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Luis Ramos Penabad

Los coches en los cómics (I)

En el mundo del cómic, los más famosos personajes hicieron posibles muchas de sus aventuras gracias a algunos coches emblemáticos que han terminado por hacer historia. Os vamos a contar la historia de algunos de los cómics donde los coches han tenido una mayor importancia. ¡Ayudadnos a completar la lista!

Michel Vaillant

Michel Vaillant

Creado en 1957 por el autor francés Jean Graton, al que siguió su hijo Philippe y el estudio Graton, las Aventuras de Michel Vaillant representan un trabajo único en la historia de las tiras de viñetas y el automovilismo.

Quizás porque son todas ficción, invitan al lector a conocer el mundo real de las carreras, con el que tanto Jean como Philippe Graton han estado familiarizados los pasados 50 años.

Se publicaron 70 volúmenes, hasta el 2007. El argumento de la serie gira en torno al mundo de las carreras de automóviles y las aventuras del personaje de ficción y piloto de carreras, Michel Vaillant, quien da nombre a la serie. Su popularidad ha ejercido influencia reconocida en personalidades de la Fórmula 1 como el campeón Alain Prost, el diseñador de vehículos Luc Donckerwolke (sí, el diseñador jefe de SEAT) o empresarios del calibre de Henry Ford II y Enzo Ferrari, quienes felicitaron personalmente el 20º aniversario de Michel en 1969.

Desde 1959, las ventas de la serie ascendían a unos 17 millones de álbumes en todo el mundo. En 1966 apareció una versión adaptada a la televisión y en 2003, la serie fue llevada a la gran pantalla en una producción francesa bajo la dirección de Louis-Pascal Couvelaire con el título de Michel Vaillant, con banda sonora creada por el grupo de música electrónica británico Archive. En las aventuras de Michel Vaillant no sólo podemos encontrar F1, pues el protagonista  también compite en otras pruebas del mundo del motor y lo podemos ver al volante de Alfa Romeos compitiendo con Porsches, BMW, hacer comentarios sobre el Ferrari 8 litros Testa Rosa, hablar sobre un Jaguar D… Una maravilla para todos los amantes de los coches, vamos.

Spirou y su amigo Fantasio

Fantasio Turbo Rhino

Antes de que Lucky Luke, Los Pitufos o Mortadelo y Filemón nacieran, ya existían Spirou y Fantasio. El personaje de Spirou fue creado por Rob-Vel en 1938 para el lanzamiento de la revista Journal de Spirou. Así que antes incluso de que los creadores de Astérix llegaran a conocerse, Spirou ya estaba sentando las bases de lo que sería el cómic de humor europeo del siglo XX. Como siempre que en una serie participan distintos autores, pueden encontrarse, en ésta, etapas de calidad variable; algunas de ellas, realmente brillantes: destacan sobre todo las de Franquin y al dúo Tome/Janry.

Spirou en sus coches

Respecto al primero, hay en Spirou, como en el cómic franco-belga, y, por extensión, en toda la historia del medio, un antes y un después de Franquin, que además de ser el dibujante que diseñó el Fantasio Turbo Rhino, lo montó en numerosos vehículos para que recorriesen infinidad de lugares hasta resolver los casos más extraños y misteriosos. Recordamos a Spirou subido en el Honda s800, en una furgoneta Citröen, en un Inoccenti, varias ocasiones en un Renault 5 y hasta fue visto a los mandos de un Lotus.

Y eso que originalmente, Spirou era un botones del Hotel Moustique y siguió vestido con su uniforme rojo, aunque su profesión no se mencionase en muchos años. Spirou tomó su nombre  de la palabra valona que significa ardilla o metafóricamente niño avispado. Un personaje de Franquin que tomó vida propia fue el Marsupilami, un animal ficticio parecido a un mono con una larga cola prensil.

Tintín

Al menos 79 modelos distintos de coches pueden identificarse en los 24 álbumes de Tintín. En todos los casos son una fiel reproducción de modelos reales. Y es que el creador de la mítica saga del periodista belga, Hergé, sentía adoración por los coches. Compró todos los que le gustaban y además trabajó en la revista La Reveu Ford y otras publicaciones relacionadas con el mundo del motor. De ahí que los dibujase con pasión y fidelidad.

El coche era tan fundamental en las aventuras de Tintín que su mítico tupé fue producto no de un estilista, sino de una arrancada en un descapotable. En la primera de sus aventuras, «Tintín en el país de los Soviet», cuando se monta y arranca rápidamente el coche, al salir disparado un mechón de su rubia cabellera, que en la imagen anterior llevaba hacia delante, se le echa para atrás. Nunca más volvería a su posición inicial.

La Editorial Zendera Zariquey ha publicado un libro «Tintín, Hergé y los coches», en el que hace un repaso por todos los coches que aparecen en las historietas de Tíntín y descubren algunos de sus secretos. No tenemos espacio en este post para contártelo todo sobre tantos coches, eso si quieres puedes verlo en esta fantástica web, que analiza todos los modelos y los compara con los coches reales. Aquí vamos a centrarnos en cuatro coches «especiales» para Tintín. Por cierto, también hemos visto que en Ebay puedes comprar la colección completa de los coches de Tintín, con expositor. Pero vamos a lo nuestro, esos cuatro coches especiales en Tintín:

Ford T

El Ford T es especial en Tintín sobre todo por aparecer en la portada de «Tintín en el Congo», pero resulta que Hergé quiso rendir tributo a este modelo mítico dándole una imagen que refleja la alegría de viajar, sin olvidar la naturaleza indestructible del primer coche fabricado en cadena de montaje. Además, es uno de los pocos coches que Tintín tuvo en propiedad, pues lo normal es que se lo pidiese a un amigo o lo tomase prestado a los malos cuando estaba aparcado.

Lincoln Zephyr

El Lincoln Zephyr fue el único coche que tuvo el capitán Haddock, y lo usó junto a Tintín para rescatar al profesor Tornasol.. Hergé le dedica nada menos que 22 viñetas al rescate, y en todas aparece este coche, sin duda el mayor número de imágenes que el autor dedicó a un coche. Y es que era un gran vehículo: fue uno de los primeros coches aerodinámicos por sus formas fluidas y líneas estilizadas. Se fabricó para rodar a gran velocidad, y de hecho se le conocía como «el avión terrestre».

Mercedes

Los Mercedes eran tradicionalmente los coches de los malos, de los enemigos de Tintín. Desde el modelo SK, utilizado por la policía alemana, al 220 o el 300 de los agentes bodrios que secuestran al profesor Tornasol. Por cierto, la limusina oficial del dictador Tapioca también era Mercedes, un Mercedes 600.

Citröen 2CV

El Citröen 2CV fue el coche de los detectives Hernández y Fernández, y el único que tuvo el honor de aparecer en dos de las aventuras de Tintín. Se le conocía como «cuatro ruedas debajo de un paraguas» y aunque fue muy mal acogido por la prensa especializada del momento, pronto alcanzó un gran éxito popular por su robustez, economía y polivalencia.

Dos curiosidades más: Cuando Hergé lo reprodujo, en 1955, sólo existía en color gris, pero él lo pinto verde. Treinta años después, en el año 1985, Citroën lanzó en Francia una serie especial del 2CV denominada “Tintín”, con un acabado especial, y basó su campaña publicitaria en el popular cómic. Junto a Tintín aparecían los míticos 2CV Charleston y 2 CV Club. El motor ambos era el clásico de Citroën refrigerado por aire y de 2 cilindros en disposición opuesta, de 602 cm3. La tracción era delantera y aunque el equipamiento era muy limitado, precisamente por eso era un coche bastante barato.

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