, parece improbable que pueda sobrevivir. ¿Vale más la vida en Estados Unidos que en México? Por suerte, el Tsuru, un modelo de los años 90 que se sigue vendiendo como nuevo en Latinoamérica, tiene los días contados. Deja de venderse en mayo.

Pudimos ver  evolución en la seguridad en un vídeo similar que enfrentaba a un Malibu contra un Bel Air de los 50. Quedan todavía por ajustar muchos flecos, como mejorar la protección del copiloto, que se iguale la seguridad en todos los mercados. No obstante, la evolución es asombrosa y alentadora.

Vía: Autoblog

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta