Hay países en el mundo donde los derechos no son iguales para hombres y mujeres. A pesar de ser un caso reiteradamente denunciado por organizaciones y medios de comunicación, los Gobiernos que presumen de importadores de democracia hacen la vista gorda, y es que el petróleo de Arabia Saudí tiene mucho más valor que los derechos individuales de sus ciudadanos.

En aquel país, conducir un vehículo es un delito solo para las mujeres. Son cada vez mas las asociaciones nacionales que con nocturnidad y a hurtadillas cuelgan vídeos en las redes sociales donde mujeres que cubren su rostro por seguridad aparecen conduciendo un vehículo por las carreteras del país. Aunque el objetivo prioritario de denuncia siempre se consigue, no es tan habitual que las valientes salgan siempre indemnes.

La policía saudí ha llevado a cabo la detención de la activista Mayla Hariri por desafiar la prohibición de conducir. Hariri realizó está actividad considerada ilegal por las leyes fundamentalistas en la ciudad de Yeda, cuando fue sorprendida por una patrulla que inmediatamente trasladó a la activista a las dependencias de la comisaría de Al Shaequiya, donde permanece retenida.

Según su abogado, las autoridades han impuesto a Hariri una multa de 300 reales, unos 80 dólares, además de citar a su tutor (sí, en aquel país todas las mujeres tienen un tutor varón). Hariri, treintañera que lleva años desempeñando labores en defensa de los Derechos Humanos, desafía la legislación difundiendo además sus acciones a través de la red social Twitter, donde en constantes ocasiones ha manifestado que suele conducir su propio vehículo.

No es el primer caso de este tipo ocurrido en el país. El pasado 22 de mayo, Manal al Sherif de 32 años fue detenida mientras conducía su vehículo por las calles de Al Jabar, al este del país.

Vía: LaVanguardia

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