En el mismo año en el que se descubría la tumba de Tutancamón, Pancho Villa moría asesinado en México y se firmaba el tratado de Lausane, era inaugurado el circuito de Terramar en  el término municipal de Sant Pere de Ribes, en la provincia de Barcelona. Para ser más exactos, el 28 de octubre de 1923 se abre lo que pasaría a ser uno de los circuitos más importantes de España. Francesc Armegol puso el dinero, cuatro millones de pesetas, y la mano de obra se encargó de construir la infraestructura en tan solo en 300 días bajo la dirección del arquitecto Jaume Mestres.

El resultado, un circuito que se ha mantenido por casi 100 años convirtiéndose en el circuito más antiguo del mundo en su estado primigenio y original, conservado en su esencia original. Tras su cierre en el año 25, pasó manos de Edgar Morawitz que volvió a disputar carretas en el autódromo a partir del año 32 con el campeonato de España de motociclismo. Sus injerencias en el mundo de la política en contra de Francisco Franco le hicieron perder la gestión del circuito, que había sido cuartel republicano durante la guerra civil.

Tras la guerra, Morawitz vende el autódromo al financiero José-Emilio Ferrer Dalmau y su esposa Margarita de Udaeta que mantienen la finca y los huertos a pesar de que el circuito ya no es apto para los coches de la época debido a su inclinación. El 26 de mayo de 1955 recorren su asfalto los últimos automóviles y motos por el circuito y se da por cerrado para siempre.

Nacido para ser un lugar donde “no solo los profesionales pudieran sentir lo que era acariciar el infinito a través de la velocidad”, el circuito permitía cumplir a muchos el sueño de volar tocando el suelo. Durante más de 30 años fue protagonista de carreras de todo tipo de vehículos, incluidos aviones, que se atrevían a recorrer el inclinado asfalto de Terramar.

Hace unos años, en 2009 aproximadamente, el circuito pasó a manos de unos empresarios que proyectaron en el terreno las aspiraciones que muchos de sus anteriores propietarios seguramente tuvieron pero que nunca pudieron llevar a la práctica. Los nuevos dueños han planteado un proyecto de gran envergadura en el que buscan alcanzar y superar el esplendor de sus inicios convirtiendo el circuito en una de las capitales del motor. 

Para ello, presentaron un proyecto en el que planteaban la creación de un complejo hotelero con club social, centro de convenciones, centro comercial, circuito, zona de eventos y museo para convertirse en una de las capitales mundiales del motor. No suela nada mal, pero tampoco suena barato. De hecho, del papel a la práctica hay un trecho muy grande que a día de hoy aún no se ha superado.

Por el momento, el circuito se mantiene tal y como fue, realizando actividades para grupos tanto para visitas como para marcas de coches que eligen el histórico terreno para grabar sus spots publicitarios. Ejemplo de ello es el siguiente vídeo del año 2012 en el que Red Bull realizó este corto con Carlos Sainz y Miguel Molnia con un Audi R8 LSM.

En el siguiente vídeo se pude ver tanto el proyecto como la historia de los orígenes del circuito siguiendo la línea argumental de un sueño que ha sobrevivido a lo largo del tiempo y que pretende volver a surgir con este nuevo plan “¿Qué es un sueño? ¿es solo la representación onírica de sucesos e imágenes?” Veamos pues, ese sueño y si es posible de cumplir en un futuro.

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Fuentes: Lugares abandonados y La brújula verde

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