El pasado fin de semana se introdujo el horario de invierno. Todos tuvimos que atrasar nuestros relojes una hora, de tal modo que ahora anochece mucho antes y el sol sale antes por las mañanas. El objetivo es aprovechar más luz solar, ya que el número de horas de luz en invierno es hasta seis horas menor que en verano.

¿Este cambio de hora afecta a la conducción? Pues sí, exactamente del mismo modo en que nuestros hábitos se ven modificados, hay consecuencias en cualquier actividad que requiera concentración como el conducir, donde la capadidad puede verse mermada durante las primeras semanas. Ante esta situación debemos tener en cuenta varios aspectos:

Prestar más atención

El organismo se ve afectado (hay a quien más y quien menos) y se descansa peor. Con el cansancio se incrementan los tiempos de reacción ante imprevistos, es más fácil cometer errores y aumentan las distracciones.

Lo mejor en estos primeros días o semanas es procurar mantener unos hábitos de descanso adecuados, para combatir el cambio horario de manera eficaz. Hay gente que intenta modificar los hábitos de sueño de antemano. Es lo ideal, pero no todo el mundo puede hacerlo, claro. Te dejamos un truco: el ejercicio intenso también acelera la adaptación al nuevo horario.

No abuses de estimulantes como bebidas con cafeina. Si bien el consumo de café o bebidas similares ayudan a paliar la falta de sueño, con un exceso de dosis aumenta la irascibilidad, cuando al volante es preciso mantener la calma. Y ojo si eres propenso a padecer migrañas o estrés: en estos días se suele ser más propenso a tener episodios de dolor.

Puede que consideres que a ti el cambio de hora no te afecta. Puede que estés en lo cierto, pero hay a otros conductores que sí, de modo que elevar el nivel de atención y aumentar un poco la distancia de seguridad por si ocurre algo nunca está de más.

Cambios lumínicos

Además del reloj biológico, el cambio de hora influye en las horas de luz con las que contamos. Ahora es más fácil tener que conducir con sol bajo, por lo que no está de más tener en el coche unas gafas de sol y los cristales del coche limpios. No hay nada más cegador que el sol bajo cuando golpea un parabrisas sucio.

También es clave saber usar las luces del coche. Desde agosto de 2012 es obligatorio que los coches nuevos cuenten con una tecnología de luces diurnas (DRL) para mejorar la visibilidad. También son comunes los vehículos que cuentan con un sistema de alumbrado que se conecta en cuanto la luminosidad no es suficiente. Pero no está de más recordar las nociones básicas.

La propia DGT recomienda a los vehículos que disponen de (DRL), circulen con la luz de cruce encendida para ayudar a que lo vean el resto de los usuarios… y reducir hasta un 10% la siniestralidad. Sí, la de cruce. La luz de posición sólo es apta cuando el vehículo está estacionado en una vía mal iluminada, bajo ningún concepto puedes circular sólo con ella. Y, desde luego, usa las luces largas siempre se sea posible, pero sin deslumbrar a otros conductores.

Y un consejo final para evitar sustos innecesarios: cambia la hora del reloj de tu coche. No serías el primero que se confunde y se pone nervioso durante un rato, algo que puede provocar una situación de peligro en la carretera.

Fuente: DGT, Arval

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