En 1987, la firma del león lanzó el Peugeot 405 para competir contra el creciente mercado de sedanes de cuatro puertas orientados a la familia, que por aquellos entonces aún tenían demanda en Europa y América.

El Peugeot 405 finalizó su producción en 1997 para dar paso a un más avanzado 406. Pero, sorprendentemente, prosperó en otros lugares. Su historia de producción se convirtió en un viaje salvaje y multinacional que continúa hasta hoy. Durante sus 10 años de ensamblaje en Europa, rápidamente se convirtió en uno de los coches familiares más vendidos en el Viejo Continente.

A pesar de su aparente muerte, el modelo siguió su producción en Argentina desde 1992 hasta el 2001, en Zimbabue desde 1987 hasta 2002, y en Chile de 1988 a 2001. Pero el Peugeot 405 se niega a morir, es un incombustible en otros países como Irán, Egipto o Azerbaiyán, donde se construyen a día de hoy. Este último país lo acaba de actualizar de cara a 2019 con un nuevo restyling.

Todo el planeta está ocupado por los coches equipados con la última tecnología… ¿Todo? ¡No! Un país poblado por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Bajo el nombre de Peugeot Khazar 406, el veterano sedán volverá a producirse en Azerbaiyán, eso sí, con algunas pequeñas actualizaciones. Se construirán unos 10.000 ejemplares al año, y a un precio de auténtica ganga: 9.030 euros.

Años atrás se vendían coches con anuncios originales, que llamaban al apartado emocional del coche. El Peugeot 405 era “la expresión de talento” de la época, como motores de hasta 160 CV en sus versiones más prestacionales (Mi16). Esta versión asiática remozada se ha actualizado también a toda velocidad. Bajo el capó, dos mecánicas muy sencillitas.

Un 1.8 de gasolina con inyección electrónica de 100 CV de potencia y un 1.6 turbodiésel de 105 CV, en ambos casos de cuatro cilindros y vigentes con la normativa Euro5. La única elección a elegir de transmisión es automática, suponemos que también acorde con los propulsores añejos y requeteprobados. Es pronto para afirmarlo, pero puede que a la larga sean mecánicas más robustas que los modernos tricilíndricos de PSA.

En cuanto a equipamiento, tres décadas también han ayudado a mejorarlo respecto al modelo original. Nos encontramos ante un nuevo salpicadero, un nuevo volante, regulación eléctrica para los asientos, puerto USB, reproductor de CD e incluso sensores de aparcamiento traseros. Por otro lado, la seguridad también se ha visto incrementada gracias a la adición de dos airbags.

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