Vas conduciendo y te topas con un atasco. Reanudas la marcha y no se aprecia nada de lo que haya podido causar. Gran parte de estos embotellamientos los provoca un número demasiado alto de vehículos circulando al mismo tiempo. Podrían evitarse si todos estos automóviles circularan a una velocidad de entre 60 y 80 km/h… Precisamente por eso este post no es un consejo. Hasta que lleguen los futuros trenes de csarretera de Volvo no vemos la forma de poner de acuerdo a tanta gente!

1-  Saturación y obstrucción.

Un atasco está provocado por dos motivos:

– Gran volumen de vehículos circulando al mismo tiempo: Cuando éste supera la capacidad para la que está preparada la carretera, la vía se satura y se producen embotellamientos. Este volumen es de 2.000 vehículos por hora, unos 2 automóviles por segundo, y se calcula para un carril que está en unas condiciones óptimas.

– Incidentes: como averías de vehículos, accidentes, derramamientos de objetos en la calzada, lluvia, nevadas, etc. Pardilla explica que “estos hechos provocan que disminuya la capacidad de circulación en un punto de la carretera”. Los coches se van acumulando, empiezan a hacer adelantamientos para esquivar los obstáculos y se termina formando un embudo.

2 Retenciones en ciudad.

Los atascos se forman con mayor facilidad en ciudad. La capacidad en los carriles de una vía urbana es menor: 1.800 vehículos a la hora. En las horas puntas este límite se rebasa rápidamente.

Las calles de una ciudad se ven además afectadas por elementos como paradas de autobús o plazas de aparcamiento, peatones, taxis, semáforos, etc. Eso se traduce en una pequeña retención.

Por otra parte, el ratio de accidentes de tráfico es mucho mayor en ciudad que en autopista y autovía. ¿Resultado? Más atascos.

3 Velocidad de formación de un atasco: 5 metros por vehículo.

Una vez que se ha formado un atasco, crece muy rápidamente. Los vehículos llegan a la retención circulando a mucha velocidad, tienen que frenar bruscamente, y provocan que los que van detrás también lo hagan. El resultado es una retención que se propaga hacia atrás a mucha velocidad, a un ratio de unos 5 metros por cada vehículo que llega al tapón.

4 Factores que empeoran un atasco.

Hay una serie de factores que contribuyen a agravar un embotellamiento. Uno de ellos es la propia composición del tráfico. Un carril por el que circulan 4 camiones en fila no tiene la misma capacidad que uno que sólo está ocupado por coches. Estos vehículos tan grandes circulan más lentos y generan largas colas de automóviles.

Cuando la densidad de circulación es superior a los 1700 vehículos por hora, cualquier adelantamiento o maniobra provoca una reducción de la velocidad de la carretera.

Los ramales e incorporaciones también ayudan a complicar más las cosas en un atasco, ya que traen consigo un aporte extra de vehículos a una vía que de por sí ya está saturada.

5 Solución: circular más despacio y sin brusquedades

Reducir la velocidad ayuda a evitar atascos pues se circula de forma más homogénea. Si todos los vehículos que van por una carretera lo hicieran a poca velocidad, la capacidad de circulación de la vía no se saturaría tan rápidamente. La masa de coches avanzaría lentamente, pero de forma uniforme:

En Barcelona se ha limitado la velocidad  para atenuar el nudo que solía formarse en las horas puntas. A medida que los vehículos se acercan a la zona conflictiva, se va limitando la velocidad de forma progresiva: El volumen de vehículos sigue siendo muy alto, pero no se producen atascos.

En las operaciones salida, las autoridades ponen en uso a veces un sistema que funciona igual que los semáforos. Es el llamado ‘gating’, algo así como ‘abrir y cerrar puertas’ en castellano. En determinados puntos de una vía, se detiene el tráfico y se le permite reanudar la marcha pasados unos minutos. Así se evita que el volumen de vehículos se dispare y se formen aglomeraciones.

Cuando salen del embotellamiento, es importante no correr mucho. Sino, es posible llegar al siguiente nudo rápidamente y que contribuyan a formar un nuevo atasco. Es mejor reanudar la marcha poco a poco y circular a una velocidad media. También hay que evitar, en la medida de lo posible, cambiar de carril. Estos desplazamientos laterales frenan el tráfico del carril que se pasa a ocupar y provocan un acelerón repentino en el que se abandona, que puede afectar de forma negativa a la circulación.

Vía: Practicopedia

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