Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y el conglomerado franco-japonés Renault-Nissan-Mitsubishi están trabajando conjuntamente en los términos de un acuerdo global que crearía el inicio de la alianza más grande y compleja en la historia de la industria automotriz, aunque todavía no sabemos si se tratará de un acuerdo para varios meses o para varios años.

Parece ser que las primeras conversaciones se centraron en un empate técnico entre FCA y Renault para empezar, con un reparto de pesos del 50:50. La unión se centrará en compartir la tecnología electrificada y aquella referente a la conducción autónoma, así como en la adquisición, la logística y el uso compartido de distintas plataformas de vehículos. La noticia fue filtrada el pasado domingo y ha creado grandes expectativas en el mercado automovilístico.

Si tiene éxito, la unión de más de 35.000 millones de dólares (más de 31.000 millones de euros al cambio) alteraría el panorama competitivo para rivales como General Motors, PSA o VAG. Se ubicaría en el tercer lugar en la industria automotriz mundial, detrás de Toyota (Japón) y Volkswagen (Alemania). Sería presidido por John Elkann, jefe de la familia Agnelli que controla el 29% de FCA, según dijeron a Reuters fuentes familiarizadas con las conversaciones, mientras que Jean-Dominique Senard se convertiría en el nuevo CEO de Renault.

El actual CEO de la firma del rombo, Carlos Ghosn, continúa bajo arresto en Japón y se enfrenta a múltiples cargos de delitos financieros criminales en un próximo juicio. Ghosn fue el arquitecto del acuerdo de alianza Renault-Nissan que comenzó en 1999. Y, aunque muchos apuntan a esa alianza como un modelo a seguir, ha estado cargada de choques culturales y una enorme dificultad para lograr que las dos compañías acuerden compartir plataformas comunes.

Nissan, probablemente, no quiere estar sin un socio a nivel global de tal magnitud. Las compañías pretenden ahorrar mil millones de euros al año con esta unión

Los analistas pasarán semanas ponderando los beneficios relativos para cada empresa. “Unirse a Renault-Nissan-Mitsubishi, de alguna manera, tiene sentido, pero no está claro qué tiene Renault que FCA quiera”, manifiesta Kristin Dziczek, vicepresidenta de Industria, Trabajo y Economía del Center for Automotive Investigación. Tanto FCA como Renault tienen mucha oferta en coches pequeños en la Unión Europea y en América del Sur, aunque con poca fuerza en China, agregó Dziczek.

Los coches urbanos no son muy rentables, pero son necesarios, por lo que las dos compañías pueden consolidar los gastos y la inversión en esa área. Estas eficiencias resultarán en pérdidas de empleos, pero también harán que las empresas aliadas sean más competitivas. Nissan y Mitsubishi han sido pioneros en tecnología eléctrica que debería estar disponible para FCA en virtud de acuerdos de licencia preferidos. Y eso vale mucho, porque FCA no ha estado avispada en el desarrollo de los suyos.

Lo que queda por ver es cómo será golpeada la Alianza y cuáles serán los términos. En el caso de Nissan y Renault, el fabricante francés tiene el 43,4% de las acciones de Nissan, y Nissan tiene el 15% de Renault. Desde que Ghosn fue arrestado y despedido por ambas compañías, han estado negociando un nuevo acuerdo que reequilibraría la influencia a favor de Nissan. Al llegar a un acuerdo con FCA, Renault tendrá más influencia.

Pero, por el momento, ambas compañías solo han confirmado que la propuesta ha sido realizada por el grupo FCA y que en estos momentos está siendo estudiada por la directiva del grupo francés: “Groupe Renault confirma que ha recibido una propuesta de FCA (Fiat Chrysler Automobiles) con respecto a una posible fusión al 50/50 entre Groupe Renault y FCA. La junta directiva de Renault se reunirá esta mañana para discutir esta propuesta”, ha afirmado la compañía en el comunicado.

Fuente: Reuters

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