Las barreras solo están en la cabeza. El ser humano ha demostrado de sobra su capacidad de superación ante las adversidades y si como decía el sabio querer es poder, la fuerza de voluntad es elemento suficiente para alcanzar casi cualquier meta.

Aaron Prevost es un joven canadiense de 20 años que nació con el nervio óptico dañado. Su ceguera no le ha impedido que desde los diez años, instruido por su hermano también invidente, comenzara a interesarse por la mecánica de los vehículos hasta convertirse en un excelente profesional.

Gracias a su especial sentido del tacto y el oído es capaz de realizar sus funciones como cualquier otro mecánico. El secreto, confiesa, es conocer a la perfección la localización de las herramientas, los útiles y las piezas necesarias para los quehaceres diarios del trabajo.

Pesa a confesarse feliz, todavía existía una tarea pendiente que para Prevost se había convertido en un sueño por cumplir y que gracias a Rick Bye, representante de Porsche en Canadá al fin se ha hecho realidad.

Si a Prevost se le pregunta qué le gustaría hacer si pudiera disfrutar del sentido de la vista durante diez minutos, sonriendo responde; “conducir”.

El caso de esto joven prodigio de la mecánica llamó la atención de la firma de alemana de automóviles deportivos cuyos responsables estaban convencidos de que si había sido capaz de aprender un oficio tan complejo como el de la mecánica, llevar un coche sería simple cuestión de práctica.

Prevost solo ha necesitado aferrarse al volante y contar con una persona en el asiento del copiloto que hiciera las veces de profesor. Rick Bye empezó las lecciones con lo básico; arrancar, acelerar y frenar, además de indicarle cuanta presión debía ejercer sobre los pedales para realizar cada acción.

Después llegó el momento de la dirección para enseñar al joven Prost cuantos grados debía girar el volante según las necesidades del trazado.

La rápida capacidad de aprendizaje ha sorprendido a los representantes de Porsche. Con tan solo unas pocas lecciones, Aaron, a los mandos de un Porsche Boxster ha sido capaz de dar cinco vueltas completas al circuito Mosport International Raceway, localizado en Ontario, llegando incluso a superar los 200 kilómetros por hora sin ningún tipo de incidencia.

Vía: Terra

1 COMENTARIO

  1. Pues siendo ciego terminó conduciendo un Boxter por un circuito, el sueño de muchos! Muchas felicitaciones a este chaval por su perseverancia, un ejemplo a seguir.

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