Vehículos en doble fila, largas colas a la entrada y salida del trabajo, ruido de motores acelerando y frenando en los semáforos… Las calles de las principales ciudades españolas lucían el pasado  día 23 de septiembre el mismo aspecto que cualquier otro jornada. Ni rastro de la celebración del “Día Europeo Sin Coche” que se enmarca dentro de la Semana Europea de la Movilidad y la pregunta es… ¿Sabías que  el miércoles pasado fue el Día Europeo Sin Coche?.

La respuesta lo dice todo ya que la mayor parte de la gente desconocía que el día 23 de septiembre era  el día elegido para ser Día Europeo Sin Coche, donde supuestamente se tenía que demostrar la implicación de ayuntamientos y ciudadanos con el medio ambiente, pero… si los que mandan no hacen bien su trabajo pasa lo que pasa.

Y lo que pasa, es que la mañana del día 23, fue una mañana normal en la que no sucedió nada extraordinario ni se notó una circulación de coches ‘por debajo’ de lo habitual, vamos que se concentraron las principales retenciones de tráfico en Madrid y Barcelona entre las 07.00 y las 09.30 horas, como todos los días.

La queja de las organizaciones ecologistas era evidente “los gobiernos municipales en su gran mayoría, continúan desarrollando cada día una política de movilidad destinada a favorecer la circulación de coches como principal modo de transporte urbano y esto provoca lo que vimos la semana pasada”.

Para que nos hagamos una idea de la repercusión del tráfico en nuestras vidas, según un estudio del RACC, un ciudadano pierde en atascos en una ciudad como Barcelona 49 horas anuales, mientras que en Madrid pierde 55 horas, lo que equivale aproximadamente a más de siete días laborables de vacaciones extra al año y un coste por trabajador de entre 460 euros al año en Barcelona y 538 en Madrid.

Pero no queda todo aquí, ya que los famosos atascos o retenciones suponen una perdida de tiempo que se cifra entre los 14  y los 35 minutos, dependiendo de la ciudad y si nos encontramos en hora punta o no.

Desde las asociaciones ecologistas se pide que se potencie el uso del transporte público como solución y que los coche tengan cada vez menos presencia en zonas céntricas de las ciudades.

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