La nueva Ley Antitabaco, aprobada por el Gobierno con el consenso del Partido Popular y otros grupos parlamentarios, sigue provocando reacciones contrarias cada vez más insólitas.

A las estufas en la calle, reparto de mantas, registrarse como club de fumadores o la mera insumisión, se una ahora la iniciativa de un resturante de la pequeña localidad pontevedresa de Nigrán.

Los comensales de La Abadía, que así se llama el local, ya no tendrán que pasar frío para disfrutar de un cigarrillo. Y es que los responsables del restaurante han decidido habilitar lo que podíamos llamar como el coche-fumador.

Más concretamente han colocado un furgón frente al local, con capacidad para seis personas y habilitado para fumadores, donde además mientras tanto podrán tomar su consumición. Es básicamente una parte más del restaurante pero con cuatro ruedas y fuera de la superficie del mismo, y parece que la idea, aunque no hemos podido comprobar como huele, ha tenido éxito entre los clientes.

De hecho, la iniciativa no es nueva. Ha sido importada de Londres, donde desde hace años está prohibido fumar en los espacios públicos. El furgón pontevedrés tiene calefacción, una mesa con ceniceros a modo de sala de estar y capacidad para hasta 6 personas. “La gente entra, fuma un pitillo, se toma una copa, charla e incluso hace nuevas amistades”, asegura el gerente en declaraciones a EFE. Aunque desde el local insisten en que es una propiedad privada que nada tiene que ver con el restaurante, el rótulo del mismo decora el lateral.

Por lo visto ya son muchos los hosteleros de la zona que se han interesado por esta iniciativa, al considerarla menos costosa que la insumisión ante la ley que puede acarrear multas de hasta 600.000 euros. Que pese a todo sigue propagóndose por diferentes puntos del país.

Vía: El Economista

1 COMENTARIO

  1. La imaginación al poder.
    Esta norma más que una ley parece un autentico tratado de hipocresía. El denominar a ese engendro ley antitabaco supone un eufemismo puesto que no va contra el tabaco sino contra sus usuarios –fumadores-, ya que a día de hoy la producción, venta y consumo del mismo es legal.
    Lo que crea bastante inquietud es el por qué se permite fumar a los moradores de determinados lugares (establecimientos penitenciarios, psiquiátricos y en residencias de mayores o discapacitados), ¿qué se esconde detrás de esas excepciones?

    Ahora mismo, en el blog de Gyoni: Malos humos

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