Ha llegado ese esperado momento. Vas al concesionario a recoger tu flamante coche nuevo (probablemente comprado a través de coches.com). Es algo que llevabas esperando mucho tiempo y quieres que todo salga a la perfección. Los primeros kilómetros son los que más te preocupan, pues has escuchado que puede repercutir en la salud del coche. Es cierto, hacer un buen rodaje a un vehículo nuevo es muy recomendable para que su rendimiento no se resienta posteriormente.

La mayoría de fabricantes afirman que no es necesario hacer un rodaje, que con el avance de tecnología ya vienen bien preparados de fábrica. Si bien es cierto que no se pierde nada por llevarlo a cabo, ya sabes, mejor prevenir que curar. El motor acaba de ser fabricado y no ha sido expuesto a grandes esfuerzos, por lo que algunas de las piezas todavía tienen que asentarse correctamente. Con un desgaste controlado durante los primeros kilómetros nos aseguraremos que los componentes se vayan ajustando correctamente.

Ejemplo de que NO hacer en un rodaje

Hay mucho debate acerca de la duración de un buen rodaje, nadie se pone de acuerdo en la distancia idónea. Nosotros diremos que es recomendable realizarlo durante los 2.000 primeros kilómetros aproximadamente, pudiendo estar el rango entre los 1.500 y los 3.000 kilómetros. Una vez tenemos claro el periodo durante el que haremos el rodaje, toca pasar a la práctica.

En primer lugar hay que decir que nuestra mirada tendrá que estar pendiente del cuentarevoluciones. Es importante que la aguja no llegue a la parte superior, pues es la zona en la que se produce un mayor esfuerzo por parte del motor. Para que nos sirva como guía, podríamos decir que no se deberían sobrepasar las 4.000 rpm en un gasolina y las 3.500 rpm en un diésel. Tampoco hay que abusar de las revoluciones bajas, siempre es mejor estar por encima de las 1.500 rpm.

El coche también será sensible en fases de aceleración fuerte. Por lo tanto hay que evitar hundir el pedal hasta el fondo o hacerlo de forma repentina. El pie derecho tiene que ir con tiendo, de forma progresiva e intentando no abusar. Prohibido totalmente acelerar en vacío con el coche parado. También es recomendable que el motor haya alcanzado una temperatura óptima antes de iniciar la marcha, para que todos los componentes estén listos.

Esto es más difícil de lograr en invierno, con bajas temperaturas. Por eso siempre tendremos que encender el coche y esperar un rato a que se vaya calentando antes de emprender la marcha. Tampoco son muy recomendables por este motivo los trayectos cortos. Si vamos a por el pan, algo que se tardaría cinco minutos, al coche no le dará tiempo a coger la temperatura ideal. También dejar un reposo antes de apagar el coche, en los motores turboalimentados, con un minuto al ralentí bastaría.

Los primeros kilómetros de un coche nuevo tampoco son el momento ideal para instalar el remolque. Cuando el vehículo tiene que tirar de una carga elevada su mecánica tiene que hacer un sobreesfuerzo que puede tener repercusiones negativas. Otra cosa que no beneficia es un régimen constante del motor durante mucho tiempo, por lo que el control de crucero tampoco estaría recomendado al menos en los primeros kilómetros.

Una vez cumplidas estas premisas durante aproximadamente 2.000 kilómetros se puede empezar a ser más permisivo. La primera y más importante fase del rodaje estaría completada y ya se podría empezar a subir la intensidad. Se puede ir aumentando el rango de revoluciones o el uso del acelerador, pero sin hacer ninguna barbaridad, pues el coche todavía es susceptible a los cambios bruscos.

Fuente: Autopista

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