La crisis económica por la que atraviesa el país está provocando un aluvión de recortes en todos los servicios públicos. Los funcionarios son uno de los sectores más afectados, y el cuerpo de policía no es una excepción. En el municipio murciano de San Javier se están viviendo episodios de mucha tensión entre los agentes de la policía local y concejal de Seguridad y Personal, José Manuel Alarte.

El último capítulo tuvo por escenario el Registro municipal, cuando 41 policías, más de la mitad de la plantilla, se presentaron de forma voluntaria para formular una denuncia en contra del edil por “conducir haciendo uso del teléfono móvil, circular a los mandos de un vehículo haciendo uso de sistemas de señalización óptica, para los que se requiere estar en posesión de la autorización BTP, además de circular sin cinturón de seguridad y de manera negligente”. Como adjunto a la denuncia, los agentes presentaron un video, grabado con un teléfono móvil, en el que se ve al concejal conduciendo mientras mantiene una animada conversación por el móvil, durante la cabalgata de reyes del pasado 5 de enero.

El concejal ha justificado su actitud asegurando que aquella tarde ninguno de los nueve agentes que tenían que trabajar se presentó en su puesto, por lo que él mismo tuvo que colaborar con Protección Civil para garantizar el correcto desarrollo de la cabalgata: “Me puse un peto de Protección Civil y me fui a ayudar a la cabalgata, en todo momento de copiloto con el jefe de Policía, que tuvo que mover una valla en la avenida y me pidió que me pusiera al volante, así que avancé no más de 50 metros”, asegura. El concejal cree que “no iba de urgencia, que es para lo que se requiere la autorización BTP” e insiste en que “lo hice con toda mi buena fe”.

José Manuel Alarte atribuye la presentación de las denuncias a una venganza policial, por haberles reducido el sueldo a los agentes. El pasado sábado, fue el concejal quién presentó una denuncia tras regresar a su casa después de desempeñar sus funciones como médico en el hospital y encontrarse la fachada de su casa repleta de excrementos. Además, recientemente, encontró un anónimo en su buzón donde le insultaban a él y a su familia, aunque en ambos casos, “lo más probable es que sea un descontento, pero ya le dije a la Guardia Civil que no tengo idea de quién ha podido ser”.

Vía: La Verdad

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