El 9 de octubre de 1915, se inauguró un circuito mítico en la historia del automovilismo. Hablamos de aquella pista de carreras situada en los alrededores de Brooklyn, Nueva York, llamada Sheephead Bay.

Su inauguración, no pudo ser también menos emblemática pues se celebró la primera carrera de la legendaria Copa Astor. El nombre, es un homenaje a la figura del aristócrata Vincent Astor. Pionero en reunir a la élite de la época en torno a un espectáculo de motor, y también el que donó el primer trofeo.

El noruego Gil Andersen, fue el primer ganador. Al volante de un Stutz, a una velocidad media de 102,59 km/h hizo las delicias de los asistentes allí presentes.

El piloto Johnny Aitken en Sheepshead Bay

Sin embargo, no fue sólo glamour lo que desprendió dicho circuito, también hay un epílogo para la tragedia.

Dos pilotos dejaron sus vidas en el asfalto de Sheepheads Bay. El primero de ellos, Harry Grant, durante un entrenamiento el mismo mes de octubre de 1915. El segundo, Carl Limberg, un 13 de mayo de 1916.

El circuito por su parte también sufrió una muerte asistida. Con el fallecimiento de su principal accionista, Harry Harkness, en enero de 1919, nadie quería hacerse cargo de financiar el autódromo. Finalmente en 1923, la propiedad fue vendida con el propósito de realizar promociones inmobiliarias.

Caído en el olvido, hoy en día, no podemos observar rastro del que llegó a ser uno de los mejores circuitos del mundo junto a otros como Monza o Indianápolis.

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