El nuevo ayuntamiento de Madrid ha comenzado pisando fuerte. Una de las primeras medidas afecta a Madrid Central. El Partido Popular ha comenzado el retroceso de una de las iniciativas más emblemáticas del último alcalde en menos de una semana tras asumir el cargo. Las zonas limitadas al tráfico quedarán libres a la circulación y de multas, de momento.

El plan cubre 472 hectáreas y estaba destinado a reducir los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) y poner a las personas en el centro del ideal de usar el transporte público. Fue una de las políticas de más alto perfil de la anterior mandataria de la capital, Manuel Carmena. Tras tomar una decisión no exenta de polémica en sus primeros compases, al final ha demostrado ser popular entre los residentes, los visitantes y organizaciones ambientales.

Pero el esquema ha sido atacado por el Partido Popular, quien ahora administra Madrid tras llegar a un acuerdo con el partido de Albert Rivera (Ciudadanos) y obtener el respaldo de VOX. El nuevo alcalde popular, José Luis Martínez-Almeida, ha cumplido con su amenaza de “abordar” el problema aparente que supone mantener Madrid Central operativo.

A partir del 1 de julio, el ayuntamiento ya no multará a las personas por llevar más vehículos contaminantes a la zona. Sin embargo, la suspensión será tan solo temporal (previsto hasta septiembre) y podría revertirse. De acuerdo con Ecologistas en Acción, Madrid Central ya había logrado reducciones récord en los niveles de NO2, con una reducción del gas nocivo un 48% más baja en abril de 2019 respecto al mismo mes del pasado año.

“Está muy claro que se está reduciendo la contaminación y que la gente lo ha adoptado con mucho gusto” dijo Paco Segura, uno de los coordinadores estatales de Ecologistas en Acción. “Muchas organizaciones y colectivos sociales se están movilizando porque la gente está empezando a darse cuenta de las ventajas que supone tener menos coches”, añade.

Segura manifestó que, durante los próximos días, se realizarán protestas para detener la iniciativa de abandonar el plan y hacer de Madrid la primera ciudad europea en eliminar una importante zona urbana de bajas emisiones. “Esto es terquedad por parte del consejo de la ciudad, que dijo que tomaría medidas al respecto a pesar del hecho de que se enfrenta a toda lógica y sentido común”, dijo.

La medida también ha sido cuestionada por la diputada de Ciudadanos Begoña Villacís. Ella misma ha reconocido que el PP y VOX querían deshacerse de Madrid Central, pero aconsejó que sería una insensatez realizar una acción tan drástica. “Para nosotros no sería buena política simplemente revertirlo todo. Hay que hacer las cosas con cabeza”, comunicó al diario El Mundo a comienzos de esta semana.

“Ahora que se ha puesto en marcha se sabe que hay cosas que no funcionan y hay que escucharles y adaptar la medida a lo que la gente necesita, pero la reversión total no me parece que sea la opción”, aseveró la portavoz del partido anaranjado. Y es que se está demostrando que la política cada vez más fragmentada de España está llevando a los partidos a coaliciones torpes y potencialmente inestables en todo el país.

Por otros lados tenemos al director general de Tráfico, Pere Navarro, quien considera la decisión de suprimir el programa como un “ridículo”. “Nadie en Europa lo entendería […] ¿Cómo vamos a tirarlo por el pedregal, dios mío?”, exclamó. La ex alcaldesa Manuela Carmena también quiso aportar su opinión: “No se pueden dar volantazos caprichosos sobre consensos ya alcanzados”, apuntando en una entrevista a Cadena SER que se han de respetar los compromisos alcanzados en anteriores legislaturas.

En ese sentido, la ministra de Transición Ecológica en funciones destacó que “esto no va de que se empeñe una señora en que tenemos que hacer zonas de bajas emisiones”, sino que existe “un problema serio de cumplimiento de obligaciones europeas que están ahí”. PP y Cs coinciden en que Madrid Central no ha acabado con la contaminación en la ciudad, pero la próxima política que se lleve a cabo debe apuntar a unas miras más lejanas.

Fuente: El Mundo, El País

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