Cuando decimos que Hispano Suiza fue capaz de competir contra los grandes del lujo de la automoción como Rolls Royce o Bugatti, no estamos siendo nacionalistas. Realmente hubo una época en la que producían algunos de los vehículos y motores más sofisticados y potentes del mundo.

Sin embargo, del Hispano Suiza que vamos a hablar hoy no es un coche. Sino un barco a motor.

Nos situamos a comienzos de los años 30, cuando Hispano Suiza comenzaba su aventura como proveedor de motores para las Fuerzas Aéreas Francesas. Uno de estos motores, el Hispano Suiza 12Y era una auténtica bestialidad.

Un motor cubierto en aluminio, con cilindros en ángulo de 60 grados y con dos válvulas por cada uno. A lo que hay que sumar un sistema de biela que optimizaba la transmisión del movimiento.
Todo ello resultando en una potencia inicial de 760 CV.

Y decimos “potencia inicial”, porque los ingenieros detrás de su desarrollo sabían perfectamente que podría llegar hasta los 1000 CV. O más. Fue cuestión de tiempo que otros países se interesasen en su producción. Así Hispano Suiza explotó su licencia del motor aumentando considerablemente su capital.

¿Pero qué tiene que ver este motor de aviación con nuestra historia? Pues bien, un señor de nombre Emile Picquerez, creyó que sería buena idea utilizar este motor en un barco a motor. Bendita locura.

Así Emile, contó con la ayuda de un ingeniero de Hispano Suiza para que adecuase un motor V12 de 800 CV en su barco. Emile, que era un apasionado de los barcos y de la competición sobre el agua, solía acudir a la Costa Azul e incluso al Sena para demostrar el poderío de su colección. El Aurora, que es como se llamaba al principio el barco, era sin duda la joya de su corona.

Un barco construido a la medida de sus deseos que triunfó en toda competición en la que participaba. En 1936, se alzaría triunfante en la competición naútica de Cannes, con una velocidad media de 90.34 km/h.

No obstante, por razones desconocidas, Emile acabaría vendiendo su Aurora. El cual cambiaría su nombre a Rafale V, dotándose de un nuevo aspecto y obteniendo varias mejoras en términos de estabilidad.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, apartó al Rafale V a un cobertizo a la vera del Sena. Tras años cogiendo polvo, cruzó el Atlántico y en Estados Unidos recibió cuidados intensivos que no modificaron sus prestaciones y aspecto.

Una auténtica obra de arte de ingeniería, que pese a la falta de documentación al respecto, muchos expertos no dudan en calificarlo como el barco más rápido de su época.

Hasta hace poco, se tuvo constancia de que estaba en manos de un afortunado británico que decidió ponerlo a subasta. De esta manera, la casa Bonhams decidió ponerlo en venta a un precio que rondó entre los 600.000 y los 800.000 dólares.

Ver galeria (7 fotos)

Fuente: Autoclassics
Imágenes: Bonhams

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta